Museo del Jamón, tradición en el barrio más moderno de Buenos Aires

Después de un tiempo dos hermanos fueron a España y trajeron la idea. Allá hay varios Museos del Jamón, son marca registrada

El Museo del Jamón comenzó hace 16 años con un conocido local en el centro de la ciudad de Buenos Aires, luego abrió otro en Puerto Madero, hace 7 años, convirtiéndose en uno de los restaurantes más tradicionales de la zona.

La propuesta gastronómica que ofrecen es muy tentadora: destacar los sabores y aromas tradicionales de la cocina española, resaltando su riqueza y su cultura. Los frutos de mar, el arroz, el jamón Ibérico y las carnes seleccionadas, acompañan cada plato representando el arte culinario de las distintas regiones de Barcelona, Madrid y Segovia, entre otras.

El Museo del Jamón tiene su público que lo sigue, habitués del lugar, que vienen desde La Plata o Quilmes, de los cuales muchos llegan en remisse por los problemas de inseguridad, según comentan, pero una vez que ingresan al salón se olvidan.

El ambiente general se ve bien, para mi gusto un poco oscuro. Se nota el desgaste de tanta gente que lo visita. El decorado está hace mucho tiempo, falta renovarlo para que no pierda su esplendor.

Sin embargo el emblemático restaurant no solo brinda un ambiente íntimo y familiar, sino que a pesar de sus 270 cubiertos, mantiene muy buen espacio entre mesa y mesa, lo que al cliente le permite sentirse tranquilo y a gusto mientras saborea los manjares que brinda el chef.

Probamos una entrada con jamón crudo que viene acompañado con aceitunas y queso brie, muy bueno; el plato principal también es para destacar, arroz con pulpo: El arroz estaba en su punto justo y el pulpo muy tierno y sabroso, apenas un poquito pasado de sal.

Los postres más pedidos son la Natilla Catalana y el volcán de chocolate, por lo que no dudamos en pedir lo mismo. La natilla, no fue de mi agrado, parecía un poco artificial, pero el volcán de chocolate estaba exquisito. Opciones hay muchas, desde las entradas hasta el postre, por supuesto en las mesas grandes nunca falta aquel que elija un plato de pastas (son muy recomendables los triángulos de Delicias: creppes de espinaca rellenos con centolla con una reducción de champagne y tomate paella, pulpo a la española, cochinillo o un buen corte tradicional de carne.

Esto denota que es un tradicional restaurant con una carta muy amplia de especialidades, que además suma platos internacionales de las cocinas francesa e italiana.

Los platos son abundantes y generalmente son para compartir, más si se comenzó con la entrada de fiambres y los diferentes y exquisitos pancitos, de producción propia. Es más, no todo termina ahí, con el té o el café siempre invita la casa con pastelería casera a modo de bocadito.

El servicio es diligente, desde que el comensal se sienta y ordena hasta que se va, hay un caballero muy amable (un poco rígido) atendiéndolo y verificando que todo vaya bien, hay que aclarar que algunos detalles se pasaron por alto, durante nuestro almuerzo estuvimos comiendo con 4 botellas de agua vacías en la mesa que habíamos consumido, no las retiraron hasta el final. Todos los detalles y movimientos, hacen la diferencia del lugar.

La Gran Época entrevistó a un personaje muy especial y pieza fundamental, quien los acompaña casi desde siempre, el maître Rosendo Rivero: “Acá la gente se sienta, por lo menos se queda 3 horas. En los eventos grandes como los días de la madre pensamos hacer dos rotaciones, pero la gente se siente tan a gusto que no se va más”.

Rivero comentó a La Gran Época un poco la mítica historia de este emprendimiento gastronómico: “El que se inició hace 16 años fue el local del Centro. Los propietarios son españoles, son dos hermanos nacidos allá que vinieron de muy jóvenes acá. Luego hace 7 se creó este de Puerto Madero. Ahora hay otras personas en la sociedad.

Después de un tiempo fueron a España y trajeron la idea. Allá hay varios Museos del Jamón, son marca registrada, en cambio nosotros somos una franquicia, pero son un poco diferentes, porque allá hay barras con tapas, algo más ágil y al de Puerto Madero lo adecuaron al público de acá.

Allá empezó en la época que se matan todos los chanchos en invierno con mucha nieve y empezó con un Restaurante que está en Madrid, que tiene terribles barras, entonces te sentás en una barra con una copa de vino y ahí vas degustando diferentes jamones. Después acá trajeron la idea. Al principio vino de allá un chef español para armar la carta y traer algunas ideas.”

Un buen maître trata de ordenar el servicio, que todo en el salón marche bien, para complementar la buena comida y así lograr un servicio completo a los comensales. En el Museo del Jamón todos estos objetivos se cumplen día a día y año tras año, brindando a la gente lo mejor de la cocina española e internacional, nada menos que en uno de los lugares más importantes de Buenos Aires como lo es Puerto Madero.

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Por María Claverie - Fuente: La Gran Época - www.lagranepoca.com