"Querido Juan, lo nuestro se acabó"

""Probablemente ya sabes de qué se trata esta carta. Ya la has anticipado, lo sé. Se trata de nosotros, se acabó. ¡Te voy a dejar!"

Me he quedado lo más que pude y eso lo debes reconocer. La forma que me hablabas y me halagabas con tanta dulzura y que hablas conmigo acerca del hermoso futuro que tendríamos juntos. He esperado tanto tiempo esos abrazos, esa atención que me prometiste y ese cariño que decías tenerme. ¿Porque me has olvidado? ¿Por qué has hecho tantas excusas?

Tu indecisión y tú adición a la indiferencia y a postergar las cosas indefinidamente me está desgarrando. Simplemente ya no puedo más. Durante años me emocionaba al escucharte hablar de nuestros negocios que íbamos a empezar, los lugares que visitaríamos y los hogares en la playa en donde íbamos a vivir para poder sentarnos juntos y ver el atardecer.

Mi corazón palpitaba de la emoción cada vez que hablabas de mí con los demás, pero luego se rompía en mil pedazos al ver como todos estos sueños se evaporaban en el aire porque tenías miedo. ¿Juan, a que le tienes tanto miedo? Soy yo, tus deseos, sueños, esperanzas y metas. Yo te necesitaba tanto a ti, como tú a mí. Hubiéramos sido una estupenda pareja, pero no me dejas otra alternativa, me debo ir.

No trates de justificarte ahora, ni de convencerme de hacer lo que debo. Los años de indecisión y de falta de disciplina me dice todo lo que debo saber. Si realmente quisiste, pero quererme de verdad, hubieras encontrado una forma para que tú y yo estuviéramos compartiendo gloriosos momentos juntos. Ya me canse de elevar mis esperanzas hasta el cielo para luego verlas derrumbarse hasta el suelo. Por eso, es hora de irme. El tiempo transcurre sin que tú y yo hayamos formalizado nuestra relación y mi miedo más grande ya lo veo en el horizonte.

Tengo miedo de que nuestro tiempo junto termine sin realmente habernos conocido. Me rompe el corazón pensar en esto, pero ya es hora de que me vaya. Como el genio que concede tres deseos, mi ilusión era darte todo lo que deseabas. Y todo lo que pedía a cambio era tu atención, tu compromiso y tu disposición para trabajar duro. Si esto es demasiado pedir, lo siento. Nuestro tiempo junto ha terminado.

Todas las cosas de valor se deben ganar y ya me canse de escuchar tus excusas y tu falta de paciencia. En numerosas ocasiones estaba a tan solo un pasito de ti, pero te rendiste demasiado pronto. ¿Por qué me dejaste cuando estabas tan cerca? Te quiero decir un secreto. Cada día te gritaba, "soy tu meta, aquí estoy, ven por mi". Tengo curiosidad, ¿alguna vez me escuchaste? Te repetía cada día, cada mes y cada año. Pero al escucharte decir que "todavía no es el momento", "estoy muy cansado" o "algún día lo haré" una y otra vez me desilusione contigo.

Ahora es tiempo para encontrar a alguien que si está comprometido, enfocado y entusiasta. Me voy para encontrarlo. De parte de todos tus sueños y deseos hay algo que quiero compartir contigo. Nunca te defraudaremos ni te desilusionaremos. Y la razón principal por la cual no hemos sido compatibles el uno con el otro es porque tú nos has fallado al no tomar acción. ¿Por qué?”

Atentamente,

Tus metas.

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Gentileza, Rodolfo Rocamora