Niños argentinos encontraron en la música la motivación para creer y crecer en las oportunidades

En todo el país unos 15.000 niños, de escuelas primarias y secundarias, participan de orquestas y coros y su actividad como músicos o intérpretes se relacionó de manera directa con la mejora en el rendimiento de sus estudios y en muchos, casos con su reinserción escolar

La música es una de las ramas del arte que mejor ha sabido embellecer la vida. Sus letras y melodías trascienden fronteras, ideologías, credos y todas las barreras en pos de la equidad y la igualdad entre los seres humanos. Escuchando, cantando o pensando a través de una canción, hombres y mujeres distintos pueden encontrarse sintiendo lo mismo: emoción, alegría o una motivación para salir adelante. Así, la música trasciende su sentido y puede convertirse en un vehículo para crecer a través de las emociones. Esta consigna hoy sucede en decenas de localidades y pueblos de la Argentina.

En todo el país unos 15.000 niños, de escuelas primarias y secundarias, participan de orquestas y coros y su actividad como músicos o intérpretes se relacionó de manera directa con la mejora en el rendimiento de sus estudios y en muchos, casos con su reinserción escolar. Es decir, la posibilidad de formar parte de un grupo que los estimula al aprendizaje a través de la música fue el principal factor motivador para optimizar su desempeño es sus estudios.

En total son 70 orquestas y 60 coros en los que participan niños y adolescentes de los barrios más pobres de la Argentina y a partir del Programa Nacional de Orquestas, a cargo del Ministerio de Educación de la Nación, el objetivo es mejorar el acceso de los niños, niñas y jóvenes a los bienes y servicios culturales; tender puentes hacia la reinserción de los jóvenes en la escuela; colaborar con la retención escolar; y estimular el contacto y el disfrute de la música.

Las provincias que participan son Jujuy, Salta, Tucumán, Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Córdoba, Buenos Aires, La Rioja, Catamarca y Misiones, en dónde los niños han encontrado en la música el camino para mejorar no sólo sus calificaciones sino también su sentido de pertenencia a un grupo y a ser solidarios con el prójimo.

“El acceso a los bienes culturales modifica ciertas conductas y hábitos, que se reflejan en el fortalecimiento de la autoestima, el aprendizaje del trabajo en equipo, la responsabilidad y la proyección hacia un futuro de realizaciones“, es el lema del programa que ya ha logrado resultados positivos en los niños.

El criterio de selección territorial para conforman una orquesta se define a partir de los pueblos, barrios o localidades que presenten altos índices de deserción escolar o bien se definan por graves problemas de aprendizaje en el alumnado. Además, todas las escuelas elegidas se encuentran en un contexto de poblaciones con insatisfacción de necesidades básicas.

El proyecto motiva por su esencia pero también por su proyección y alcance, ya que es realizado por profesionales en la materia y posee objetivos claros. Los docentes de música son seleccionados en cada una de las provincias y luego reciben una capacitación específica para su rol y misión. Además, tras un período de ensayos y conformación de los coros y orquestas infantiles, los chicos participan de encuentros provinciales, nacionales e internacionales. Es decir, los niños se sienten aún más motivados cuando comprueban que sus esfuerzos son reconocidos y avalados en el marco de diversas competencias que los invitan a seguir mejorando y desarrollando su talento.

El programa comenzó en el año 2008 y desde entonces se multiplicaron la cantidad de niños que se sumaron a la iniciativa. Muchos de los chicos hoy desean convertir esta actividad en una profesión, y toman clases particulares para seguir aprendiendo y mejorado.

Un dato que exhibe el nivel de compromiso de los niños con el proyecto es que algunas de las orquestas tocan de forma profesional en eventos sociales, municipales o gubernamentales en sus respectivas provincias.

El programa también estimula la formación educativa en oficios y en la actualidad cuenta con un Centro Nacional de Lutería para el arreglo de instrumentos de cuerda. El plan le ofrece a los niños la enseñanza de un arte que posee una salida laboral con proyección a futuro.

La música los unió y les enseñó que la equidad, el esfuerzo y el valor de la vocación, son sueños son posibles.

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Por Eugenia Plano