Mundial 2026: Paraguay dio un paso enorme en una noche dramática, eliminó a Alemania por penales y espera rival en octavos

Una final de infarto puso frente a frente a dos selecciones con ambiciones de avanzar en el Mundial 2026.
Orlando Gill, el héroe que metió a Paraguay en octavos, la noche en que el favorito se quedó en el camino.

Mundial 2026 volvió a entregar una escena de alto impacto. Paraguay protagonizó uno de esos partidos que quedan marcados por la tensión, por los detalles y por una definición que cambió el destino de dos selecciones. La Albirroja, dirigida por Gustavo Alfaro, empató 1-1 ante Alemania en los 16avos de final y luego se impuso en una tanda de penales cargada de suspenso. Así dejó afuera a uno de los equipos más poderosos del torneo y consiguió una clasificación histórica a los octavos de final.

Una noche que empezó cerrada y terminó en una explosión

El cruce entre Alemania y Paraguay tenía todos los condimentos para convertirse en uno de los partidos más atractivos de los 16avos de final. No sólo por el peso propio de los europeos, sino también por el presente de una selección paraguaya que llegó a la instancia decisiva con un perfil competitivo, ordenado y emocionalmente fuerte.

Desde el inicio, el partido mostró una dinámica cerrada. Alemania intentó asumir el control con posesión y paciencia, mientras Paraguay eligió esperar, ordenar sus líneas y buscar los espacios que pudieran aparecer. La Albirroja no tuvo muchas situaciones claras, pero supo sostener el plan. En un duelo de eliminación directa, esa disciplina tuvo un valor enorme.

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El primer tiempo pareció encaminado hacia el empate sin goles. Sin embargo, Paraguay encontró su momento en una de las pocas acciones de peligro. Miguel Almirón y Matías Galarza Fonda participaron en la construcción de la jugada y Julio Enciso apareció para marcar de cabeza. El gol cambió el clima del partido. La selección sudamericana pasó a estar arriba ante una potencia mundial y obligó a Alemania a jugar con una presión mucho más incómoda.

Ese tanto no sólo significó una ventaja en el marcador. También le dio a Paraguay una energía decisiva. El equipo de Gustavo Alfaro entendió que estaba frente a una oportunidad enorme. Alemania, en cambio, empezó a sentir el peso de una eliminación que podía llegar demasiado pronto.

El gol de Enciso que encendió la ilusión paraguaya

Julio Enciso fue el nombre que rompió el equilibrio. Su gol de cabeza, sobre el final del primer tiempo, le dio a Paraguay una ventaja que parecía impensada para muchos antes del inicio del encuentro. En una acción precisa, la Albirroja aprovechó una de sus chances y golpeó en un momento clave.

El tanto llegó después de una jugada gestada por Almirón y Galarza Fonda. Esa conexión permitió que Paraguay encontrara profundidad y terminara lastimando a una defensa alemana que había logrado controlar varios pasajes del partido. Enciso completó la acción con firmeza y dejó a Manuel Neuer sin respuesta.

La ventaja paraguaya tuvo un efecto inmediato. Alemania debió cambiar la postura, adelantar metros y asumir más riesgos. Paraguay, por su parte, empezó a defender con mayor intensidad. Cada pelota dividida tuvo valor de final. Cada despeje fue celebrado como una pequeña victoria. Cada avance alemán generó tensión.

Gustavo Alfaro, desde el banco, sostuvo una estructura que buscó resistir sin renunciar por completo a la posibilidad de contraatacar. Paraguay no se desordenó. Ese fue uno de los puntos más fuertes de su noche. La selección entendió que el partido iba a exigir paciencia, sufrimiento y concentración hasta el último segundo.

Alemania reaccionó cuando parecía quedarse sin respuestas

En el complemento, Alemania salió obligada a buscar el empate. El equipo dirigido por Julian Nagelsmann necesitaba recuperar el control del marcador y evitar una eliminación que hubiera sido un golpe enorme. Sin embargo, durante varios minutos le costó encontrar claridad.

Paraguay defendió con orden. Cerró espacios, achicó líneas y obligó a Alemania a mover la pelota sin demasiada profundidad. El conjunto europeo tuvo posesión, pero no siempre tuvo ideas. La sensación era que necesitaba una acción puntual, un centro preciso o una aparición individual para volver al partido.

Esa oportunidad llegó. Cuando parecía que Alemania no encontraba la manera de generar peligro real en el área paraguaya, apareció Kai Havertz. El delantero marcó de cabeza y puso el 1-1. El gol devolvió al equipo europeo al partido y abrió una nueva etapa de incertidumbre.

El empate golpeó emocionalmente a Paraguay, pero no lo quebró. La Albirroja sostuvo la calma, aunque el trámite se volvió más exigente. Alemania encontró impulso. Paraguay tuvo que resistir. El partido entró en una zona de máxima tensión, con dos selecciones que sabían que cualquier error podía dejar una marca definitiva.

El alargue tuvo tensión, VAR y un susto enorme

Con el 1-1, el partido se fue al alargue. La prórroga tuvo el mismo tono dramático que el resto del encuentro. Alemania siguió empujando y Paraguay intentó sostenerse con orden, energía y una concentración extrema.

El momento más fuerte del tiempo extra llegó con un gol anulado a Alemania. La jugada nació en un córner y terminó con festejo europeo, pero la revisión del VAR detectó una falta contra el arquero Orlando Gil. La decisión frenó la ilusión alemana y le dio aire a Paraguay en un instante decisivo.

Ese episodio marcó el pulso del alargue. Alemania sintió que había tenido la clasificación cerca. Paraguay, en cambio, tomó la intervención del VAR como una nueva oportunidad para seguir con vida. El equipo sudamericano resistió hasta el final y llevó el partido a los penales.

En una serie de eliminación directa, llegar a esa instancia no sólo exige calidad técnica. También demanda fortaleza emocional. Paraguay ya había atravesado momentos complejos durante el partido. Alemania también llegaba con una carga enorme. La definición desde los doce pasos puso a prueba a todos.

La tanda de penales que tuvo de todo y cambió la historia

La definición por penales fue una montaña rusa. Orlando Gil comenzó a convertirse en una figura gigante para Paraguay. El arquero atajó dos remates y pareció inclinar la serie a favor de la Albirroja. En ese momento, el equipo de Alfaro tuvo la clasificación muy cerca.

Pero la tensión hizo lo suyo. Paraguay falló sus últimos dos penales y la serie volvió a quedar igualada. Lo que parecía resuelto se transformó otra vez en incertidumbre. Cada remate empezó a pesar más. Cada caminata desde la mitad de la cancha tuvo una carga emocional enorme.

Alemania también sintió la presión. El fallo de Jonathan Tah abrió la puerta para que Paraguay tuviera una nueva chance. Entonces apareció José Canale, defensor de Lanús, para ejecutar el penal decisivo. Su remate no pudo ser contenido por Neuer y selló una clasificación histórica.

Canale sentenció una noche inolvidable. Paraguay eliminó a Alemania y avanzó a los octavos de final del Mundial 2026. La escena tuvo todos los elementos de un partido que se va a recordar: gol tempranero en un momento clave, empate europeo, alargue con VAR, penales dramáticos y un desenlace inesperado.

El papel de Gustavo Alfaro en una clasificación histórica

Gustavo Alfaro llegó a este cruce con una idea clara. Paraguay debía competir desde el orden, la intensidad y la paciencia. Contra Alemania, ese plan tuvo momentos de sufrimiento, pero se sostuvo hasta el final. La Albirroja no dominó todos los tramos del encuentro, pero sí entendió cómo jugarlo.

El equipo paraguayo mostró carácter. No se cayó después del empate de Havertz. Tampoco se derrumbó cuando falló penales que podían haber cerrado la serie antes. Esa capacidad de recomponerse fue una de las claves del triunfo.

Alfaro construyó un equipo que supo esperar su oportunidad y que encontró respuestas en momentos decisivos. Enciso fue determinante con el gol. Gil apareció con atajadas fundamentales en la tanda. Canale tuvo la personalidad para patear el penal que definió el cruce.

El resultado dejó una señal fuerte dentro del torneo. Paraguay no sólo avanzó. También eliminó a Alemania, una selección que había llegado como líder de su grupo y con nombres de peso en todas sus líneas. El impacto fue doble: deportivo y emocional.

Cómo llegó Paraguay al cruce y por qué su triunfo pesa tanto

Paraguay llegó a la fase decisiva después de ubicarse entre los mejores terceros de la etapa inicial. Esa clasificación ya había exigido esfuerzo y regularidad. La Albirroja no entró a los 16avos como favorita, pero sí como un equipo capaz de competir desde la estructura y la entrega.

Alemania, en cambio, arribó al partido después de terminar como líder del Grupo E. Ese antecedente reforzaba su condición de candidato. Tenía experiencia, jerarquía y una formación con nombres de elite. Por eso, la eliminación tuvo un impacto mayor.

El fútbol volvió a mostrar que los antecedentes no resuelven una serie de eliminación directa. En este tipo de partidos, los detalles pesan más que las estadísticas previas. Paraguay aprovechó su momento, resistió cuando debió hacerlo y fue más fuerte en la definición decisiva.

La victoria paraguaya también tuvo un componente simbólico. El equipo sudamericano no sólo superó una ronda. También dejó en el camino a una potencia que cuenta con historia mundialista, figuras consolidadas y una estructura competitiva de primer nivel.

Las formaciones que salieron a jugar un partido decisivo

Paraguay formó con Orlando Gil en el arco; Juan José Cáceres, Gustavo Gómez, José Canale y Junior Alonso en la defensa; Andrés Cubas como eje de contención; Miguel Almirón, Damián Bobadilla, Matías Galarza y Julio Enciso en la zona media y ofensiva; y Gabriel Ávalos como referencia de ataque. El entrenador fue Gustavo Alfaro.

Alemania presentó a Manuel Neuer; Joshua Kimmich, Antonio Rudiger, Jonathan Tah y Nathaniel Brown; Aleksandar Pavlovic y Felix Nmecha; Florian Wirtz, Deniz Undav y Leroy Sané; y Kai Havertz como hombre de ataque. El técnico fue Julian Nagelsmann.

Los nombres propios marcaron momentos clave. Enciso hizo el gol paraguayo. Havertz anotó el empate alemán. Gil sostuvo a Paraguay en la tanda con dos penales atajados. Tah falló un remate decisivo para Alemania. Canale ejecutó el penal que terminó con la resistencia de Neuer.

Cada uno de esos episodios construyó el relato de una noche que tuvo suspenso hasta el cierre. Paraguay pasó de la ilusión al sufrimiento, del sufrimiento a la oportunidad y de la oportunidad a la euforia.

Lo que viene para la Albirroja en el Mundial 2026

Tras eliminar a Alemania, Paraguay quedó a la espera de su rival en los octavos de final. Ese adversario saldrá del enfrentamiento entre Francia y Suecia, programado para mañana a las 18, hora argentina.

La Albirroja va a afrontar esa instancia con una carga emocional enorme. Haber dejado afuera a Alemania puede funcionar como impulso, pero también como desafío. El equipo de Alfaro deberá sostener la concentración y evitar que la euforia le quite foco.

El Mundial 2026 ya tiene una de sus grandes historias. Paraguay, que había entrado a la fase decisiva como uno de los mejores terceros, logró un triunfo que cambió su recorrido en el torneo. Ahora, la expectativa crece. El equipo ya demostró que puede competir contra una potencia y que tiene respuestas cuando el partido entra en zona límite.

Francia o Suecia será el próximo obstáculo. Paraguay ya sabe que nada va a ser simple. Pero también sabe algo más importante: después de una noche como esta, la confianza va a tener otro peso dentro del grupo.

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Redacción Vida Positiva