Lo que puede detener tu crecimiento profesional

¿Quién se acuerda cuando era más joven, que nuestras mamás nos decían qué hacer y cómo hacerlo constantemente?

Por Ale Marroquín - twitter @a_marroquin

“Quita los codos de la mesa”, “No comas eso por que te engorda”, “No te pongas esa ropa por que no es adecuada para el evento” o “Espero que no te sientes así cuando vas con tus amigos”. Bastaba que te dijeran eso para que lo siguieras haciendo sólo por llevarle la contra. Al final, siempre acaban diciendo las mamás que es por tu bien y que si no te lo digo yo, quién te lo va a decir.

Por supuesto que uno crece y madura, y no sólo acaba haciendo lo mismo con los propios hijos, te das cuenta cómo sirve que te guíen para que puedas reflejar un buen comportamiento e imagen en todo lugar. El ejemplo lo pongo, por que cuando entras a la vida profesional, y empiezas a ver que las cosas te funcionan, cuando alguien más te hace sugerencias para que lo hagas mejor, automáticamente entra el rechazo y muchos deciden, que si lo han hecho así siempre, por que tendrían que cambiar.

A nadie nos gusta que nos digan qué tenemos que hacer, y por consecuencia, decidimos que hay cosas que no estamos dispuestos a cambiar y sobre todo, muchos piensan que cambiar sus hábitos es cambiar su esencia y esto último es un error muy grave. En sesiones con clientes, cuando les demuestro con ejemplos, como ciertos comportamientos, acciones, y actitudes en lo profesional, afectan lo que otros perciben de nosotros y como se puede extrapolar a nuestro desempeño laboral, muchos me confiesan que tiene que ver con que no estaban dispuestos a modificar hábitos.

Me comentan que inconscientemente se rebelan ante lo que otros dicen o por necedad o por que deciden que hay cosas que no quieren sacrificar o por que no entienden cómo hacer esos cambios puede ayudarlos a crecer; en ocasiones, por que se sienten que es grilla y no lo ven como retroalimentación positiva. Cuando llegas a altos niveles en la compañía, ya no importas tú, importan más todos los que te rodean.

Demostrar que tu comodidad es más relevante, que lo que tú piensas es lo que se debe imponer, que quien mandas eres tú sin interesar a quién afecta y cómo, influye directamente no sólo en tu crecimiento sino en tu permanencia en el puesto que manejas. Lo que importa es cómo otros te perciben, no lo que tu crees que mandas como mensaje. Si tus acciones hacen sentir mal a otros de tu equipo, si no les permites crecer, si tu manera de vestir refleja indiferencia ante lo que estás haciendo, dejas de tener credibilidad, hace que otros duden de tu capacidad de resolver.

A continuación te detallo pequeños detalles que pueden impactar en como otros te ven:


Falta de cuidar detalles en tu apariencia: No rasurarte diario, no usar un corte de pelo actualizado y pulcro, no lavarte el pelo diario, no tener uñas bien mantenidas o ropa bien planchada, no cuidar las bastillas y botones siempre alineados, no usar zapatos adhoc en lo profesional. Recuerda que con sólo un día que no cuides estos detalles, es suficiente para mandar un mensaje confuso a otros; no te puedes relajar.

Falta de comunicación asertiva: Cuando impones tus ideas, cuando minimizas lo que otros tienen que decir, cuando no escuchas, cuando se hace sólo lo que tu dices, cuando decides que lo que otros tienen que decir no es importante.

Tu comportamiento: Llegar tarde, llegar desvelado, la cantidad de bebidas en eventos sociales de negocios, aunque seas el alma de la fiesta, te has puesto a pensar lo que otros opinan de ti. Parece mentira, pero si no pones cuidado a todos esos detalles, puede influir en tu crecimiento profesional. No cambias tu personalidad, lo que modificas son comportamientos para demostrar que te interesa el trabajo en equipo y tu éxito en los negocios. ¿Qué tienes que hacer o dejar de hacer para alcanzar tus metas? Tu decide qué prefieres, quedarte dónde estás y perder promociones o empezar a observar y modificar estos pequeños detalles.

* Ale Marroquín
, es consultor en imagen y protocolo de negocios. Certificada por la Asociación Internacional de Consultores en Imagen (AICI) como FLC (First Level Certificate). Con casi 20 años de experiencia en áreas de ventas y relaciones con clientes, Ale Marroquín, asesora a las personas para transformar sus habilidades en áreas de comunicación, liderazgo, comportamiento, actitud y apariencia profesional. Acelerando el potencial de las personas.

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Fuente: www.alemarroquin.com