Llega el verano, cuidado con el sol

Con recaudos y responsabilidad, la exposición solar beneficia la salud física y mental

Con la llegada del verano, exponerse al sol para lograr un cuerpo bronceado, es un hábito que alcanza a todas las generaciones. Conocer sus ventajas y desventajas, y especialmente, cuáles son los métodos, horarios indicados y formas de protección son las claves para disfrutar de la temporada sin riesgos. La exposición moderada, utilizando el protector adecuado para cada edad y tipo de piel y respetando los horarios delimitados, permitirá no sólo lograr una bella tonalidad sino que impactará favorablemente sobre la salud.

El sol y la salud

Científicos de la Universidad de Manchester, Estados Unidos y del Instituto Noruego para la Investigación Aérea, corroboraron a través de un estudio que la exposición al sol de manera diaria durante un período de 15 minutos (antes del las 10 AM o después de las 16 PM), estimula la formación de la vitamina D, que es de radical importancia para la salud de los huesos y la piel. “Esta vitamina ayuda a la absorción de calcio y fosfato de los alimentos y es esencial en la formación de huesos y dientes. Una deficiencia de vitamina D puede tener malas consecuencias en el crecimiento de los huesos, causar raquitismo en los niños y osteoporosis en adulto”, explica una de las autoras de la investigación, la Dra. Ann Webb. A partir de este descubrimiento, la exposición moderada al sol se utiliza para el tratamiento médico de pacientes con diversas enfermedades dermatológicas como psoriasis, vitíligo y algunos tipos de cáncer de piel.

Estar en contacto con el sol además es un factor que incide sobre la salud mental ya que favorece al estímulo de los neurotransmisores que controlan el estado de ánimo.

Diversas investigaciones han demostrado que la exposición a la luz solar incide en la química cerebral, específicamente en la regulación de la melatonina y la serotonina. Los bajos niveles de serotonina incrementan las posibilidades de padecer depresión y es frecuente encontrar en los meses de invierno a un gran número de personal que padecen TAE (Trastorno Afectivo Estacional).Este tipo de enfermedad vinculada a la salud mental se caracteriza por un desbalance en los niveles de melatonina y serotonina y se caracteriza por dos síntomas, la depresión y la ansiedad. Además de la psicoterapia, estos pacientes son abordados a partir de un tratamiento con medicación que incluye serotonina con el fin de logar los niveles hormonales óptimos de esta sustancia responsable en regulación del estado de ánimo.

La claves para una exposición solar segura

Los beneficios del sol impactan sobre la salud física y previenen la aparición de la depresión y la ansiedad, pero para capitalizar estas ventajas es indispensable una exposición razonable, segura y responsable. Con el fin de aprovechar al máximo sus beneficios y prevenir enfermedades asociadas al exceso de exposición solar; como la foto envejecimiento, cáncer de piel y otras patologías del orden cutáneo; la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), brindó información precisa en la implementación de hábitos preventivos. Las pautas, recibieron el respaldo del Ministerio de Salud de la Nación, y especialmente destacaron que el cuidado debe focalizarse en los menores de 18 años ya que el 70% del daño solar se produce la niñez y la adolescencia. Por lo tanto debería existir una cultura preventiva desde la más temprana edad en torno a los cuidados y a la responsabilidad en la exposición al sol.

Las claves para capitalizar los beneficios y prevenir daños o enfermedades son:

  • No exponerse al sol de 10 a 16 hs.
  • Usar protector con factor de protección solar (FPS) de 20 como mínimo.
  • En el caso de niños menores a 6 años se debe realizar una consulta médica acerca de la posibilidad o no de exponerlos al sol y cuáles son los cuidados correctos.
  • Aplicar el protector en la piel 30 minutos, 2 gramos por centímetro cuadrado y en forma uniforme, antes de exponerse al sol sin olvidar partes sensibles como zonas calvas de la cabeza, orejas, cuello, nariz, empeines y manos.
  • Todos los protectores solares, aun los resistentes al agua, deben ser aplicados nuevamente después de dos horas de exposición continua al sol o de nadar, secarse con toalla, hacer ejercicios físicos o transpirar en exceso.

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