Hormigas: Gigantes de la naturaleza

Observemos su comportamiento y tratemos de imitarlas.

Son las doce del día y de repente, el sol se oculta detrás de una impenetrable cortina de nubes grises.

El abrasante calor del mediodía comienza a ceder y en menos de media hora los habitantes de la llanura gozan de un clima benigno similar al de las épocas de lluvia.

Todo parece indicar que la tierra y los árboles podrán saciar su sed de agua en poco tiempo. Una procesión de pequeñas criaturas se dirige a toda prisa hacia su vivienda en un intento por llegar antes de que las primeras gotas comiencen a caer perpendicularmente sobre la pradera.

Indudablemente están apuradas y caminan con toda la velocidad que le permiten sus extremidades. El surtido de víveres es variado: hojas, semillas, restos de comida y un terrón de azúcar mucho más grande que los cuerpos de las tres obreras que lo transportan. Cuando por fin llegan a la casa de la colonia, es decir, al hormiguero, introducen el botín, pero tienen problemas para hacer entrar el terrón de azúcar porque este es de mayor tamaño. Entonces varias hormigas comienzan a seccionarlo en trozos más pequeños y los llevan sin dificultad a las bodegas del hormiguero.

La escena de un grupo de hormigas en su faena de búsqueda, transporte y almacenamiento de comida es un espectáculo interesante y además un indicador de la capacidad organizativa, el trabajo conjunto y la sinergia con que laboran durante todas las horas de su vida.

Pero el asunto no es de laboriosidad sino de resultados: las hormigas trabajan cuando las condiciones ambientales y climáticas son adecuadas y posteriormente pueden sobrevivir aún en la más turbulenta adversidad.

Hay varias características de estos interesantes insectos que los seres humanos haríamos bien en aprender y poner en práctica. Veamos algunas de ellas:

1. Son trabajadoras prácticas.

Siempre buscan, y normalmente encuentran, el camino más corto para llegar al lugar en donde se encuentran sus provisiones.

2. Hacen esfuerzos imposibles de imaginar.

Se calculan que son capaces de cargar un peso veinte veces mayor que el de ellas mismas. Es como si un hombre cuyo peso sea de 70 kilogramos, pudiera cargar ¡28 bultos de cemento de cincuenta kilogramos cada uno. Eso es un esfuerzo imposible de imaginar, pero ellas lo logran.

3. Las hormigas no conocen obstáculos ni se desaniman fácilmente.

Si el hormiguero es destruido por un intruso o por un desastre natural, volverán a tenerlo como nuevo en breve tiempo. Si no pueden pasar por algún sitio porque encuentran alguna barrera, darán un rodeo o pasarán por encima y llegarán, indefectiblemente a su objetivo.

4. Son expertas en el trabajo en equipo.

Un hormiguero funciona, prácticamente como un solo ser. Cada habitante del mismo tiene una función y la cumple sin protestas ni reclamos.

Las hormigas pudieran enseñarnos a ser más unidos. Observemos su comportamiento y tratemos de imitarlas: el secreto está en trabajar sin desanimarse y en avanzar sin estorbar a los demás.

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Por Alejandro Rutto Martínez