El humor, ese mágico recurso contra la crisis

Mientras al país le duele la eterna crisis, la desocupación, la pobreza, la inflación o la última medida del gobierno de turno, los maestros del humor han quitado las penas.

Los fenómenos sociales responden al contexto que signa a una determinada sociedad. Ante diversos desafíos de su realidad, el ser humano adopta nuevos usos, costumbres o pautas, que se encuentran en movimiento permanente. El cambio es la única seguridad en la vida.

La Argentina es un país que se caracteriza por su constante movilidad. La realidad puede ser tan inestable como cíclica, convirtiendo a los argentinos en seres que viven el cambio como rutina. Adaptarse a las nuevas circunstancias es un hecho que el habitante de la cruz del sur conoce como la palma de su mano. Además de los esfuerzos de cada día que el argentino realiza para poder mejorar su realidad, como la búsqueda de nuevas alternativas laborales o emprendimientos personales; sin dudas, también recurre a aquellas pequeñas cosas que lo incentivan a salir adelante.

No es casual, que en la mayores crisis económicas argentinas, el arte, la literatura y el humor en todas sus formas de expresión sean las alternativas más elegidas por los ciudadanos de este país. Por ejemplo, en el 2001 y 2002 en pleno estallido social, financiero e institucional, el teatro batió récords de asistencia de público, siendo una de las pocas áreas que lograba rentabilidad en una Argentina en llamas.

De forma consciente o inconsciente, a manera de antídoto para afrontar la realidad o con autocrítica, el argentino ha encontrado sus “remedios” para curar los males de su época. El escritor, historietista y humorista argentino Caloi, reconocía que inclusive su trabajo dependía de la realidad política, económica e institucional de su país: "Históricamente, cuando no había humor en la calle porque las cosas andaban mal, se recurría a los humoristas profesionales. Me pasó a mí con Clemente en la época de los militares, en las Malvinas. A más tristeza, más búsqueda de humor profesional”.

Caloi, Alberto Olmedo, Tato Bores, Pepe Biondi, Los 5 Grandes del Buen Humor, Roberto Fontanarrosa, Luis Landriscina, Les Luthiers, Jorge Ginzburg y Antonio Gasalla, han sido y son aquellos seres que en los peores momentos han logrado la utopía: despertar el humor adormecido por la realidad. Ellos han instado a los argentinos a la fusión más maravillosa, pensar con humor.

Uno de los grandes narradores de la historia argentina, fue sin dudas el “Actor Cómico de la Nación”, Tato Bores. El humorista fue quien por más de cuatro décadas, puso una sonrisa sobre la mesa y en 1989 resumió su biografía acompañando a los argentinos:

“Y aquí estamos señor. 30 años. 30 años bancándo 16 presidentes y 37 Ministros de Economía que se la pasaron diciendo: Esta es la crisis más grande que está sufriendo el país, hay que reducir el gasto público. Mientras tanto, ¿quiere que le diga una cosa?, mire, este peso moneda nacional le arrancaron dos ceros por este otro peso ley 18188; a este le arrancaron cuatro ceros por este otro peso argentino, y como si esto fuera poco le sacaron tres ceros mas por este peso.... por este Austral. O sea que extirparon, le extirparon nueve ceros a este pesito de acá delante. Y yo todavía tengo confianza, tengo confianza, por eso le digo a los políticos y a los funcionarios que están ahí viéndome... Si siguen haciendo las cosas que están haciendo yo voy a tratar de estar acá todo el tiempo posible para seguir jodiendo! Y para cuidarlos también.... Y para preservarlos de la maquina de cortar boludos; porque si pusiéramos la maquina de cortar boludos dentro de la maquina del túnel del tiempo, y se pusiera a cortar boludos históricos con retroactividad.... otra hubiera sido la historieta hoy! Historieta que como país, no creo que nos merezcamos”.

Tato, al igual que tantos cómicos argentinos, fue uno de los narradores más lúcidos sobre la historia argentina. El humor en el país, más que una escapatoria o una risa histérica ha sido un vehículo de reflexión positiva.

Cada época tiene su gobierno, su sociedad, su historia, pero en la Argentina de todos los tiempos, nunca deberíamos olvidar cómo en los momentos difíciles tuvimos a nuestros cómicos poniéndonos el hombro, la risa y la razón.

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Por Eugenia Plano