El deporte como vehículo de valores positivos en la niñez y en la adolescencia

Esencialmente, la práctica de un deporte favorece la salud física y mental.

Entre las diversas alternativas que favorecen a la salud, existe una sobre la cual padres, médicos, docentes, educadores, psicólogos y sociólogos coinciden: el deporte.

¿Cuál es la causa? La actividad física es un vehículo que beneficia a los niños y adolescentes en su socialización, identidad, desarrollo físico y mental y es una opción excelente para prevenir patologías ligadas a las adicciones.

En primer término la práctica de un deporte favorece la salud física y mental, previniendo y disminuyendo la probabilidad de contraer enfermedades durante la adultez. Algunos de los beneficios de la actividad física son la optimización del sistema cardiovascular, tonificación de los músculos, fortalecimiento de las articulaciones y la mejora del estado de ánimo, evitando el stress y contribuyendo a una actitud más positiva y constructiva frente a los problemas.

Estos son los beneficios del deporte con respecto a la salud pero no son los únicos. La actividad física es uno de los factores de mayor influencia en la prevención de malos hábitos e históricamente es considerado como uno de los principales vehículos para la educación en valores.

La actividad física disminuye la probabilidad de desarrollar una adicción

Alertados por el incremento a nivel mundial del consumo de drogas entre los adolescentes la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción elaboró un informe a través del cual recomienda la práctica deportiva como un medio eficaz e idóneo para prevenir comportamientos que pongan en riesgo el normal desarrollo de la infancia y la adolescencia.

La FAD puso en práctica diversos programas vinculados al deporte con el fin de dar un sentido concreto a la importancia de conductas positivas tales como el valor del esfuerzo para alcanzar una meta, la importancia del compañerismo en la conquista de un objetivo común y el protagonismo de una vida sana para poder obtener un mejor rendimiento en la práctica deportiva.

Es decir, el deporte además de la familia y la escuela emerge como uno de los principales vehículos para dar el ejemplo sobre la importancia del esfuerzo como el valor prioritario en el logro de objetivos que luego en la adultez se traducirán en cultura del trabajo, formación académica y la cooperación entre pares para alcanzar una meta laboral, familiar o social. La actividad física favorece a la educación en valores como el trabajo, la solidaridad, la empatía y la ayuda mutua.

El rugby, un deporte de líderes positivos

En el país uno de los deportes por excelencia en la formación de valores morales para los niños y adolescentes es el rugby. “Los Pumas” son un emblema nacional de amistad, compromiso, fortaleza ante la dificultad, trabajo en equipo, cultura solidaria y del esfuerzo incansable por cumplir una meta. Su carácter amateur, es decir sin fines de lucro, legitima aún más a una selección que a través de su historia demostró que la capacidad, la dignidad y perseverancia son su bandera.

Su constante motivación y humildad no se limita al entrenamiento o al juego dentro del campo. Los Pumas son seres que han dedicado su trayectoria a la educación en valores. Este es el caso de Diego Albanese, ex miembro de la selección nacional de rugby, que en la actualidad se dedica a difundir y a incentivar la práctica de este deporte entre los niños y jóvenes con el fin de motivarlos a incorporar buenos hábitos a nivel físico y social.

El ex puma recorre todo el país al frente del programa “Aprendiendo valores para ser líderes positivos”, en el cual relata en primera persona como el rugby fue su principal herramienta para creer en sí mismo, valorarse y sacrificarse ¿Su secreto? Sus compañeros de equipo, el deportista reconoce que en sus amigos y compañeros de equipo encontró la mejor forma de seguir adelante ante las dificultades, apoyándose en un espíritu colectivo que le permitió confiar en si mismo y afrontar el deporte y la vida.

“Un líder es aquella persona que esta al servicio de los demás, quien da el ejemplo y no el que ordena sin haberlo. Ya no existen los líderes que mandan a hacer las cosas en muestra de poder, hoy en día se escucha mucho más al resto del grupo para mejorar en lo colectivo y en los objetivos a lograr”, destacó Albanese durante su disertación.

El rugby es la cultura del ejemplo, cada integrante del equipo no es valioso por si mismo sino que demuestra su excelencia a través de la unión. Estar a la altura del espíritu colectivo es el alma de un deporte que incentiva valores.

Sin dudas, la actividad física es el paradigma para encontrar la forma de educar a los niños y a los jóvenes en un espacio en el cual la amistad, la lealtad, la dedicación y el compromiso sean el modelo a seguir.

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