Vacaciones en la costa patagónica

Más de 1.600 kilómetros de playas, acantilados, reservas naturales y ciudades. Los imperdibles de Río Negro, Chubut y Santa Cruz.

Más allá de sus cielos y sus atardeceres, sus vistas infinitas y esas planicies eternas, lo que me gusta de la costa patagónica es que siempre queda algún mágico rincón por conocer.

La última vez que fui, por ejemplo, entré al balneario Playas Doradas, allí por el km 1.240 de la ruta 3, la gran columna vertebral que vincula esta parte del país. Y la vez anterior, también de paso, conocí El Cóndor, ese balneario que tienen los rionegrinos a sólo 30 km de Viedma, con enormes playas, un mar templado y los imponentes acantilados poblados de loros -ojo, es la colonia de loros más grande del mundo-, que dio origen al Camino de los Acantilados, que me prometo recorrer despacio en auto, o mejor todavía, en bici.

A otros sitios, en cambio, los conozco mucho más; a algunos incluso casi de memoria. Me encanta Las Grutas, que hasta hace dos décadas era apenas un puñado de casas bajas y hoy es el principal balneario de la Patagonia junto con Puerto Madryn. Sus más de 41 mil plazas hoteleras -incluyendo a la vecina San Antonio Oeste- suelen tener ocupación plena en verano. Los veraneantes llegan atraídos por el ambiente familiar, las aguas más cálidas de toda la costa argentina -aquí el mar tiene temperaturas de entre 22 y 25 grados- y altos acantilados que protegen del viento. Además, las noches templadas invitan a caminar y a saborear delicias del mar en alguno de los varios restaurantes con vista a las olas.

El brillo del sol

Playas Doradas. Es un nombre que probablemente muchos no hayan escuchado nunca, pero que merece la pena. En la costa rionegrina, a 30 km de Sierra Grande, este rincón medio escondido puede sorprender a más de uno. Son 3 km de tranquilas playas con suave pendiente y arenas muy finas producto de la fragmentación de rocas de cuarzo y sílice, lo que produce ese reflejo dorado que da nombre al lugar. Casas y departamentos en alquiler, cabañas y camping conforman una buena oferta de alojamiento, con alta ocupación hasta mediados de febrero, cuando se hace la Fiesta Provincial de Playas Doradas. Otras playas cercanas y más pequeñas, cada una con su característica, como Punta Colorada, La Isla, Los Suecos o La Bonita, se extienden hacia el sur, con fácil acceso por un camino costero y toda la sensación de soledad de esta región. Y siguiendo unos 160 km por la ruta 3, aparece otro de los grandes imperdibles del verano patagónico: Puerto Madryn y su naturaleza abrumadora. Aunque las ballenas ya se fueron para volver el próximo abril, sí están los lobos y elefantes marinos, las orcas y los delfines, las toninas overas y los miles y miles de pingüinos de Punta Tombo, a 170 km de asfalto. Madryn tiene de todo: una extensa playa de arena de aguas bien calmas donde en verano el sol se esconde bien tarde, buceo en un parque submarino -es la Capital Nacional de Buceo-, snorkel entre lobos marinos, kayaks por aguas transparentes, trekking, mountain bike o 4x4 por los alrededores. Y cada año se suma algo nuevo, como para que los que fuimos muchas veces no creamos que ya vimos todo: en 2013 la novedad fue el catamarán Regina Australe, para navegar por el golfo San Matías. Y este año, el Yellow Submarine, un semisubmarino que en verano recorre sitios como la cueva de los fósiles, el islote y el anfiteatro de los lobos, para ver aves, lobos marinos y delfines. Parte desde Puerto Pirámides, en la impresionante geografía de Península Valdés. Pocos sitios me resultan más atractivos que esas escarpadas costas que rodean Pirámides, o ese infinito horizonte de Punta Norte, donde las orcas dan grandes espectáculos cuando salen -literalmente- a la playa en busca de alimentos: crías de lobitos y elefantes marinos.

El sur del Sur

Más al sur, otro de esos tesoros medio ocultos, que guardo para una próxima visita: el Parque Marino Costero Patagonia Austral, entre Camarones y Comodoro Rivadavia. Protege una gran concentración de fauna, desde numerosas aves marinas -pingüinos de Magallanes, cormoranes, petreles gigantes del sur, entre otras- hasta toninas, lobos marinos y grandes manadas de guanacos. Además, me da mucha curiosidad visitar el Museo Perón, en la casa que habitó la familia allá por principios del siglo XX. Aquí, en Camarones, comienza ese tramo de la ruta 3 llamado "Ruta azul", que va siempre cerca del mar hasta Río Gallegos y regala algunos paisajes impresionantes: los 80 km entre Comodoro y Caleta Olivia, casi salpicados por las olas; la impactante ría de Puerto Deseado, la desolada belleza del Parque Nacional Monte León. Y ese lugar, el más lindo de toda la costa patagónica: los casi 4 km de playas enormes, casi interminables cuando baja la marea, entre restingas, altos acantilados y horizontes infinitos. Rada Tilly, 12 km al sur de Comodoro, es la belleza en estado puro.

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Por Pablo Bizón / www.todoviajes.com