Una niña y una joven colombiana, unidas por una sonrisa

María José fue una de las donantes del la campaña “Pelos por Sonrisas” cuyo objetivo es sumar personas que de manera totalmente voluntaria donen su cabello para construir completamente gratis pelucas para mujeres y niñas víctimas de cáncer de escasos recursos económicos.

Su nombre es María José González, es de nacionalidad colombiana, tiene 9 años de edad y su nivel de generosidad conmueve y estimula a chicos y a grandes a ser mejores. En un mundo que sobredimensiona el aspecto físico, existe una niña que decidió resignar parte de su belleza para cumplir el sueño de una mujer padece cáncer.

María José fue una de las donantes del la campaña “Pelos por Sonrisas” cuyo objetivo es sumar personas que de manera totalmente voluntaria donen su cabello para construir completamente gratis pelucas para mujeres y niñas víctimas de cáncer de escasos recursos económicos.

El pasado 3 de marzo se realizó la ceremonia de entrega de 242 pelucas a pacientes con cáncer, las cuales fueron donadas por 1.100 mujeres, entre las que se encontraba María José.

La niña relató que su principal motivación para unirse a esta causa solidaria fue el incentivo y la inspiración en valores brindada por sus padres, quienes la acompañaron en esta misión de despertar una sonrisa a una mujer con cáncer.

El cabello donado por María José sirvió para construir una peluca que fue entregada a Carolina Uribe, una mujer de 27 años de edad que en 2011 fue diagnosticada con linfoma.

La joven padeció la pérdida absoluta de su cabello y recuerda la dificultad con la cual debió enfrentar la mirada del otro en una sociedad en la cual el aspecto físico se ha convertido en un parámetro para la aceptación.

Si bien Carolina afrontó con valentía y entereza todo el proceso de su enfermedad, este aporte brindado por la campaña “Pelos por Sonrisas” fue una gran motivación para salir adelante. Y los resultados están a la vista ya que la joven retomó su licenciatura en psicología, finalizó su quimioterapia y se encuentra recuperándose con éxito.

La campaña, que tan sólo tiene un año y medio de historia, ya cuenta con 1.200 niñas y mujeres de bajos recursos que recibieron sus pelucas. En la ciudad de Medellín, el trabajo y la difusión de esta original iniciativa se encuentra a cargo de la fundación “Un solo corazón” en dónde las mujeres pueden manifestar su voluntad de convertirse en donantes y luego son derivadas a distintas peluquerías que se encargan de cortar el pelo y elaborar las pelucas.

Además de colaborar e incentivar la generosidad de todas las mujeres colombianas, la fundación es responsable del diseño y la elaboración de la pelucas y para ello capitaliza esta acción en brindar trabajo a las mujeres que han atravesado la enfermedad.

En “Un solo corazón” las trabajadoras no sólo reciben un salario sino que además son contenidas, comprendidas y sienten que su acción es útil y empática con otras mujeres que atraviesan su misma situación.

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Por Eugenia Plano