Un sueño que tiene techo y no tiene límites

El tercer sector es el ámbito que hoy ayuda, se compromete y brinda oportunidades para las personas que sueñan con una vivienda propia y que no reúnen los requisitos formales para acceder a un crédito hipotecario o no poseen los recursos en el mediano plazo para comprar su casa

Quizá sea el primer sueño cuando la infancia cede terreno a la adultez. Tener una casa propia es la meta que unifica las esperanzas, las metas y los objetivos de las personas que asumen el desarrollo y el progreso como un vehículo de movilidad social.
 
En la Argentina actual, alcanzar el techo propio es un desafío ya que la accesibilidad al crédito es restringida y la capacidad de ahorro es un proyecto a futuro. Por lo tanto, comprar o construir una vivienda para la mayoría de los argentinos es una meta de difícil acceso.
 
El tercer sector es el ámbito que hoy ayuda, se compromete y brinda oportunidades para las personas que sueñan con una vivienda propia y que no reúnen los requisitos formales para acceder a un crédito hipotecario o no poseen los recursos en el mediano plazo para comprar su casa.
 
Una de las fundaciones emblemáticas en este sentido es Un Techo para mi País. En la Argentina, la organización ha logrado, por ejemplo, construir en 48 horas, 184 viviendas de emergencia a través del trabajo incansable de 1.500 voluntarios que pusieron el cuerpo para que distintas familias del conurbano bonaerense tengan un lugar dónde vivir.
 
La acción forma parte de la campaña fue “Participar es construir” y se realiza todos los años con el fin de construir viviendas para las personas con menores recursos de la Provincia de Buenos Aires. Pero también el foco de la iniciativa es la colaboración, la participación y la ayuda mutua entre los voluntarios y vecinos para levantar los cimientos de la primera casa para cientos de personas que desde años soñaban con ella.
 
Un Techo para mi País tiene presencia en toda Latinoamérica y El Caribe, y su principal objetivo es superar la situación de pobreza que viven miles de personas en los asentamientos precarios, que predominan en la región como la única opción de vivienda disponible. Su trabajo no se encuentra focalizado en el asistencialismo sino en lograr tanto a nivel individual como comunitario la capacidad de cooperación y trabajo para optimizar su calidad de vida y acceder a los derechos y servicios básicos.
 
La vivienda es el primer objetivo y para lograrlo, Un Techo para mi País, ayuda con fondos económicos y promueve la cultura del trabajo a través de distintos programas como capacitaciones en oficios, microcréditos para fomento productivo, salud, educación y huertas.
 
La educación como método
 
Ayudar a las familias que viven en condiciones habitacionales deficitarias, es el objetivo de la Fundación Sagrada Familia. Además de facilitar subsidios, materiales, mano de obra y los recursos financieros para lograr la casa propia, la organización focaliza sus esfuerzos en incrementar a nivel comunitario las capacidades individuales y colectivas vinculadas al liderazgo, solidaridad, organización y creatividad para alcanzar distintos objetivos.
 
Construir la vivienda propia es el puntapié inicial para tender una mano a quienes se encuentran bajo condiciones de pobreza y partir del incentivo de tener su hogar fortalecen la importancia de valores imprescindibles para el progreso como la educación, el esfuerzo y la cultura del trabajo.
 
La Fundación Sagrada Familia promueve el progreso a conciencia. Es decir, lejos del asistencialismo la organización impulsa la cultura del trabajo como la mejor forma para crecer no sólo económicamente, sino en también en la generación de oportunidades para que las personas que participan de los distintos programas conozcan nuevas formas de cooperación y puedan proyectarse a nivel personal, familiar y comunitario.
 
Uno de los programas que define la identidad de la fundación es “Sume Materiales”, una iniciativa en la cual las personas pueden acceder a materiales para la construcción y equipamiento del hogar a precios sociales o con un costo muy por debajo del precio oficial y de esta manera, las familias con condiciones habitacionales deficitarias acceder a materiales que de otra manera no podrían adquirir.
 
La sede de Sume Materiales, ubicada en la localidad de Boulogne, partido de San isidro, ya ha permitido que más de 4000 familias cuenten con los materiales para equipar o construir su casa.
 
Fortaleciendo la dignidad humana, a través del trabajo y la educación, es la verdadera misión de dos organizaciones que no tienen techo para los sueños de las personas.

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Por Eugenia Plano