Ser uno mismo es posible

Tomar conciencia de nuestra propia identidad, actuar en consecuencia y convertirse en un ser auténtico, es una tarea que puede llevar toda una vida.

Las instituciones y el entorno social son determinantes a la hora fijar patrones de conducta en todo ser humano que viva en sociedad. Pero, ¿cómo tomar conciencia de quiénes verdaderamente somos para finalmente poder conseguir la felicidad ?.Quizá, ésta sea una pregunta existencial que todo individuo se formula desde que nace, pero a partir de la adolescencia la formación de una identidad, se hace notoria y luego en la adultez se querrá tener resuelto una personalidad lo más auténtica posible.

Condicionantes por doquier, limitan la libertad de "ser uno mismo". La sociedad en su conjunto, a veces la familia de origen y otras tantas la que se ha formado, el área laboral o bien, toda actividad en la que se forme parte, y muchas veces casi sin elegirlo, limitan la autenticidad. Un gran ensayista, filosofo y pensador sobre esta temática fue Jean Paul Sartre, quien a partir de su obra "El devenir del ser" planteó las desventuras del hombre, para existir entre la libertad y el ser frente a las presiones permanentes del entorno.

"Simplemente nos encontramos existiendo, y entonces - afirma el autor- tenemos que decidir que hemos de hacer con nosotros mismos. Como no hemos sido creados para hacer nada en concreto, cada hombre deberá buscarse un fin propio, válido solamente para él y realizar su proyecto particular". En este contexto, Sartre plantea que la mejor búsqueda del individuo para lograr la autenticidad es tener un objetivo, un sueño, un propósito o una meta y trabajar incansablemente para llevarla a cabo. Pero no es tarea fácil, el filósofo francés reconoce las limitaciones que muchas veces implica la libertad. Es decir, bajo condicionamientos pautados, aunque sea infeliz, el ser humano sabe a lo qué se expone. En cambio, si se deja librado a su propio azar el dominio de su destino, la angustia invade y hasta puede paralizar la concreción de un proyecto.

Sartre define a la libertad como una "sensación incómoda", debido a que hay que saber qué hacer con ella, por lo tanto si el sujeto no se define y no encuentra todavía un sentido para su vida, no sabrá cómo actuar. "El hombre está condenado a ser libre, pero también se crea libremente los condicionamientos y los obstáculos cuando los proyectos previamente trazados son erróneos", describe.

El inicio de la búsqueda del sentido de un proyecto, sueño o meta siempre genera aquella angustia que desencadena la incertidumbre. La libertad de poder ser uno mismo libera, pero también da temor. Bajo esta misma perspectiva, también se inscribe el creador de la Logoterapia y psiquiatra alemán, Victor Frankl. En su ensayo "El hombre en busca del sentido", fundamenta cómo el ser humano puede encontrar la felicidad a través de los valores que implican estar involucrados con la concreción de su sueño ya sea personal, profesional o ambos.

La Logoterapia es un método psicoterapéutico que consiste en mirar hacia el futuro, proyectar con sentido y valores y así el individuo podrá encontrarse a si mismo. La biografía de Frankl es el mejor ejemplo, de cómo se puede encontrar motivación hasta en las circunstancias más desoladoras. El autor fue capturado por el ejército nazi y su destino fue el campo de Auschwitz soportó vejaciones, torturas, frío y hambre al extremo. Y no sólo eso, en manos de los nazis murieron su esposa y su hija.

"Cuando fui internado en el campo de concentración, -relata- me confiscaron un manuscrito listo para su publicación. Sin ninguna duda, mis intensos deseos de reconstruir ese libro me ayudaron a superar los inhumanos rigores de estar en Auschwitz. Estoy convencido de que esa esperanza, al límite de mi resistencia, me ayudó a salvar la vida". La situación más extrema puede devenir en una esperanza que salva la vida. El resultado de aquel sueño de reconstruir el manuscrito resultó en su máxima obra "El hombre en busca del sentido".

Reconocer nuestra autenticidad y así dar sentido a nuestra identidad es una tarea que, por más ardua que sea, significa la respuesta a hacer palpable la felicidad. Sartre propone la autenticidad como la guía de nuestra conducta y no consiste más que en aceptar la temida libertad y tomarla con responsabilidad. Para lograrlo, no hay mejor consejo que el de Victor Frankl: "El qué tiene un por qué puede soportar cualquier cómo. El hombre no necesita vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta o una misión que le merezca la pena".

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Por Eugenia Plano