Quino cumple 80 años y le da voz a todas las generaciones

“Lamentablemente, parece que no hubiera pasado el tiempo por ella. Los problemas son los mismos, un poco más agudos ahora". Ella es Mafalda y las palabras son de su creador Joaquín “Quino” Lavado.

Durante la emblemática década del ´60 Mafalda y su grupo de amigos eran la voz de la conciencia de los argentinos. Una entrañable niña que supo poner incómodo al mundo de los adultos, al poder, a la burocracia y por sobre todas las cosas, a la injusticia que el planeta naturaliza como cosa de todos los días. La amistad de un grupo de niños, llenos de ideales y esperanzas, era el disparador para pedir un mundo mejor. Pasaron 50 años de aquella reunión de utopías, ¿cuál es la situación hoy? ¿La esperanza se ha puesto de pie?

"Creo que Mafalda estaría más horrorizada hoy de cómo esta el mundo. Me parece que se querría bajar del mundo mucho más que antes", reflexiona su creador ante un auditorio en el cual niños y adolescentes lo escuchaban atentamente con sus historietas en mano. Para Quino, a Mafalda no le pasó el tiempo. Se convirtió quizá en un clásico y no sólo por su virtuosa pluma sino porque el ser humano a nivel mundial no ha sabido priorizar la paz en lugar de la guerra, la igualdad en reemplazo de la ambición del poder o simplemente, todavía el hombre no encuentra como hacer del planeta un lugar más justo.

Pasó la revolución tecnológica, la exacerbación del posmodernismo más extremo, la cultura digital, y la infancia sigue leyendo a Mafalda, una niña que vivió entre los argentinos entre 1964-1973. Evidentemente, las nuevas generaciones viven su infancia de la misma manera que hace 5 décadas atrás. La niñez no ha sido capturada por la indiferencia, sigue siendo aquella edad de oro en la que se imagina y se sueña con que alguna vez ver adultos que sean capaces de construir un mundo de iguales .

Por ello, la infancia lee a Mafalda en el 2012. Su autor comprende la vigencia y considera que si hoy tuviera que volver a hacer hablar a su querida criatura sus palabras serían prácticamente idénticas. “Yo creo que Mafalda opinaría lo mismo hoy que antes. Yo releo mis tiras y me parece que estuvieran dibujadas hoy", agregó. Quizá, para cambiar un poco el estado de las cosas, no esté de más recordar aquel niño que construyó sus esperanzas en torno a Mafalda, y hoy que ya es adulto evalúe que pensaría ese chico de él.

Tal como alguna vez dijo Julio Cortázar, “no tiene importancia que pienso yo de Mafalda, me importa lo que ella piensa de mi”.

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Redacción