Mundial 2026: Francia le ganó a Paraguay con un penal que apagó una de las grandes sorpresas del Mundial
Francia le ganó a Paraguay con un penal decisivo y dejó atrás a uno de los equipos que más había sorprendido en el Mundial.
Francia le ganó a Paraguay 1-0 por los octavos de final del Mundial 2026 en una noche cargada de tensión, resistencia y polémica deportiva. El equipo sudamericano, que venía de dar el gran golpe ante Alemania, volvió a competir con orden y carácter, pero no logró sostener el resultado ante uno de los grandes candidatos al título. El partido se jugó este sábado en Philadelphia y se definió en el segundo tiempo, cuando el árbitro uzbeco Ilgiz Tantashev cobró penal después de revisar una infracción de Diego Gómez sobre Doué a instancias del VAR. Kylian Mbappé tomó la pelota, no falló desde los doce pasos y marcó el único gol de un duelo que dejó a Paraguay eliminado y a Francia en cuartos de final.
Un duelo cerrado que empezó con Paraguay bien parado
El partido tuvo desde el inicio un tono muy claro. Francia quiso asumir el protagonismo, pero Paraguay no se desarmó. El equipo de Gustavo Alfaro entendió que no podía jugar de igual a igual desde la posesión, pero sí podía competir desde el orden, la concentración y la reducción de espacios. Esa fue su primera gran virtud.
La Albirroja presentó una formación con Orlando Gill en el arco; Juan José Cáceres, Gustavo Velázquez, Gustavo Gómez, Omar Alderete y Junior Alonso en la defensa; Miguel Almirón, Diego Gómez, Andrés Cubas y Matías Galarza Fonda en la mitad de la cancha; y Julio Enciso como referencia ofensiva. El plan fue claro: cerrar caminos interiores, sostener la intensidad y obligar a Francia a buscar soluciones por fuera.
Del otro lado, Didier Deschamps puso en cancha a Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba y Lucas Digne; Manu Koné y Adrien Rabiot; Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola; con Kylian Mbappé como figura principal en ataque. El nombre de Mbappé pesó desde el arranque, aunque Paraguay logró que no tuviera libertad absoluta durante buena parte del encuentro.
Durante el primer tiempo, Francia dominó más la pelota, pero no pudo transformar ese control en situaciones claras. Paraguay se sintió cómodo en ese contexto. Le cedió metros al rival, pero no le entregó el partido. Cada cierre, cada anticipo y cada retroceso tuvo valor. El equipo sudamericano jugó con paciencia y logró que el cero se mantuviera hasta el descanso.
La propuesta de Alfaro que incomodó a Francia
Gustavo Alfaro planteó un partido inteligente. Paraguay venía de eliminar a Alemania, un resultado que ya había impactado al Mundial, pero no salió a jugar contra Francia como un equipo satisfecho. Todo lo contrario. La Albirroja compitió con una estructura sólida y obligó a los europeos a trabajar mucho más de lo esperado.
Francia tuvo la iniciativa, pero le costó encontrar profundidad. Dembélé, Olise y Barcola intentaron abrir la defensa paraguaya con movilidad y desbordes, mientras Mbappé esperó su momento para lastimar. Sin embargo, Paraguay achicó espacios, juntó líneas y evitó que los ataques franceses terminaran en remates cómodos.
El primer tiempo dejó una sensación particular. Francia parecía tener más recursos individuales, pero Paraguay había conseguido llevar el partido al terreno que más le convenía. El resultado 0-0 al descanso no fue casualidad. Fue consecuencia de un plan ejecutado con disciplina.
Ese tramo también reforzó una idea que acompañó a Paraguay durante todo el certamen: el equipo pudo no tener el cartel de los grandes candidatos, pero sí tuvo una identidad competitiva. Ante Francia, volvió a demostrarlo. Jugó con firmeza, no se desesperó y sostuvo una concentración alta durante los primeros 45 minutos.
El VAR apareció en el momento más sensible
El segundo tiempo cambió la historia. La jugada decisiva nació cuando Diego Gómez cometió una infracción sobre Doué. En un primer momento, la acción no terminó con sanción inmediata, pero el árbitro uzbeco Ilgiz Tantashev fue advertido por el chileno Juan Lara desde el VAR.
La revisión en el monitor llevó al juez a cobrar penal para Francia. Fue el punto de quiebre del partido. En un duelo tan cerrado, donde los espacios eran mínimos y las situaciones claras no abundaban, una decisión de ese tipo podía definirlo todo. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Kylian Mbappé se hizo cargo de la ejecución. El delantero francés, líder futbolístico de su selección, tomó la responsabilidad en el momento de mayor presión. Desde los doce pasos, definió con precisión y puso el 1-0. Francia encontró la ventaja sin necesidad de una jugada elaborada, pero con la contundencia de sus grandes figuras.
Para Paraguay, el golpe fue durísimo. El equipo había sostenido el partido desde el orden y la intensidad, pero quedó abajo por una acción puntual. El penal no solo modificó el marcador. También cambió la carga emocional del encuentro. Francia pasó a manejar el resultado y Paraguay quedó obligado a salir de su libreto.
Mbappé volvió a decidir cuando Francia más lo necesitó
Mbappé no necesitó una gran cantidad de oportunidades para ser determinante. Su gol de penal le permitió a Francia desbloquear un partido incómodo y avanzar a una nueva instancia. En noches de eliminación directa, ese tipo de apariciones suelen marcar la diferencia entre seguir en carrera o volver a casa.
El delantero francés convirtió el único tanto del encuentro y confirmó su peso en los momentos decisivos. Paraguay había logrado limitarlo durante varios pasajes, pero no pudo evitar que tomara protagonismo en la acción que definió la clasificación.
Francia, sin brillar, consiguió lo que buscaba. Ganó, avanzó y mantuvo vivo su sueño mundialista. El equipo de Deschamps no tuvo una actuación arrolladora, pero mostró oficio. En partidos cerrados, donde el rival defiende bien y obliga a tener paciencia, también se necesita madurez para no perder el control.
El 1-0 tuvo ese sello. Fue una victoria corta, trabajada y sin margen para la comodidad. Francia supo administrar la ventaja después del gol y evitó que Paraguay encontrara el empate. Esa capacidad de sostener partidos difíciles es una de las razones por las que el seleccionado europeo aparece como uno de los grandes candidatos al título.
Paraguay se fue eliminado, pero dejó una imagen fuerte
La eliminación de Paraguay fue dolorosa, sobre todo por la forma. El equipo de Alfaro no fue superado con claridad ni quedó fuera por una diferencia amplia. Cayó por un penal en un partido muy parejo, después de haber competido de igual a igual desde lo táctico y lo emocional.
La Albirroja llegó a octavos después de dar el gran golpe ante Alemania. Ese antecedente ya había instalado al equipo como una de las historias más llamativas del Mundial. Contra Francia, no pudo repetir la hazaña, pero volvió a mostrar carácter. No se quebró en el primer tiempo, resistió ante un rival con jerarquía y obligó a los europeos a buscar una vía alternativa para romper el cero.
El rendimiento de Paraguay dejó varios puntos altos. La línea defensiva trabajó con firmeza. Gustavo Gómez y Omar Alderete sostuvieron duelos importantes. Andrés Cubas y Diego Gómez tuvieron una tarea exigente en la mitad de la cancha. Miguel Almirón y Julio Enciso intentaron darle salida y aire al equipo cuando Francia presionó.
La derrota no borra lo construido. Paraguay se despidió en octavos, pero lo hizo después de eliminar a Alemania y de competir hasta el final contra Francia. En un Mundial de máxima exigencia, ese recorrido tuvo peso propio.
Francia avanzó sin lucirse y ya mira a Marruecos
Con el triunfo por 1-0, Francia se clasificó a los cuartos de final del Mundial 2026. Su próximo rival será Marruecos, que también avanzó en el cuadro y se cruzará con el equipo de Deschamps en una instancia de enorme expectativa.
El partido ante Paraguay dejó una advertencia para Francia. El talento individual no siempre alcanza para resolver rápido. Ante rivales ordenados, cada ataque necesita precisión y paciencia. El equipo europeo tuvo dominio, pero le costó generar peligro real. Esa dificultad puede ser un punto de análisis para lo que viene.
Deschamps va a valorar la clasificación, pero también va a tomar nota. Francia tuvo que depender de un penal para quebrar a Paraguay. Ganó porque fue eficaz en el momento justo, pero no encontró demasiadas situaciones claras en movimiento. Contra Marruecos, la exigencia va a ser diferente, pero la necesidad de mejorar la producción ofensiva seguirá presente.
La fortaleza francesa está en sus nombres propios. Mbappé es el emblema, pero también aparecen Maignan, Koundé, Upamecano, Saliba, Rabiot, Dembélé y Barcola como piezas de un equipo con recorrido internacional. Ese plantel le permite competir incluso en partidos incómodos. La victoria ante Paraguay fue una muestra de eso.
El peso de una jugada que definió todo
En los partidos de eliminación directa, una jugada puede cambiar el destino de dos selecciones. Eso ocurrió en Philadelphia. Paraguay había logrado sostener el empate y había llevado a Francia a un escenario de incomodidad. Pero la infracción revisada por el VAR abrió una puerta que Mbappé no desaprovechó.
El penal fue el momento central de la noche. Antes de esa acción, el partido estaba controlado dentro del plan paraguayo. Después, Francia encontró la ventaja y pudo manejar el cierre con otra tranquilidad. La diferencia fue mínima, pero suficiente.
Para Paraguay, quedó la sensación de que estuvo cerca. Cerca de llevar el partido a otro tramo. Cerca de repetir una nueva sorpresa. Cerca de empujar a Francia a un escenario todavía más tenso. Pero en el Mundial, estar cerca no alcanza. El margen de error es mínimo y las potencias suelen castigar cada detalle.
Francia entendió ese juego. No necesitó aplastar al rival. No necesitó golear. No necesitó mostrar su versión más brillante. Le alcanzó con sostener la concentración, esperar su oportunidad y convertir cuando el partido lo exigió.
Un resultado que reordenó el cuadro del Mundial
El triunfo francés reordenó el camino hacia las instancias decisivas. Francia dejó atrás a Paraguay y se metió entre los ocho mejores del torneo. Su cruce ante Marruecos va a reunir a dos selecciones con ambiciones fuertes y estilos capaces de sostener partidos de alta tensión.
Paraguay, mientras tanto, cerró una participación que tuvo impacto. La victoria ante Alemania quedará como uno de los grandes momentos de su Mundial. La derrota ante Francia marcó el final del recorrido, pero no apagó la imagen de un equipo competitivo, disciplinado y convencido de su plan.
El 1-0 final explicó la diferencia en el marcador, pero no toda la historia. Francia avanzó por la jerarquía de Mbappé y por una decisión revisada en el VAR. Paraguay se fue por una jugada puntual, después de haber hecho un partido serio y de haber obligado a un candidato al título a sufrir más de lo previsto.
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