La Psicología Positiva, una terapia que potencia el bienestar

Si existe un símbolo que distingue a los argentinos, es el hábito de hacer terapia.

I. “¿Lo hablaste en terapia?

Cualquier ciudadano del mundo que visite el país no debería sorprenderse si en una mesa familiar, de amigos o compañeros de trabajo, la conversación gira en torno a preguntas del tipo: “¿Lo hablaste en terapia? O, ¿Qué te dijo tu terapeuta?”. A partir de un relevamiento realizado por la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), en el país hay un psicólogo por cada 650 habitantes y la cifra trepa en Buenos Aires dónde hay un terapeuta cada 120 habitantes, lo que la convierte en la ciudad más adepta al diván junto a Nueva York.

Además, si bien en la Argentina existe un extenso desarrollo diversas corrientes psicológicas, hasta el día de hoy Freud y Lacan siguen reinando en el consultorio. El 40 por ciento de los argentinos que asisten al psicólogo optan por la terapia psicoanalítica, según APA. Pero, poco a poco los argentinos descubrem, conocen y adhieren a otros tipos de terapias psicológicas cuyo impacto favorable sobre la salud mental se encuentra absolutamente comprobado.

II. Pensando en positivo

Una de las corrientes más innovadoras y exitosas a nivel mundial es la llamada Psicología Positiva, cuya principal característica se basa en potenciar, estimular y fortalecer las habilidades, los recursos emocionales y los talentos del paciente. A diferencia de los tratamientos tradicionales el foco del análisis no se sustenta en el problema sino en su solución. Es decir, desde la primera sesión el profesional intenta descubrir en su paciente cuáles son sus motivaciones para salir adelante, y así motiva sus capacidades para poder incrementar sus niveles de felicidad. Una de las grandes innovaciones de la psicología positiva fue su exploración sobre aspectos que no habían sido tenido en cuenta por las corrientes psicológicas tradicionales como el psicoanálisis o el conductismo.

Martin Seligman, docente de la Universidad de Pensilvania y ex director de la Asociación Americana de Psicología, se dedicó a investigar la incidencia del sentido del humor, la gratitud, la solidaridad, el optimismo y la esperanza sobre el bienestar psicológico de las personas. Los resultados fueron sorprendentes, un paciente que es estimulado en valores, en la búsqueda del sentido de su vida y en la puesta en práctica de sus capacidades progresa de forma más efectiva en la superación de problemas que en otro tipo de terapias.

Así en el año 1998, Seligman determinó que el mayor estímulo que puede tener una persona para la resolución de sus traumas o circunstancias negativas que la atraviesan es intentar “vivir en su rango más alto de felicidad”. Desde entonces, diversos profesionales de la salud mental a nivel mundial han ahondado sobre una nueva corriente que propone aliviar el sufrimiento a través de la búsqueda del sentido de la vida, sustentado en las virtudes, capacidades y herramientas que posee el paciente para poder resignificar sus problemas un una experiencia de aprendizaje para el presente y para el futuro.

III. La psicología positiva en el país

En la Argentina desde hace una década distintos profesionales y centros psicológicos dedicados a la psicología positiva se encuentran promoviendo, con gran adhesión. la aplicación de una terapia que pone su acento en las soluciones y en los recursos que poseen los seres humanos para salir adelante. Las virtudes de esta corriente no sólo pueden aplicarse a nivel individual sino también en ámbitos familiares y laborales. La organización argentina EAP, realiza distintas actividades en empresas basadas en la aplicación de los principales conceptos de la psicología positiva. Así, fomentar el desarrollo de fortalezas y virtudes a nivel individual o grupal impacta de forma directa en el trabajo, la familia y en la vida en sociedad. Algunas de las variables tomadas en cuenta por EAP, a partir de las bases de la psicología, son el incentivo, de los siguientes valores.

  • Sabiduría y conocimiento: Motivar la curiosidad, el pensamiento crítico, la apertura mental, el ingenio, la originalidad, la inteligencia práctica, la perspicacia, la inteligencia social, emocional y personal.
  • Templanza: Fomentar el autocontrol, la prudencia, la humildad y la modestia.
  • Trascendencia: Incentivar la esperanza, el optimismo, la espiritualidad, el propósito, el perdón, la autocrítica, el sentido del humor, la alegría, la pasíón, la vocación y el entusiasmo.

IV. La literatura científica actual ha comprobado de forma contundente que los beneficios de la psicología positiva son reales y funcionan a la largo plazo.

La conclusión que sintetiza el espíritu de esta corriente es que a los problemas no hay que sostenerlos sino solucionarlos. Es decir, lejos de negar la problemática del paciente, el abordaje se realiza desde una óptica que tiende a focalizar en los aspectos positivos del paciente y no en los negativos.

Resignificando el pasado en el presente para construir el futuro a través de las maximización de las capacidades, es el modo que encontró la psicología positiva para incentivar el bienestar en sus pacientes.

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