La ilusión, el denominador común en el día de los Reyes Magos

En la Argentina, todos los niños esperan a los Reyes Magos con gran entusiasmo y alegría.

La noche anterior junto a sus padres preparan una ofrenda que se coloca debajo del árbol navideño y consta de un posillo con agua y pasto para los camellos. Y finalmente el 6 de enero una serie de obsequios representan el máximo símbolo del ritual ante la llegada de los Reyes Magos. Pero, ¿cuál es el sentido y origen de esta celebración?

Los Reyes Magos es el nombre que recibieron las personas que acudieron desde diversos países para celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret. Cada uno de los visitantes homenajeó al hijo de Dios a través de la entrega de obsequios cuyo valor fue principalmente, el deseo de prosperidad y fortaleza espiritual.

La religión católica anuncia la llegada de los “magos” en los relatos del nacimiento de Jesús, comprendido en los evangelios canónicos que conforman el Nuevo Testamento, en el Evangelio de Mateo. En las sagradas escrituras se realiza una mención a los magos pero no son denominados reyes, ni tampoco se especifican sus nombres o el número de personas que llegaron a Nazaret para rendir homenaje al hijo de Dios.

El pasaje descripto en la Biblia describe cómo distintas personas de todos los países del mundo siguieron una estrella que guió su camino indicando el sitio en el cuál había nacido el “rey de los judíos”. La luz signó su paso hasta Belén, en Jerusalén, y allí culminaron su travesía para conocer a su salvador, a quien le entregaron diversas ofrendas representadas por oro, incienso y mirra. Cada uno de estos elementos posee un contenido simbólico que refleja los deseos del mundo entero para con el Niño Jesús recién nacido.

El oro simboliza la naturaleza real y el reconocimiento de autoridad. El incienso representa la identidad divina y por ello se utiliza en los altares de la Iglesia Católica con el fin de rendir culto a Dios. Por último, la mirra da cuenta del sufrimiento y el camino de sacrificio que deberá emprender Jesús en el futuro. La representación y simbología actual de los Reyes Magos responde a diversas interpretaciones culturales realizadas en torno a la idea de internacionalización. A partir del siglo VI distintas tradiciones añadieron, a modo de simbología, que los Reyes Magos representaban las tres razas conocidas en la antigüedad y además encarnaban en su figura las tres edades del hombre y tres de los cinco continentes: Asia, África y Europa.

Una celebración de alcance mundial

España es sin dudas uno de los máximos referentes y protagonistas en la conmemoración de la llegada de los Reyes Magos. El 6 de enero la magia y la celebración se hacen presentes en todo el país.

Durante la noche del 5 de enero los niños dejan sus zapatos y escriben una carta que entregan a sus padres expresando sus deseos e intenciones. La leyenda reza que los Reyes Magos recorren las calles durante la madrugada y en cada hogar dejan un obsequio para los más chicos. Cada uno de estos símbolos son característicos en la mayoría de los países del mundo, pero la diferencia en España es su magnífica representación. En sus ciudades y pueblos las familias salen a las puertas de sus casas para observar cómo los Reyes Magos recorren las calles con su vestuario característico y majestuosas carrozas que emulan el camino hacia Belén.

En Méjico también se realiza el desfiles de Reyes Magos y además de grandes carrozas preparadas para la ocasión participan distintas personas disfrazadas que regalan obsequios y dulces a los niños presentes. En Venezuela la simbología de esta fecha religiosa se encuentra representada por la recreación de un pesebre viviente que emula el nacimiento de Jesús de Nazaret y el arribo de los Reyes Magos acompañados por una legión de ángeles.

La celebración del 6 de enero en Venezuela también incluye la reunión familiar. En los hogares se prepara una cena especial para la ocasión y se comparte la rosca de reyes, elaborada en base a levadura, frutas confitadas, pasas y frutos secos. La llegada de los Reyes Magos también indica en la mayoría de los países del mundo la culminación de la natividad y es entonces, la última celebración de la temporada de celebraciones religiosas. Los niños son los principales protagonistas y su ilusión y magia convierten al 6 de enero en uno de los días más especiales del año.

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