La FAO insta a la región a fortalecer la agricultura familiar como vehículo de crecimiento económico y social

Además de dinamizar la economía, la agricultura familiar es sinónimo de inclusión.

La bio economía es en la actualidad la metodología que no sólo promueve la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente, sino también el crecimiento económico de las familias y los pequeños y medianos productores de los países en vías de desarrollo.
Con el fin de impulsar la innovación agraria, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), designó al 2014 como el Año Internacional de la Agricultura Familiar, en pos de dinamizar las economías a partir de la implementación de diversas estrategias tendientes a fortalecer el acceso de las comunidades más pobres a una alimentación nutritiva y equilibrada.

“La meta es reposicionar la agricultura familiar en el centro de las políticas agrícolas, ambientales y sociales en las agendas nacionales, identificando lagunas y oportunidades para promover un cambio hacia un desarrollo más equitativo y equilibrado“, informó la FAO que convocó además a los Gobiernos tanto en el plano nacional como regional a incrementar “la conciencia y la comprensión de los desafíos a los que se enfrentan los pequeños campesinos y ayudar a identificar formas eficaces de apoyo a la agricultura familiar”.

En Latinoamérica, las iniciativas por promover la bio economía como estrategia comenzaron durante la VI Reunión Internacional del Foro de las Américas para la Investigación y Desarrollo Tecnológico Agropecuario (Foragro).

El encuentro realizado en Lima, Perú, tuvo como objetivo impulsar la innovación agraria en los pequeños y medianos productores, a través de la participación de 250 investigadores agropecuarios procedentes de 34 países que definieron una agenda de investigación e innovación para la agricultura familiar de América Latina y el Caribe, con miras al año 2030.

En este sentido, la región se encuentra en pleno desarrollo de alianzas en pos de maximizar la extensión agraria, la gestión del conocimiento, una mayor inversión en biotecnología y el impulso a los procesos de desarrollo tecnológico para los pequeños productores agrícolas latinoamericanos.

Para la FAO la agricultura familiar es por definición una forma de clasificar la producción agrícola, forestal, pesquera, pastoril y acuícola gestionada y operada por una familia o pequeños productores.

Sus beneficios impactan a favor de toda la cadena de valor. “La agricultura familiar y a pequeña escala están ligadas de manera indisociable a la seguridad alimentaria mundial porque rescatan los alimentos tradicionales, contribuyendo a una dieta equilibrada, a la protección de la biodiversidad agrícola del mundo y al uso sostenible de los recursos naturales”, especificó la FAO.

Además de dinamizar la economía, la agricultura familiar es sinónimo de inclusión y la generación de oportunidades de progreso y desarrollo para las familias y los pequeños productores.

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Redacción