Juan Carlos Calabró, una historia de talento

Su fuente y motivación eran el talento, la disciplina y el trabajo. Juan Carlos Calabró era un obrero de la palabra, era quien durante el día y la noche pensaba y hacía del humor una herramienta para motivar la felicidad de sus televidentes, oyentes o espectadores.

“No seré un catedrático, ni un hombre de letras pero transité 50 años por la televisión argentina haciendo humor y sin decir ni una sola vez una mala palabra”, estas palabras identifican de cuerpo y alma a Juan Carlos Calabró. Su convicción de ejercer el humor no partía de la solemnidad o una posición “pacata”, sino más bien todo lo contrario.

Su fuente y motivación eran el talento, la disciplina y el trabajo. Juan Carlos era un obrero de la palabra, era quien durante el día y la noche pensaba y hacía del humor una herramienta para motivar la felicidad de sus televidentes, oyentes o espectadores.

Su compromiso con el humor sano, no era lugar común. Calabró era un fiel representante de aquella generación de humoristas populares como Pepe Biondi, Nini Marshal, Fidel Pintos o Juan Verdaguer, entre otros, quienes pensaron la profesión de hacer reír como una suma de virtud más trabajo. Las malas palabras, son tan efectivas como fáciles, materializar el talento es un camino más largo pero sin dudas, convierte a sus protagonistas en inolvidables del espacio y del tiempo.

Juan Carlos Calabró falleció a los 79 años de edad a las 7.35 en el Hospital Británico, donde se encontraba internado desde el 23 de octubre pasado, como consecuencia de una enfermedad que le afectaba la producción de glóbulos rojos.

Su vida y obra eran una fusión coherente e indivisible de valores ejercidos en pos de creer y pensar en el público como su principal guía y parámetro de respeto y profesionalismo. Así, su estilo de ejercer el humor supo dar sentido a las biografías de los argentinos y sacarles una sonrisa en los distintos acontecimientos que travesaron su historia en los últimos 50 años.

La ironía y la sagacidad del El Contra, junto a su brillante compañero y amigo Antonio Carrizo, la alegría inigualable de Jonhy Tolengo y la entrañable picardía de Aníbal, el number one fueron íconos que marcaron un antes y un después en la biografía del humor argentino.

Sobre el final de la década del ´90 convocado por Adrián Suar fue protagonista de “Campeones de la vida”, la tira emitida por Canal 13 en 1999, y su deseo por ese entonces lo define e identifica.

Juan Carlos Calabró le pidió a la producción que su nombre no figure en los títulos del programa, si su trabajo era bueno esa sería la forma en la cuál su interpretación trascendería la pantalla.

En tiempos de egos caprichosos, un artista pidió no ser nombrado, resignó las luces de un cartel y ausente de vanidades priorizó el trabajo.

Así era Juan Carlos Calabró, un gran maestro del humor que elegía siempre al público por sobre si mismo, todo un ejemplo sobre cómo la humildad y dedicación se ejercen con una sonrisa.

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