Incorporar hábitos alimenticios saludables, un desafío con beneficios de largo plazo

A partir de un estudio elaborado por la Fundación DAAT, especializada en el tratamiento de la obesidad y la diabetes, se estableció que el menú típico consumido por los argentinos en la celebración de fin de año concentra un total de 4.850 calorías

En la mayoría de los hogares argentinos las fiestas de fin de año tienen como denominador común el descontrol alimentario. El exceso de alimentos, comidas y bebidas ricas en grasas y calorías son el saldo de los festejos.
 
A partir de un estudio elaborado por la Fundación DAAT, especializada en el tratamiento de la obesidad y la diabetes, se estableció que el menú típico consumido por los argentinos en la celebración de fin de año concentra un total de 4.850 calorías. Pero, si a esta cena se le suman unas 1.500 calorías correspondientes al desayuno, almuerzo y merienda tipo durante ese día se llega a consumir unas 6.350 calorías.
 
La investigación apuesta a más, y calculó cuánto consumimos los argentinos durante los 4 días festivos. En Nochebuena, Navidad, Fin de año y 1º de año se consumen un total promedio de 25.400 calorías . “En 4 días una persona ingiere el equivalente a casi 13 días”, establece el informe.
 
Pero, si las personas son conscientes de los malestares físicos y las consecuencias que trae aparejado el exceso de comida y el alcohol durante la temporada de fiestas, ¿por qué sigue siendo una conducta permanente y trascendente en el tiempo?
 
Si bien, hoy existe una mayor toma de consciencia acerca de los riesgos en torno al consumo en demasía de alimentos ricos en grasas, durante las fiestas parecería que las personas elijen tomarse una tregua.
 
“En las fiestas de fin de año aparece la fascinación por el deseo del desborde, en donde mucha gente se entrega al momento mágico en donde está permitido todo o casi todo, porque todo lo vale”, afirma la autora del informe y Directora de la Fundación DAAT, Viviana Baranchuk,
 
Es decir, la conducta alimenticia desarrollada durante las fiestas responde a variables del orden cultural y social que influyen de manera decisiva en el comportamiento y las emociones de las personas durante la navidad y el año nuevo.
 
En este sentido, la Dra. Baranchuk asegura que ya es tiempo de abandonar “conductas alimenticias que sólo llevan a la autodestrucción o consecuencias negativas para la salud”. Tras las fiestas, además se reiteran año a año dietas relámpago caracterizadas por sus exigencias y presiones poco saludables que prometen bajar en pocos días los kilos ganados durante la navidad y el año nuevo.
 
La recomendación esbozada en el informe es incorporar hábitos alimenticios saludables durante todo el año, inclusive en las festividades. “No es cuestión de estética sino de salud. La conciencia hacia una vida más saludable puede generar esfuerzo pero el resultado final y sus logros se traducen en una mejor calidad de vida a mediano y largo plazo”, sostiene el informe.
 
Incorporar hábitos alimenticios saludables trasciende los instantes, y sin dudas mejora la salud y previene la mayoría de las enfermedades.

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Por Eugenia Plano