¿En el futuro seremos todos vegetarianos?

La escasez de agua plantea el desafío de cómo alimentar a 9.000 millones de seres humanos para el año 2050. Un cambio drástico en la dieta podría ser una de las mayores consecuencias.

La población crece a un ritmo acelerado. Si bien ese ritmo fue un poco más pausado en los últimos años, se estima que el mundo tendrá 2.000 millones más de habitantes para el 2050. Eso significa que en total estaremos coexistiendo cerca de 9.000 millones de personas con los mismos -o menos- recursos con los que contamos ahora.

En ese sentido, se plantea el desafío de cómo alimentar a todos los seres humanos para dentro de tan sólo 30 años. Ese interrogante, hoy se encuentra sin respuestas concretas.

Pero sí se pudo establecer una posible solución -o una advertencia, según el punto de vista-: un equipo de investigadores suecos del Stockholm Institute determinó que para evitar el hambre y poder abastecer a toda la población, sería necesario dejar de comer carne.

Es decir, para el año 2050 todos seríamos vegetarianos, o por lo menos reduciríamos casi por completo el consumo de carnes. No por una elección, sino forzados por la escasez de recursos hídricos y de comida.

Por otro lado, ya en la actualidad aproximadamente 900 millones de personas pasan hambre y más de 2.000 millones están desnutridas, según la ONU.

En este escenario, sumar 2.000 millones de humanos más en sólo tres décadas hará más crítica la falta de alimento y agua para abastecer a toda la población.

La respuesta a este planteo por parte de los investigadores es, entonces, cambiar de dieta para evitar esta crisis. Pero la pregunta es ¿por qué dejar de comer carne?

El problema principal se origina en el agua. Es que este recurso, que actualmente es un bien preciado y que escasea en muchos lugares del mundo, es una pieza fundamental para el buen desarrollo de las tierras cultivables.

Tan preciado es, y sobre todo será, que también se analiza la posibilidad de que el agua sea la razón por la cual se darán la mayoría de las disputas entre los países. Incluso se estima que las guerras de un futuro cercano serían por este recurso.

En resumen, para el año 2050 se estima que el 60% de la humanidad sufrirá la escasez de agua destinada al riego de las tierras. Y, precisamente, la ganadería consume entre cinco y diez veces más agua que el cultivo destinado a plantas.

Es más, si actualmente el 20% de las calorías diarias que consume el ser humano proviene de productos de animales, para dentro de 30 años nos veremos obligados a reducir esa cantidad a un 5%, o menos, si optamos por cuidar esos recursos que escasean.

Entonces, cambiar a una dieta casi o completamente vegetariana, nos permitiría ahorrar entre cinco y diez veces el recurso del agua que disponemos para la agricultura y así, poder sostener la posibilidad de alimentar a toda la población.

Si optamos por esa opción, consumir menos productos animales nos haría ahorrar el agua necesaria para poder contar con más tierra cultivable para otros tipos de uso, tales como el cultivo de frutas y verduras.

El informe de este equipo de investigadores del Stockholm Institute se presentó en la Conferencia Mundial del Agua, celebrada en Estocolmo.

En el estudio, los científicos concluyen que las reservas globales de alimentos siguen disminuyendo, al mismo tiempo que la población mundial continúa en crecimiento.

Entonces, ¿tendremos que renunciar a la carne para tener suficientes recursos de frutas y verduras para toda la población? ¿Nuestros hijos y nietos tendrán que cambiar drásticamente su alimentación a fin de poder dar de comer a todo el mundo?

¿Qué consecuencias traería tal cambio de dieta en las personas? ¿Alcanzaran de esa forma los recursos de la tierra para abastecer a los 9.000 millones de habitantes?

Estos interrogantes, sin una respuesta concreta al día de hoy, nos obliga a repensar nuestro vínculo con los recursos que hoy la superficie del planeta nos proporciona.

Posiblemente también nos lleve a plantear la posibilidad de buscar alternativas sustentables para cuidar un poco más nuestra tierra, y comenzar a dejar un mejor legado a las futuras generaciones.

Si por lo menos esa pregunta toma la fuerza suficiente para que cada uno de nosotros adquiera la conciencia necesaria para cambiar nuestros hábitos desde hoy, quizás logremos tener un poco de ventaja en esta crisis.

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