Compartir valores, el atributo que priorizan los argentinos en la búsqueda de una pareja estable

Las estadísticas exhiben tendencias, pero en cuestiones de amor la única seguridad es estar preparado para el azar y más que una frase hecha es un hecho científico

Mientras el lugar común afirma que en cuestiones de amor “todo entra por los ojos”, al menos en la primera etapa, la realidad parece derribar el mito y afirmar que la imagen no es todo.
 
Una investigación realizada por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), concluyó que la mayoría de los hombres y mujeres argentinas a la hora de buscar una pareja estable priorizan los valores y los intereses comunes por sobre otras variables como la apariencia, las características físicas y la posición o el status económico.
 
La encuesta, presentada el 4 de octubre, determinó que el 44 % de los consultados consideran a los valores compartidos como el atributo determinante y decisivo para elegir una pareja. El segundo lugar también representa un dato coherente con el primer puesto, ya que 33% de las personas afirmaron que una buena pareja se encuentra determinada por el compañerismo. En tercera posición se ubica ser compatibles en la intimidad (6 %), en la cuarta el poder adquisitivo o económico (5 %) y cómo último puesto, con el 4%, se priorizaron los atributos o el aspecto físico de las personas.
 
La encuesta fue realizada a 1.200 personas y también reveló aspectos como los lugares en dónde los argentinos estiman que hay mayores oportunidades de conocer a una pareja estable. El 39% cree que los encuentros o reuniones sociales son el momento y el lugar indicado para conocer a una futura pareja con proyección futuro. Consultados sobre el aspecto contrario, el 33% de los encuestados reveló que el bar es el ámbito para establecer vínculos circunstanciales o a corto plazo.
 
Las estadísticas exhiben tendencias, pero en cuestiones de amor la única seguridad es estar preparado para el azar y más que una frase hecha es un hecho científico. Un estudio realizado en base al comportamiento de más de 900 personas, a cargo de la Universidad de California, determinó que el ser humano sólo es consciente de una mínina parte a la hora de buscar pareja y el resto es inherentemente impredecible. Es decir, opera por fuera de nuestra conciencia y así, el amor surge como una química inefable e inevitable.

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Por Eugenia Plano