Cómo hacerse fuerte a nivel emocional

La clave de todo está en nuestro diálogo interno. Hay un tipo de diálogo interno que nos hace fuertes y otro diálogo interno que nos hace débiles. Sin darnos cuenta a veces escogemos este diálogo interno que nos hace débiles y nos lo creemos con mucha fuerza. Detrás de cada emoción hay un pensamiento que la provoca.

A veces nos decimos cosas como: “Es que Pepe me pone de los nervios”, esto no es así, el proceso es el siguiente: Pepe hace algo y luego tú decides ponerte de los nervios porque está claro que Pepe no puede entrar en nuestro interior. Es imposible tener emociones si no tenemos un diálogo interno.

A los pensamientos que causan ira, vergüenza, stress, ansiedad, tristeza… les llamamos creencias irracionales. Son frases que nos decimos a nosotros mismos, pero que nos las decimos con mucha fuerza, sin embargo no son verdad, no son útiles y no nos sirven para nada, sólo para ponernos mal.

Un paciente una vez fue a la consulta porque se había querido suicidar, cuando se le preguntó ¿por qué razón?, él contestó que es porque había suspendido 3 asignaturas y él nunca antes había suspendido. Explicaba “voy a un colegio muy bueno, a ese colegio ya habían ido mis padres y mis hermanos, todos con unos resultados excelentes. Además en este colegio si te quedan más de dos asignaturas tienes que repetir curso y no puedes seguir. Por tanto no sólo es suspender, es repetir curso!!. Además sólo se puede repetir curso una vez, imagínate si vuelvo a suspender… eso sería ya la expulsión… Yo no podría ir a la universidad y sería el tonto de mi familia. Estaría condenado a un trabajo mediocre y nadie querría estar conmigo, estaría condenado a la soledad…”

Este chico tenía un diálogo interno lleno de creencias irracionales que le provocaban malestar emocional. Además existen pruebas de carácter científico que nos apoyan en que todas esas creencias irracionales no son verdad. Muchas de las cosas que nos decimos en estas creencias irracionales, en el fondo son muy improbables que sucedan, sin embargo estas creencias nos causan muchos problemas emocionales y no nos ayudan a solucionar nada.

Hay que quitar esas creencias irracionales. Suspender es un poco malo pero no es terrible. La persona que es débil emocionalmente evalúa las cosas mal. No paramos de evaluar todo lo que nos sucede . Estamos tomando un café y una parte de nosotros está evaluando cómo es ese café. Evaluamos constantemente. Lo hacemos tanto que no nos damos ni cuenta, es como respirar. Es esencial aprender a evaluar bien porque de eso depende nuestra fuerza o nuestra debilidad emocional. Si calificamos las cosas de terribles, nos estamos diciendo que lo que nos está pasando es fatal, ya no tenemos posibilidad de movimiento para solucionarlo puesto que es terrible, no lo podremos soportar y por tanto no podremos ser felices.

Cuando calificamos en el otro extremo, es decir calificamos las cosas de geniales, nos estamos diciendo que si pasase eso, seríamos felices para siempre. A veces pensamos que seríamos felices para siempre si nos tocara la lotería, conociéramos al príncipe o princesa azul, tuviéramos éxito en el trabajo…

Otro ejemplo es el de una chica que tenía miedo de contraer el SIDA, su pareja se había pinchado con una jeringuilla y pese que se había hecho las pruebas del SIDA y eran negativas, ella seguía desconfiando. Una vez al mes se tenían que hacer las pruebas otra vez. Esa chica pensaba que si contraía el SIDA eso sería terrible… se acabaría absolutamente todo.

La diferencia entre salud y enfermedad psicológica está en evaluar bien, si evaluamos bien seremos fuertes a nivel emocional. Si calificas las cosas de terribles, a nivel emocional vives una verdadera tormenta. Hay gente que emocionalmente vive así todo el tiempo, es como si tuviéramos un cáncer cada día, nosotros con nuestro diálogo interno hacemos que ocurran cosas de ese calibre a nivel emocional.

Si te vas diciendo todas estas cosas terribilizadoras, te las crees y te buscas argumentos para sustentarlas, al final te encuentras mal emocionalmente. Nuestro trabajo es aprender a evaluar las cosas de forma correcta hasta que esto salga de manera natural, pero nos lo tenemos que creer. Hay que cambiar la manera de ver las cosas para ver que muy pocas cosas que nos pueden pasar nos van a quitar la felicidad.

De creencias irracionales que nos causan malestar emocional hay muchas, infinitas, pero todas ellas las podemos agrupar en 3 grupos:

- Debo hacer las cosas bien o muy bien.

- La gente me debe tratar bien.

- Las cosas me deben ser favorables y justas, todo me tiene que funcionar bien.

Estas creencias irracionales las tenemos que transformar en creencias racionales de la siguiente manera:

- Me gustaría hacer las cosas bien pero si esto no ocurre puedo ser igualmente feliz.

- Me encantaría que la gente me tratara bien, pero no necesito esto para ser feliz.

- Me gustaría muchísimo que todo me fuera favorable, pero en este mundo esto no va a ser siempre así.

Hay que tener pensamientos de preferencias en vez de exigencias con uno mismo, con la vida y con los demás. Cuando tenemos pensamientos de muchas exigencias nos comportamos como los niños pequeños, porque queremos que todo nos salga como nos lo hemos imaginado.

Tenemos el ejemplo del señor que sale de su casa diez minutos tarde, coge el coche nervioso y se va diciendo a sí mismo, “ya llego tarde otra vez, menudo tráfico, qué asco de ciudad…”, aquí ya empieza el desmadre emocional. Con todo el tráfico casi se da con un coche y entonces sigue otra vez con su diálogo interno terribilizador “menuda sociedad, qué asco, no se puede aguantar, no hay educación, es una vergüenza…”, llega a la reunión y no hay sitio para aparcar, entonces empieza a decirse otra vez “es un asco, colgaría al alcalde, menudos políticos horribles que tenemos…”, al final aparca, pero la reunión se alarga y cuando sale la grúa se le ha llevado el coche, él se va diciendo “es lo que me faltaba, qué asco de ciudad, esto no hay quien lo aguante…”, llega a casa destrozado y su mujer le dice que se lo tendría que hacer mirar porque en un mes se le ha llevado el coche la grúa 3 veces, se va a dormir diciéndose en su diálogo interno que es un verdadero desastre y que no vale para nada…

Los pensamientos de este señor están llenos de creencias irracionales, pero todas estas creencias las englobaríamos en los grupos siguientes: “Debo hacer las cosas bien”, “la gente me debe tratar bien” y “todo me debe ser favorable”. Mientras tengamos esos pensamientos llenos de exigencias, vamos a tener un mundo emocional muy agitado.

Tenemos que cambiar nuestro diálogo interno, para ello necesitamos: apertura mental y hacer una serie de ejercicios cada día para convencernos de que nuestras creencias irracionales no se sustentan por ningún lado. Para hacer este cambio sobre todo la clave está en tener perseverancia. Con este trabajo aprendes a tener cuidado con lo que te dices a ti mismo porque es lo que va a desencadenar nuestras emociones.

En la psicología cognitiva, utilizamos una terapia de argumentos, no es pensamiento positivo. Usamos diferentes argumentos, nos fijamos en personas que están peor que nosotros y que sin embargo están bien emocionalmente, también revisamos nuestro sistema de valores, nos tenemos que dar cuenta de que no necesitamos tanto para estar bien, estos pensamientos, esta filosofía hay que sostenerla con nosotros mismos y con los demás. Hay que destruir la terribilización porque al final acabas terribilizando por todo.

En el pensamiento positivo se dice que si deseas mucho una cosa, al final la consigues. Esto no es así, es más, si deseas mucho una cosa, seguramente es más difícil obtenerla porque ya entras en un mundo de exigencias y de presión que te van a llevar a que te obsesiones. Nuestros argumentos son “aunque se haya producido algo que a nosotros no nos gusta, o bien no he conseguido aquello que deseaba tanto, pues no pasa nada, porque hay muchas otras opciones para ser feliz”. No utilizamos el pensamiento positivo, nosotros modificamos nuestro sistema de valores y al final si que acabas también siendo positivo, pero con argumentos muy fuertes, en el fondo lo que acabas siendo es realista. Cuando estamos mal emocionalmente: depresión, ansiedad… no somos realistas si no que en esos estados lo que hacemos es exagerar.

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por Rafael Santandreu | Fuente: http://www.rafaelsantandreu.es/el-blog-de-rafael/como-hacerse-fuerte-a-nivel-emocional/