Como disfrutar del vino en verano

Cuando la térmica roza los 40 grados, lo que menos pensás es en abrir una botella de vino. Pero la tan buscada “refrescancia” que tu cuerpo pide a gritos también puede venir servida en un copón. Sólo hay que apuntar hacia el estilo indicado y servirlo en su faceta más veraniega. En esta nota te contamos como.

No hay grandes secretos: cuando hace calor, el cuerpo reclama bebidas ligeras y refrescantes para aplacarlo. Y además que sean fácil de beber, del pico de la botella si es posible. Por eso gana tanto la cerveza en el verano, siendo una excelente elección, bien relajada y que aporta la frescura buscada. Pero como todo en la vida, si hay opciones, mejor. Para darte algunas interesantes, acá te contamos que estilos de vino podés disfrutar en esta etapa del año. Y de yapa te recomendamos 10 etiquetas que no fallan a la hora de combatir las altas temperaturas.

Punto de partida

De entrada hay que descartar los vinos que se lucen más en otros momentos del año: tintos con mucha madera, complejos, de prolongada guarda o de cepas muy tánicas. Acá es mejor apuntar hacia otros atributos que el vino también ofrece. Para eso priorizaremos los que son jóvenes, bien frescos, frutados y aromáticos. Y lo interesante es que en ésta línea podemos encontrar tanto los esperables vinos blancos y rosados, como algunos tintos que también se lucen por su frescura y ligereza.

Los blancos

Al tomarlos bien frescos, entre 9 y 11 grados, son los compañeros naturales de una tarde bajo el sol, en la playa o al borde de la pileta. Pero si bien la mayoría de los blancos tiene éste perfil, algunos se lucen más que otros. Hablamos, por un lado, de los que tienen puesto el acento en su frescura, ya sea por su acidez refrescante o por sus notas cítricas, y por el otro, los que despliegan un gran caudal aromático apenas se los sirve en la copa.

Entre los primeros podemos encontrar mayormente a los Sauvignon Blanc, algunos Chardonnay modernos y algunas contadas exepciones de otras cepas (la Pinot Grigio por ejemplo, que dá increibles ejemplares, al igual que la Albariño). Y entre los segundos, por lejos se destacan los Torrontés de Salta así como algunos Viognier de San Juan, provincia donde logran desarrollar todo su potencial aromático.

Aquí, tres excelentes opciones para elegir:

  • Laborum Torrontés Single Vineyard 2104 / Bodega El Porvenir de Cafayate / Cafayate, Salta / $93
  • Viniterra Pinot Grigio 2014 / Bodega Viniterra / Agrelo, Mendoza / $ 110
  • La Mascota Chardonnay 2012 / Mascota Vineyards / Luján de Cuyo, Mendoza / $ 140

Los rosados

El dato que tenés que manejar con estos vinos es que existe una gran línea divisoria entre ellos, cada vez más notoria: de un lado se paran los rosados que se elaboran como un sub-producto de la producción de tintos, cuya razón de ser está más relacionada con la rentabilidad del proceso que con la búsqueda de un vino que descolle. Por ende, son más planos, de identidad difusa y una aromática pobre. Pero por suerte existen los del otro lado, donde los rosados nacen para ser rosados desde sus inicios, y en los que se busca lograr grandes ejemplares de vinos jóvenes, frescos y de una gran entrega en nariz.

La tendencia viene de las grandes capitales del mundo, donde este estilo de vinos se puso de moda, especialmente los que provienen del sur de Francia, de la región de La Provence, ahí cerquita de la costa azul y las brisas del mediterráneo. Son vinos de color entre salmón y piel de cebolla, de una refrescante acidez y de un elegante perfume a frutas rojas que enamoran desde el primer sorbo.

En el plano local, quien mejor ha logrado esa expresión tan buscada es el joven enólogo Matías Riccitelli, con la etiqueta de ingenioso nombre que produce bajo la marca de su propia bodega mendocina. Y te recomendamos también otras tres, que forman parte del estilo que más nos gusta a la hora de beber un rosé:

  • The apple doesn't fall far from the tree Rosé 2014 / Riccitelli Wines / Vistalba, Mendoza / $ 160
  • Atilio Avena Shiraz Rosé 2014 / Bodega Atilio Avena / Santa Rosa, Mendoza / $ 60
  • Piatelli Reserva Rosé de Malbec 2014 / Piatelli Vineyards / Luján de Cuyo, Mendoza / $ 112
  • Alfredo Roca Merlot Rosé 2014 / Bodega Alfredo Roca / San Rafael, Mendoza / $ 85

Y también los tintos

Con los tintos la ecuación ganadora para el verano pasa por dos lados: primero elegiendo ejemplares ligeros, de baja carga tánica, mucha expresión frutal y paso goloso en boca. Eso se logra tanto por la elección de la cepa como por el estilo con el que fue elaborado ese vino (mucha o poca madera, mayor o menor expresión de la fruta, etc). Y segundo, por la forma de servirlos: bien fríos, al límite de su temperatura inferior (14 grados).

Por el lado de la cepa, nada le sienta mejor al calor que un refrescante Pinot Noir, aún los que tienen paso por barricas de roble (y que para ésta cepa sería como la excepción a la regla: acá la madera vale aún para el verano). Por su cuerpo flaco, paso sedoso, elegancia aromática y profundidad de sabores, el Pinot es un must que nunca falla en estas ocasiones. Y además como es caro y dificil de elaborar, casi cualquier ejemplar que encuentres en el mercado vá a tener la calidad buscada. No podés errarle.

Respecto a otras cepas, la clave pasa por elegir vinos jóvenes, pensados para estas ocasiones de consumo, por lo que no hay contra indicaciones con ninguna mientras sigan éste patrón. Buscá en éste caso vinos de cosecha reciente (2014 idealmente), en los que veas que no tienen madera (si la contra etiqueta no la publicita lo más probable es que no la tenga).

Para orientarte, te damos un muy buen ejemplo en estas tres etiquetas pero hay muchas más. Y además, ante la duda y el calor extremo, un cubito de hielo dentro del copón tampoco es pecado si el vino es jóven y poco pretensioso:

  • Catalpa Pinot Noir 2012 / Bodega Atamisque / Valle de Uco, Mendoza / $ 200
  • Primogénito Pinot Noir 2012 / Bodega Patriti / San Patricio del Chañar, Neuquen / $ 120
  • Casarena 505 Vineyards Malbec 2013 / Bodega Casarena / Perdriel, Mendoza / $ 65

Ahora no tenés excusas para esquivarle al vino en verano. Sólo es cuestión de seguir estos tips, probar, probar y probar, y animarse a desafiar las costumbres establecidas. Que lo disfrutes!

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Fuente: www.glamout.com