Comida al paso, la versión latina del "fast food"

Aunque es hija del apuro y de la ausencia del tiempo, la gastronomía al paso es tentadora, sabrosa y cada país tiene su propia versión

Un país puede analizarse por sus usos, conductas y hábitos. Dentro de estos elementos que conforman su idiosincrasia, se encuentra la gastronomía, y cuando se habla de las costumbres alimenticias, no sólo forman parte de ellas la comida casera o los emblemáticos platos regionales. Hoy la comida rápida o al paso se convirtió en una huella digital de cada ciudad o región.

Aunque es hija del apuro y de la ausencia del tiempo, la gastronomía al paso es tentadora, sabrosa y cada país tiene su propia versión. Su auge es un fenómeno mundial y por ello, los especialistas en conductas sociales se han ocupado de analizar su origen, alcance y consecuencias.

Aunque la masividad del fast food comienza en la década del ´50 en los Estados Unidos, las primeras muestras de esta tendencia nacen en la Antigua Roma, en dónde ya existían puestos callejeros que ofrecían panes con Olivas. El Medio Oriente también es un lugar protagonista a la hora de crear esta tendencia que hoy domina el mercado de la gastronomía a nivel mundial. Allí el falafel se vendía en las calles y en la India productos típicos como el vada pav, el papri chat o el panipuri eran consumidos en paradores ubicados en la vía pública.

Pero su masificación se produce en los años ‘50. Estados Unidos fue el primer país que introdujo este hábito a nivel popular y desde entonces, el mundo encontró en la comida al paso un vehículo rápido, fácil y barato para almorzar o cenar cuando el tiempo escasea.

La repercusión y alcance de este tipo de comida ha sido tal que en la actualidad no existe localidad, ciudad, país, región o continente que no posea locales, restaurantes, puestos, bares o toda una industria abocada fast food. Pero, aunque hay ciertos alimentos típicos y estandarizados mundialmente; como las hamburguesas, las papas fritas y las salchichas; cada país tiene su propia identidad en este sentido.

Así, lo exhibió una investigación realizada por la consultora McCann Worldgroup que indagó sobre la idiosincrasia latinoamericana para consumir y elaborar comidas rápidas. El estudio llamado “La verdad sobre la calle” determinó además que en la región la comida comprada en puestos ubicados en la vía pública genera 127.000 millones de dólares anuales a razón de un promedio de 5 dólares por cada comida al paso, que es adquirida al menos tres veces por semana, por la clase media trabajadora.

La Argentina es sin dudas es uno de los países protagonistas del fast food en Latinoamérica. El 73,5% de los puntos de venta, son puestos que expenden comida rápida. Además, el gusto de los argentinos por este tipo de comidas se basa esencialmente en la carne. A diferencia de América Central o México, entre otras regiones, en dónde reina el maíz, en la cruz del sur, los elegidos son los sándwich de chorizo, bondiola, vacío o milanesa.

A pesar de la suba del precio de la carne en el país, la opción de elegir otro tipo de alimento no es una alternativa. La mayoría de las personas que comen al paso sigue optando por la carne vacuna, especialmente. La alternativa más popular del menú es el “choripán”, plato estrella en los puestos callejeros ubicados por toda la ciudad, aunque los más emblemáticos son los de la costanera porteña.

Definitivamente, la comida rápida se convirtió en un hábito de nuestra época. A pesar de contener un alto contenido calórico, grasas saturadas y ser un agente de las principales enfermedades provocadas por las malas costumbres alimentarias, es hoy el formato gastronómico más venido a nivel mundial.

Cada país tiene su tipo de comida rápida por gusto, origen y tradición. Pero, los paladares en todos los lugares del mundo hoy se rinden a los pies de una preparación que se come a pura velocidad en cualquier momento del día.

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