Beber agua nos pone de buen humor

Un reciente estudio demostró cómo la ingesta de agua afecta directamente en nuestro estado de humor.

Empezó el 2016 y algunos aún sienten síntomas como desconcentración, desgano o mal humor y generalmente se asocian al cansancio del año que se terminó. ¿Te sentís identificado? Hay que estar atentos que todos estos síntomas pueden no ser por el fin de año sino que pueden ser por la baja ingesta de agua en días de elevadas temperaturas, como lo es el verano.

Desde la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND) recomiendan beber 8 vasos de agua por día, y tener en cuenta que la pérdida de líquido a través de la sudoración es mayor a la del resto del año, lo mismo la realización de actividad física que acelera el principio de deshidratación.

Si bien la ciencia ya había demostrado que la persona que bebe menos agua que la que necesita puede ver alterada sus facultades cognitivas como la memoria a corto plazo, la concentración, la capacidad de atención y el estado de alerta, ahora un nuevo estudio va más allá. El estudio liderado por la investigadora Nathalie Pross y publicado en la revista especializada PLOS One, comprobó que la deshidratación leve repercute específicamente en el estado de ánimo: beber más agua mejora el humor, reduce la tensión, aumenta la calma y “las sensaciones positivas” de felicidad.

De esta manera lo explica la Lic. Silvia Jereb, miembro de AADYND y Coordinadora del Grupo de Estudio de Nutrición y Neurociencias: “siempre se ha hecho hincapié en el rol del agua a nivel celular, renal o digestivo, su participación para regular la temperatura corporal y eliminar toxinas, pero la gente en líneas generales ignora los beneficios que el agua aporta sobre las funciones cognitivas como concentración, memoria o estado de ánimo”.

La Lic. en Nutrición e integrante de la Comisión Directiva de AADYND, Mirta Antonini agrega que los tres grupos con mayor riesgo de deshidratación son “los bebés, ante cuadros de vómitos y diarreas; los niños, que tienen menor percepción de la sed cuando están activos; y los adultos mayores, que presentan alteraciones en el mecanismo de la sed y, en ocasiones, dificultad en la deglución. Un cuarto grupo que requiere mayor aporte de agua son las embarazadas y madres en periodo de lactancia”.

Agua y Mal Humor

Un estudio previo ya había demostrado que en los adultos el consumo de agua tenía un efecto positivo inmediato en el estado de ánimo. Otro análisis dio que la ingesta de hasta 500ml de agua tenía efectos beneficiosos sobre las escalas de la felicidad.

Pero la investigación más actual y reciente liderada por Nathalie Pross, evaluó el efecto en el estado de ánimo y las sensaciones fisiológicas como resultado de un cambio en el consumo de agua en dos grupos de individuos con diferentes hábitos de hidratación (de baja y de elevada ingesta de agua).

Se observó que aquellos que incorporaban menos cantidad de agua, al incrementar su consumo, experimentaron efectos positivos significativos en las valoraciones de estado de ánimo y sensaciones como fatiga o letargo. De hecho, refirieron tener menos fatiga, confusión, somnolencia y menos sed. En cambio, en quienes consumían mayor cantidad de agua y redujeron su ingesta habitual, los resultados mostraron efectos negativos sobre las escalas de estado de ánimo: indicaron que esta restricción había impactado negativamente en su humor, ya que estaban más sedientos, impacientes, menos contentos y, en general, reportaron menos sentimientos positivos.

Para la Lic. Jereb, “los resultados de la investigación sugieren que un aumento o disminución en la ingesta de agua habitual tienen, respectivamente, una mejora o un empeoramiento en el estado de ánimo y sensaciones, dependiendo de los hábitos de consumo habituales de cada individuo”.

“Siendo éste un estudio en personas jóvenes y sanas, en el que se controlaron numerosas variables, podemos concluir que la variabilidad en el consumo de agua tiene efectos en el estado de ánimo de acuerdo a los patrones de consumo habituales”, subrayó Atonini.

Detalles del estudio

Al primer grupo, individuos que beben habitualmente 2 litros de líquidos por día, se les indicó disminuir su ingesta y al segundo grupo, individuos que beben habitualmente 1,2 litros por día, que aumentaran su consumo diario de agua.

Se planteó la hipótesis de que aquéllos que ingerían alrededor de 2L/d, al disminuir su consumo, tendrían un impacto negativo en el sueño/vigilia con relación a los estados de ánimo. Para los consumidores habituales de poca cantidad de agua, el aumento de la ingesta afectaría positivamente el estado de alerta y la felicidad, como se había demostrado previamente en adultos y niños de corta edad.

A los potenciales participantes se les solicitó llevar un registro de ingesta de líquidos durante 3 días y se les indicó no realizar un ejercicio físico fuerte mientras durara el estudio. Dentro de los criterios de exclusión se encontraban el tabaquismo, la ingesta desmedida de cafeína o alcohol y el consumo habitual o excesivo de medicamentos. La duración del estudio fue de 6 días para ambos grupos. Todas las comidas y períodos de sueño y vigilia se estandarizaron. Sólo se les permitieron actividades sedentarias como leer, jugar a las cartas o ver televisión, para reducir al mínimo la pérdida de agua por sudoración.

Durante los primeros dos días, a cada grupo se le ofreció la cantidad de agua que cada uno consumía habitualmente, es decir, a los que tomaban más agua, 2,5L y a los que tomaban menos agua, 1 L. Durante el periodo de intervención (días 3, 4 y 5), al grupo que habitualmente consume más líquido se le redujo su consumo a 1L por día, mientras que a los que consumían habitualmente menos agua se les aumentó su consumo a 2,5L por día. Las variables del estado de ánimo y las medidas fisiológicas de hidratación eran evaluadas en distintos momentos del día.

Recomendaciones para beber más agua

Entonces ya lo sabés, para conservar tu buen humor y además tu salud, empezá a incorporar el hábito de beber más agua.

¿Algunos tips?.

  • Siempre tener agua al alcance de la mano
  • Nunca esperar a tener sed, hidratarse a lo largo del día
  • Prestar atención cuando se requiera una ingesta mayor de agua
  • Empezar y terminar el día con un vaso de agua
  • Observar el color de la orina

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Por Verónica De Martini