Autoagresión, cómo prevenir y ayudar a los adolescentes en uno de los máximos trastornos juveniles de la actualidad

No es casual que las generaciones que caracterizan esta época estén signadas por los excesos o la autoagresión.

La problemática de la autoagresión adolescente está cruzando sus propios límites y estar atento es fundamental. Para comprender la temática, el profesor de Psicología de la Universidad de Stony Brook en Nueva York, David Klonsky, encabezó una investigación motivado fundamentalmente, por el número creciente de jóvenes que se autolesionaban en los últimos años.

Klonsky destaca que la autolesión no está ligada directamente con episodios suicidas sino con cuadros de depresión. El investigador realizó entrevistas a unos 40 estudiantes que se infligen daños corporales y subrayó que “no tenían la mínima intención de terminar con vida”.

Entonces, ¿cuáles son las motivaciones y las causas de las auto agresiones? “En realidad -afirma el investigador- la auto flagelación es muy diferente al suicidio . La mayoría de los adolescentes que padecen esta patología manifiestan una acumulación abrumadora de emociones negativas como la frustración, ansiedad o soledad. Ellos argumentan que las autolesiones les brindarían un sentimiento de alivio a la presión emocional”. Dañar el cuerpo y el alma parece ser la constante.

A su vez, la investigación destaca que aunque al momento de dañarse sienten un alivio instantáneo, al día siguiente se arrepienten o se encuentran avergonzados. El informe publicado por la revista científica “Clinical Psychology Review” advirtió que la práctica está en aumento, en gran parte por la publicidad que recibe y ya es un problema importante principalmente en Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

Por su parte, la revista British Journal of Clinical Psychology también publicó una artículo científico referido al tema. La investigación focalizó su objetivo en descubrir los factores que predisponen a este tipo de comportamiento y sobre qué tipo de personalidad protege de la automutilación. Para ello, estudiaron a 490 adolescentes de entre 16 y 19 años, estudiantes de varios colegios británicos.

La investigación resalta que los “mecanismos por los que se produce la automutilación todavía no están claros, pero parece que funciona a través de tres trayectorias: la anulación de las emociones no deseadas (como fórmula para distraerse de sentimientos intolerables); su materialización (hacer que la emoción se convierta en dolor tangible) y su transformación (la autolesión provoca la relajación de endorfinas, lo que ocasiona cierta 'analgesia' que provoca una sensación de bienestar)".

Los datos del informe constatan que hasta un 27% de los estudiantes incluidos en la investigación reconoció haberse autolesionado deliberadamente, con cortes, quemaduras o tomando una sobredosis de drogas recreacionales.

Entonces, ¿cómo ayudarlos? ¿Cómo prevenir los sentimientos que llevan a tantos jóvenes a lastimarse física y psíquicamente?

No es casual que las generaciones que caracterizan esta época estén signadas por los excesos o la autoagresión. Aumentos en las estadísticas en consumo de drogas o alcohol; jóvenes que se suman día a día a los casos de anorexia y bulimia; y la autoagresión física como una nueva vía de autodestrucción. Quizá, la pregunta equivocada sea ¿qué les pasó a los jóvenes? y la correcta a sea, ¿qué nos pasó a los adultos? ¿Dónde están padres, maestros o instituciones varias para contener a los adolescentes?

La investigación británica menciona la falta de contención adulta como uno de los factores causales de la automutilación: “la angustia, la incertidumbre y la soledad, sobre todo son causas de la patología, la contención sería una de las mejores formas de prevenir que estos episodios existan”.

Informarse, contener, prevenir y pedir ayuda a especialistas, como psicólogos, médicos o profesionales de la salud, son algunas de las alternativas para ayudar a nuestros jóvenes.

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