Argentina: si tenés auto y cumplís con esta condición, podrías pagar mucho menos por la patente
Proponen reformar las patentes en Argentina y desvincularlas del valor del vehículo: el uso real de las calles definiría lo que deberías pagar.En Argentina: proponen reformar las patentes y desligarlas del valor del vehículo
Un nuevo proyecto legislativo en Argentina propone cambiar por completo la forma en que se cobra el impuesto automotor, buscando mayor equidad entre los contribuyentes y más coherencia entre lo que se paga y el uso real de la infraestructura vial. Impulsada por el abogado Jorge Monastersky, la iniciativa plantea que las patentes dejen de estar atadas al valor del vehículo y pasen a calcularse según criterios técnicos como peso, categoría y desgaste que generan los autos sobre calles y rutas.
En medio de un clima de descontento social por los aumentos de hasta el 100 % en las patentes 2026 en varias provincias, la propuesta ganó visibilidad a través de redes sociales, donde se multiplican las quejas por lo que muchos perciben como una carga tributaria injusta y arbitraria.
El problema actual: pagar por lo que el auto vale, no por lo que gasta
Hoy, la patente vehicular funciona como un tributo vinculado al valor de mercado del rodado, lo que en la práctica convierte la tasa por circulación en un impuesto al patrimonio. Es decir, dos autos que usan las calles de la misma manera, pero tienen precios distintos, pueden pagar montos completamente desiguales.
Según el impulsor del proyecto, esto desvía el sentido original del tributo, que debería estar vinculado a financiar el mantenimiento de calles, señalización y servicios de tránsito.
Además, el sistema actual genera desequilibrios difíciles de justificar, sobre todo cuando vehículos de alto valor pero poco uso pagan más que utilitarios pesados que circulan a diario y provocan mayor deterioro en la vía pública.
Qué propone el nuevo esquema de patentes
La iniciativa plantea reemplazar el criterio patrimonial por una tasa técnica y funcional, basada en el uso real del espacio público. Para lograrlo, el proyecto sugiere:
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Establecer un monto anual base equivalente al valor de 100 litros de nafta súper, lo que hoy ronda los $130.000.
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Aplicar una escala progresiva según el peso, la categoría y la cantidad de ejes del vehículo.
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Garantizar que los autos que generan mayor impacto vial paguen más, independientemente de su valor de reventa.
De este modo, quienes más desgastan calles y rutas, más pagarían, mientras que autos livianos o de uso ocasional tributarían menos.
Qué pasa con la doble imposición y la competencia entre provincias
Uno de los puntos clave del proyecto es que prohíbe expresamente la doble imposición. Esto implica que solo la jurisdicción donde esté radicado el vehículo podrá cobrar la tasa de circulación. Así, se eliminarían superposiciones y se evitaría que más de un distrito intente recaudar por el mismo vehículo.
A su vez, el texto invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherirse voluntariamente y adaptar su legislación local. Aunque no es obligatorio, el objetivo es construir un marco normativo unificado, que elimine asimetrías y promueva una carga más lógica y justa en todo el país.
Qué experiencias internacionales respaldan la idea
El proyecto no surge de la nada. Toma como referencia modelos ya aplicados en otras regiones, como el del estado de Florida, en Estados Unidos, donde la tasa de circulación es uniforme y no está relacionada con el valor comercial del vehículo. Allí, los conductores pagan un monto anual fijo cercano a los u$s90, y el sistema ha demostrado ser funcional, sostenible y más aceptado por los contribuyentes.
Esa lógica busca replicarse en Argentina: simplificar el cobro, hacerlo previsible y alinearlo con la finalidad real del tributo, que no es castigar a quien compra un auto más caro, sino cubrir los costos de infraestructura vial por el uso del vehículo.
¿Se busca eliminar la patente?
Desde el entorno del impulsor aclaran que el objetivo no es eliminar la patente ni reducir la recaudación fiscal. Lo que se propone es reordenar un sistema que hoy es percibido como distorsivo, desigual y excesivamente recaudatorio.
El proyecto no toca los recursos globales que hoy se destinan a las provincias y municipios, sino que plantea una redistribución más lógica y equitativa de la carga tributaria, basada en criterios técnicos y medibles.
Además, al vincular el monto con variables físicas objetivas —peso, ejes, categoría—, se busca evitar arbitrariedades en las valuaciones, que muchas veces dependen de tablas desactualizadas o decisiones discrecionales.
Qué impacto podría tener en los contribuyentes
Si el proyecto avanza y se convierte en ley, miles de propietarios podrían ver reducida su carga impositiva anual, especialmente quienes poseen autos livianos, de bajo costo o poco uso. A su vez, los vehículos más pesados o de uso intensivo pagarían más, como parte de un esquema que busca premiar la eficiencia y el menor impacto vial.
Esto podría tener también un efecto positivo sobre el mercado automotor, ya que reduciría uno de los costos más temidos por los compradores: la carga anual de patente.
Finalmente, una patente más previsible y ajustada a criterios técnicos podría mejorar la percepción del sistema fiscal, una de las demandas más repetidas por los ciudadanos en tiempos de inflación y pérdida de poder adquisitivo.
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