Alegría intensiva

La frialdad de sala de internación cuando llegan los Payamédicos se transforma en sitio lúdico, de ribetes circenses, un lugar en el que todos quieren quedarse a disfrutar.

Su misión es escuchar el corazón ¿Cómo lo hacen? A través del “estetosflorio”, mitad estetoscopio, mitad flor, los Payamédicos derrochan calidez, ternura y alegría a niños y adultos que se encuentran internados en los hospitales públicos alrededor del mundo. Su tratamiento es tan efectivo como solidario. En lugar de poner inyecciones sanan las heridas a fuerza de carcajadas. Sacan a bailar a los tubos de oxígeno e invitan a cantar los familiares del paciente para que la espera no desespere.

La frialdad de la sala de internación se transforma en un sitio lúdico cuando llegan los Payamédicos, de ribetes circenses, un lugar en el que todos quieren quedarse a disfrutar.

En la Argentina la asociación se encuentra dirigida por el Dr. José Pellucchi, médico especialista en terapia intensiva, psiquiatra y actor. Su definición sobre Payamédicos es clara: “La organización es un lugar donde se encuentran un montón de hilos: lo terapéutico, lo artístico, lo político, lo filosófico. El objetivo es desdramatizar el medio hospitalario demostrando, al paciente y toda persona involucrada con el lugar, que el hospital también puede ser un sitio de encuentro y de risa. Hay una instancia de entretenimiento, pero lo principal es el trabajo terapéutico. Esto es lo que nos diferencia de otras organizaciones del mundo, donde además son exclusivamente artistas los que hacen este tipo de trabajos y no profesionales de la salud, como es nuestro caso”, aclara el Dr. Pelucchi.

Los Payamédicos fomentan la capacidad de ternura, imaginación y fantasía en un ámbito en el que la realidad abruma. Ellos propician el juego como vehículo para la esperanza, no sólo para los pacientes sino también para la familia del niño o adulto internado.

Pero, su objetivo no solamente está focalizado en la distracción. Siendo hombres de ciencia, los Payamédicos también se ocupan, en la medida de lo posible y sin desautorizar al personal médico correspondiente, del estado de salud de los pacientes. “Nuestro objetivo no es sólo recreativo. Somos profesionales atravesados por la teoría y la ciencia, y por lo tanto, hacemos un seguimiento de los pacientes y de su historia clínica. Nos ocupamos, los vistamos regularmente. Entendemos que atraviesan un proceso, y nos involucramos profundamente en sus conflictos, siempre desde lo lúdico, el paciente nunca se da cuenta”, explica Pellucchi.

Además de ser personas que estimulan, motivan y contagian alegría, ellos han logrado a través de su técnica algunos avances sobre las condiciones de salud de los pacientes internados.

“Mejorar la calidad emocional abarca mucho más que lo emocional en sí mismo. Si están con mejor estado de salud, los pacientes consumen menos analgésicos y somníferos, los que están en condiciones de comer, comen mejor. Cambia el estado de ánimo, la actitud y la conducta. Se activan los recursos del paciente para su propia recuperación. Si el día fue bueno, alguien habrá logrado levantarse por primera vez de la cama después de mucho tiempo”, cuenta Pellucchi.

Los Payamédicos son trabajadores de la alegría y de la contención. Muchas veces, se sacan su nariz para poner el hombro y escuchan a pacientes y familiares que no tienen con quien compartir sus emociones. Son quienes a través de la acción estimulante y la palabra alentadora logran sonrisas, voluntad por mejorar y esperanza.

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