Un recorrido inolvidable por Valencia y Madrid

Hay tanto para ver, probar y conocer, que resulta imposible abarcar al mismo tiempo toda la magia de sus regiones. Esta vez, es el turno de experimentar dos de sus principales ciudades.

Los sabores de Valencia

La capital de las fallas, esa gran celebración popular, es un destino diverso, múltiple y encantador. Una ciudad tranquila, con un puerto clave y una arquitectura que oscila entre lo más moderno y lo medieval. De un lado a otro del antiguo río Turia, reencausado luego de unas fatales inundaciones, se puede recorrer este extenso y seco parque, y cruzar la ciudad de Oeste a Este. Ya sin agua, este recorrido llamado Jardín del Turia tiene juegos para chicos, muchísimos puentes, miradores y lugares donde sentarse a descansar, además del Palacio de la Música, un magnífico centro cultural, entre otras atracciones.

Desde aquí se llega a un complejo de edificios con aire espacial, construido en parte por Santiago Calatrava —el mismo arquitecto que en Puerto Madero levantó el Puente de la Mujer— integrado por El Hemisferio (un ojo gigante que alberga un cine IMax), el Museo de las Ciencias, el Palacio de las Artes y el Oceonográfico, este último obra de Félix Candela. El parque urbano que rodea a esta Ciudad de las Artes y las Ciencias tiene 350.000 m2 que se pueden disfrutar de manera gratuita.

El casco histórico se recorre tranquilamente en una hora


Se puede entrar a los palacios, al ayuntamiento, visitar la catedral donde se halla el Santo Grial —el cáliz que utilizó Jesús en la última cena y que les quitó el sueño a los caballeros del Rey Arturo— y presenciar en la Plaza de la Reina algún juicio de haciendo entre vecinos o deleitarse con un grupo de valencianas con sus trajes flamencos típicos.

Es muy interesante visitar el Palacio del Marqués de Dos Aguas, actual Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias, de estilo rococó y ubicado en una emblemática esquina. Cuenta la historia que cuando el marqués se iba de viaje daba vuelta la Virgen del Rosario que se encuentra en el frente para que quedara de cara al pueblo y cuando regresaba, la colocaba hacia adentro. Para descansar y comer algo, nada mejor que Restaurante 2012, un establecimiento dirigido por un chef argentino, que además de platos con aires porteños, tiene una impronta muy moderna que contrasta con el barrio antiguo.

Dos bebidas son típicas de la ciudad

El agua de Valencia y la orxata u horchata. La primera es un cóctel de cava o vino espumoso, jugo de naranja, vodka y ginebra que se sirve en diferentes bares y por lo general en jarras de un litro o más. El muy barroco Café de las Horas, en la Ciudad Vieja, es ideal para probarla y de paso presenciar alguna tertulia, charla o clase de idioma. La segunda, una tradición muy fuerte en Valencia, es una bebida de consistencia parecida a la leche de soja o de almendras que se hace con chufas, unos pequeños bulbos muy nutritivos, agua y azúcar. Hay varias horcheterías antiguas en pleno centro que bien valen una visita.

Para comer, no hay que buscar mucho más allá de una clásica paella

Ningún viaje a Valencia está completo sin haber probado esta delicia de arroz, conejo, cerdo y verduras. También hay que probar el arroz meloso con verduras, similar a un risotto, y los cortes típicos de la cocina valenciana, como las extremidades. Una visita al Mercat Central es ideal no sólo para comprar productos frescos como frutas y mariscos en sus más de trescientos puestos, sino también porque es un atractivo cultural y turístico para muchísimos visitantes extranjeros y locales. La ecléctica Valencia también tiene un neozoológico, donde los animales no están detrás de rejas sino en espacios amplios y cuidados, separados de los visitantes por cursos de agua o vegetación.

Bioparc (www.bioparcvalencia.es) es un sitio muy bien pensado, más cerca a un concepto ecológico y proteccionista, dividido en cuatro hábitats: la sabana, Madagascar, el bosque ecuatorial y los humedales. Entre los museos más interesantes está IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), un centro de encuentro abierto con un restaurante vanguardista, biblioteca y cine, donde se puede disfrutar de diferentes performances, conciertos y talleres.

A 15 kilómetros al sur del núcleo urbano de Valencia está el Parque Nacional La Albufera

Una buena opción para dejar atrás por un rato el asfalto y visitar el lago más grande la Península Ibérica, un antiguo golfo marino cerrado que representa una de las áreas de mayor valor ecológico del país. Se puede caminar por sus senderos, subirse a los tradicionales barcos de los pescadores y ver las aves al atardecer, o comer un típico plato valenciano en la Arrocería Duna, que está ubicada frente a la playa de El Saler. Como si no fuera aún suficiente, en esta ciudad española también es posible tomar sol sobre la arena, zambullirse en las aguas del Mediterráneo y beber una caña o comer en alguno de los chiringuitos sobre la playa. Las Arenas, Malvarrosa y El Cabañal se encuentran a 15 minutos del centro, ideal para los meses de calor.

Más info

  • Casa Montaña es una taberna centenaria situada en la zona del Cabañal junto al puerto de Valencia. Tiene aires de fiambrería antigua, se comen tapas y cuenta con bodega propia
  • Lladró es una empresa tradicional, oriunda de Valencia que desde hace 60 años fabrica figuras de porcelana. La Ciudad de Porcelana es un espacio que se puede visitar para ver cómo trabajan los artesanos (www.lladro.com).
  • Desde fines de febrero y durante marzo (entre el 15 y el 19), se lleva a cabo la fiesta fallera, donde cientos de figuras satíricas y cómicas desfilan por las calles y luego se queman en un ritual de purificación
  • El origen de expresión "ir de tapas" se remonta a la época de Carlos III (1759-1788) cuando el ejército tenía prohibido beber de más. En los mesones no podía servirse vino si no era acompañado de comida, que solía ser una rebanada de pan con jamón, chorizo o queso que se colocaba sobre el vaso de vino como una "tapa".
Dónde Dormir

  • Paradores es una línea de hoteles del Estado que están tercerizados y emplazados en castillos, palacios, alcázares, etc. El Parador de El Saler tiene uno de los mejores campos de golf del mundo y el Parador Alcalá de Henares es un antiguo convento y hostería del estudiante en el Colegio Mayor de San Jerónimo con spa, cerca de la casa donde nació Cervantes que hoy es museo (135 euros la habitación doble con media pensión)
  • Hotel NH Villacarlos: sobre Avenida del Puerto (50 euros la habitación standard).

De compras por Madrid

Ciudad turística por excelencia, por sus calles se respira arte, cultura y gastronomía. Es una capital moderna, sustentable y vanguardista, que también preserva sus edificios y monumentos históricos, como el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, la Plaza Mayor, la Ermita de San Antonio de la Florida, el Monasterio de las Descalzas reales y el Palacio de Cibeles, una joya arquitectónica donde funcionaba el correo, actual sede del ayuntamiento y espacio de exposiciones. Desde aquí hasta la estación de Atocha, un extenso boulevar con jardines es el escenario del Paseo del Arte, en el que se suceden diferentes museos como El Padro, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza, donde junto a los clásicos de la pintura europea se exhiben cuadros de los mitos del pop.

Ubicado en Madrid Río, un bonito lugar con puentes y pasarelas, el Matadero es un espacio en continua evolución, protagonista de la remodelación que se ha hecho en Madrid de diferentes sitios abandonados. Hoy es un enorme complejo con salas de exposiciones como Nave 16, la más grande de la ciudad; la innovadora Central de Diseño, el centro de Creación Abierto X Obras y el cine documental de la Cineteca. También allí está la sede de Intermediae, un sitio de generación de proyectos, y las Naves del Español, una de las salas teatrales más estimulantes de la ciudad. Junto al Matadero se encuentra el Palacio de Cristal de Arganzuela, que recrea la arquitectura de hierro del siglo XIX y encierra cuatro microclimas.

Si hay algo que no puede faltar en Madrid es una completa shopping experience por las calles Serrano, Ortega y Gasset, Jorge Juan y Claudio Coello

Una pasarela de moda por excelencia, donde están las marcas internacionales de renombre, como Jimmy Choo, Cavalli, Tiffany, Chanel, Hermès, Armani, Dolce&Gabbana, Bulgari, Prada y Laboutin, entre muchas otras. También hay opciones made in Spain muy interesantes, como la marroquinería de lujo Loewe, y una sucursal de El Corte Inglés, la tradicional tienda española por departamentos, que entre otras sedes a lo largo de Madrid, también está sobre la calle Preciados, cerca de la Puerta del Sol. La centenaria Gran Vía es otra opción de compras, con boutiques tradicionales, bares de tapas y magníficos hoteles.

Otra cosa que caracteriza a Madrid son los mercados.


Creado en 1916, el Mercado de San Miguel es actualmente todo un templo gourmet en pleno casco histórico. En sus 33 puestos se pueden degustar ostras, carnes, pastas frescas, diferentes vinos, y por supuesto unas exquisitas tapas. Otra opción es el nuevo edificio del histórico Mercado de San Antón ubicado en Chueca, con tres plantas con tiendas tradicionales, puestos de show cooking y take away, una galería de arte y un restaurante con una terraza increíble.

Mas info

  • Los parques y jardines madrileños tiene mucho que ofrecer
    El principal es el Parque del Retiro, creado en 1631 como lugar de descanso de los reyes; también están los Jardines de Sabatini, el Real Jardín Botánico, el Parque El Capricho y la Casa de Campo, uno de los pulmones verdes de la ciudad.
  • Ir al Rastro un domingo es fundamental
    En los puestos del mercado callejero más famoso se puede encontrar de todo: libros, muebles, utensilios, reliquias, etc.

Dónde dormir

  • Hotel Villa Magna: el más lujoso de la ciudad luego de su remodelación en 2007, es un espacio amplio y luminoso, donde sillas imperio, conceptos Bauhaus y biombos chinos conviven en armonía. El restaurante es todo un capítulo aparte y el chef Rodrigo de la Calle, impulsor de la "gastrobotánica", tiene una estrella Michelin y cosecha sus propios productos para hacer, por ejemplo, una deliciosa gelatina de apio (desde 300 euros la habitación Magna).

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Fuente: www.revistasusana.com