Un ejemplo de dignidad: En las Olimpiadas de 1936 la Selección de Fútbol Peruana humilló al régimen nazi

Escuché por primera vez esta historia, ejemplo de dignidad deportiva, de Antonio Armejo Sánchez y me pareció oportuno, en estos momentos difíciles que vive el Perú por la pandemia de coronavirus, recrear las fuentes periodísticas, recordando una gesta épica ocurrida en 1936 y tal vez desconocida por muchos peruanos.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano siempre se sintió atraído por lo que calificó como “la historia de dignidad” de la selección olímpica peruana de fútbol en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

En más de una oportunidad, Galeano se refirió a cómo el seleccionado peruano derrotó a Austria y cómo las autoridades olímpicas dispusieron arbitrariamente la repetición del partido porque no podían permitir que un combinado mestizo derrotara a un equipo ario en pleno apogeo del nazismo. Este fallo motivó el retiro de la delegación peruana de Berlín 36.

“Siempre le pregunto a los amigos peruanos por qué no se difunde esto en las escuelas”, comentó el desaparecido Galeano en una entrevista televisiva en 2012, y agregó: “Deben decir a sus niños: nosotros pertenecemos a un país que humilló a Hitler”.

Relata Javier Sanz en historiadelahistoria.com que los Juegos Olímpicos de 1936 se celebraron en Berlín (Alemania) entre el 1 y el 16 de agosto. La elección de la sede se había realizado en 1931, dos años antes de la llegada de los nazis al poder. Aunque hubo en un primer momento un intento de boicotear los Juegos por parte de varios países, finalmente optaron por participar. Sólo España, con el gobierno de la Segunda República, boicoteó los Juegos, además de organizar una competición paralela, la Olimpiada Popular de Barcelona, que debió suspenderse por la guerra.

Participaron de los Juegos de 1936 casi 4.000 deportistas de 49 países en 19 disciplinas deportivas y 129 especialidades. Para el régimen alemán era una forma de mostrar la magnificencia del nazismo y para evitar dar una mala imagen ante el mundo se retiraron de las calles los carteles antisemitas.

Los Juegos Olímpicos no estuvieron exentos de controversias

Un hecho que merece destacarse es el partido de fútbol entre las selecciones de Perú y Austria por los cuartos de final. La selección sudamericana venía de golear 7-3 a Finlandia, y ahora se enfrentaba con el país natal de Adolf Hitler en el Estadio Hertha Platz.

El partido se celebró el día 8 de agosto y hasta los primeros 75 minutos de juego los austríacos se imponían por 2-0. Sin embargo, la selección peruana reaccionó en los últimos 15 minutos y logró empatar el partido con goles de Jorge Alcalde y Alejandro Villanueva.

En aquel momento, un grupo de aficionados peruanos abandonaron las tribunas y bajaron al campo para alentar de cerca a su equipo. Durante el tiempo suplementario el árbitro anuló tres goles peruanos, aún así Perú se impuso por 4 a 2 con dos goles del delantero “Lolo” Fernández.

Esta humillación de la selección austríaca por parte del "Rodillo Negro" -así llamaban a la delantera peruana- no podía permitirse en unos Juegos planificados desde el III Reich para mostrar la superioridad de la raza aria.

Por ello, los alemanes presentaron una protesta ante el Tribunal de Apelaciones alegando que la presencia de los aficionados peruanos en el campo de juego había intimado a los jugadores austríacos, llegando a decir que uno de ellos había sacado una pistola y los había amenazado. También se argumentó que el estadio no cumplía con las medidas necesarias para jugar un partido de fútbol.

El Tribunal, compuesto exclusivamente por europeos, convocó una reunión el 10 de agosto a las 10 horas, pero la delegación peruana no llegó a tiempo porque fue retrasada por un desfile alemán que se desarrollaba en las calles.

Con apoyo del Comité Olímpico y de la FIFA, se resolvió suspender el partido y ordenar que se jugara nuevamente a puerta cerrada.

Perú se negó a repetir el partido por considerarlo un robo

Además, hay que tener en cuenta que el jugar a puerta cerrada podía facilitar que se cometiera un nuevo fraude. Toda la delegación olímpica peruana, compuesta por 59 deportistas, apoyó la decisión de la selección de fútbol y se retiraron de los Juegos el 12 de agosto. La delegación colombiana se sumó a la protesta en un acto de solidaridad latinoamericana y también se retiraron.

Las delegaciones de Argentina, Chile, Uruguay y México expresaron su solidaridad con Perú, aunque sin abandonar la competición. En Lima la decisión del Tribunal de Apelaciones fue recibida como un insulto y decenas de personas se movilizaron ante el Consulado Alemán.

La llegada de la delegación al Puerto de Callao fue recibida por una multitud que los ovacionó como héroes. Gracias a estas maniobras, la selección austríaca llegó hasta la final donde fue derrotada por la Italia fascista de Benito Mussolini, que ya había ganado la Copa del Mundo de Italia de 1934 y volvería a hacerlo en Francia en 1938.

La selección peruana de fútbol tuvo en las Olimpiadas de 1936 un acto de dignidad al negarse a ser partícipe de aquel fraude por haber humillado en el terreno de juego al país natal del dictador Adolf Hitler.

Michael Dasso, miembro del Comité Olímpico Peruano, declaró: "No tenemos fe en el deporte europeo. Hemos venido aquí y hemos encontrado un puñado de comerciantes".

La selección Peruana de Fútbol de 1936

  1. Juan Valdivieso
  2. Arturo Fernández
  3. Víctor Lavalle
  4. Carlos Tovar
  5. Segundo Castillo
  6. Orestes Jordan
  7. Adelfo Magallanes
  8. Jorge Alcalde
  9. Teodoro Fernández
  10. Alejandro Villanueva
  11. José Morales

Suplentes:

  • Eulogio Garcia
  • Teodoro Alcalde

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