Trastornos alimentarios, alternativas para el cambio de un modelo corporal distorsionado

Las estadísticas son alarmantes, según la Organización Mundial de la Salud 1 de cada 25 adolescentes padecen trastornos alimentarios y el 15% de quienes padecen anorexia, mueren a causa de estas patologías.

Si el síntoma psíquico siempre está en relación con la época, desde hace más de dos décadas la bulimia y la anorexia representan dos enfermedades que han atravesado a las nuevas generaciones.

¿Cuál es el modelo corporal de estos tiempos? ¿Cuáles son los ideales y valores del siglo XXI? ¿Cómo influye la eterna mirada sobre uno mismo y el narcisismo permanente de estos tiempos en nuestros jóvenes? ¿Porqué las patologías alimentarias son uno de los síntomas de la posmodernidad?

Las estadísticas son alarmantes, según la Organización Mundial de la Salud 1 de cada 25 adolescentes padecen trastornos alimentarios y el 15% de quienes padecen anorexia, mueren a causa de estas patologías. Japón ocupa el índice más alto de bulimia y anorexia y en segundo lugar se encuentra la Argentina.

Las cifras hablan por si mismas, la peligrosidad de la obsesión por una imagen corporal distorsionada es una patología que asciende año a año.

El origen de los trastornos alimentarios se remonta a 1870 cuando dos médicos, Gull en Londres y Lasegue en París, mencionaron dos casos de anorexia histérica, otorgándole un componente tanto psíquico como médico y señalando que en sus pacientes existía una negación perversa a comer.

Pero el nacimiento del trastorno se refleja como un caso aislado, es a partir de la segunda mitad del siglo XX que la anorexia y la bulimia alcanzan su masividad. Ya a principios de la década del ´80 comienzan a abrirse unidades de trastornos de la alimentación en hospitales públicos, centros de día y asociaciones de familiares de afectados. Los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco y el debate sobre los nuevos modelos corporales alcanzó a la sociedad entera.

Entonces, más allá de la sintomatología médica y psíquica que describe a los trastornos alimentarios, ¿cuál es el componente social? ¿Qué define a una sociedad cuyos jóvenes desean y enferman por un modelo corporal tan absurdo como imposible?

El alto nivel de individualismo, la invisibilidad de un otro, la preponderancia de lo estético por sobre lo intelectual y el consumismo como patrón social, son algunos de los valores en los cuales las nuevas generaciones se han educado y socializado.

El Grupo de Investigación Psicoanálisis y Medicina, encabezado por el Lic. Francisco Burgos, realizó una investigación sobre el tema titulada “Anorexia y Narcisismo”. “Hay que analizar porqué en esta época han proliferado patologías asociadas con la autodestrucción o el individualismo extremo: las neodependendencias de drogas, psicofármacos e internet, ataques de pánico, depresión, y por supuesto los trastornos de la alimentación”, argumenta Burgos. El análisis pone el foco en el nuevo panorama social en relación al goce. “ El goce contemporáneo se caracteriza por prescindir del Otro. La pulsión ya no va a recorrer ese camino a través de pasar por el Otro para ir en busca del objeto perdido, sino que recurre directamente a la sustancia”, resalta la investigación. El decir, la vuelta sobre uno mismo se hace tan excesiva que el propio espejo distorsiona, altera la imagen corporal y fragmenta el estado psíquico.

Así, los trastornos alimentarios son un síntoma de la postmodernidad, de una nueva generación que se educa en torno a valores como el individualismo y el narcisismo que conllevan acciones autodestructivas.

Pero en este camino de inculcar una salud física y mental saludable, los adultos deben intervenir en educar a sus hijos y trasmitirles valores como la solidaridad, la importancia de otro y cambiar la mirada constante sobre uno mismo para mirar a su alrededor.

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Por Eugenia Plano