Seguir hasta la tumba

Con el espíritu del libro «Historias con semilla que pueden cambiar al mundo», de Claudio Penso

En el célebre Valle del los Reyes en Egipto, se enterraba a los faraones junto a sus tesoros. Fue escarbado cada centímetro durante siglos por científicos y aventureros. Hubo alguien que logró eludir los ingeniosos intentos durante más de 3 mil años: Tutankamón. Nadie sabía dónde se encontraba su tumba.

Cientos de arqueólogos se rindieron y agotados, regresaron a sus países sin haber hallado rastros. Todos menos uno: Howard Carter.

¿Cuál fue su hazaña?

No tenía capital, solamente entusiasmo. Desde 1917 se propuso retomar todas las excavaciones que habían sido abandonadas por otros arqueólogos. Apenas podía trabajar con algún estudiante u obrero mal remunerado. Para ahorrar tiempo y mano de obra, exploraba sitios avanzados con la ilusión de encontrar su utópica obsesión. Estaba convencido de que el fracaso transitorio de otros que precediéndolo, habían desistido, era para él sólo trabajo adelantado.

Su perseverancia tuvo recompensa. El 26 de noviembre de 1922 estuvo por fin frente a dieciséis escalones que conducían hacia las profundidades. Al descender, se encontró con una antecámara. Se inclinó ante una puerta de granito colmada de jeroglíficos. Espió por una hendidura y enfocó con su linterna hacia la tumba. Se quedó inmóvil por varios minutos al contemplar los tesoros que brillaban luego de 3500 años de oscuridad.

Su compañero de expedición le preguntó: -Bueno... ¿ves algo?

Carter movió la cabeza afirmativamente.

-Veo cosas maravillosas... -susurró emocionado.

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Por Claudio Penso Consultores