Roly Serrano: "Me hubiera gustado que la madurez llegara un poco antes".

Rolly Serrano fue abandonado por sus padres a las edad de trece años. Cuando generalmente la familia ocupa un lugar decisivo en la crianza, él encontró en el teatro el espacio para canalizar su carencia. Desde ese día conoció el futuro.

Roly Serrano

A veces cuando se cuentan historias de pobreza y abandono muchos imaginan un destino de desidia y padeceres. Este no es el caso de un actor argentino al que el arte parece haberlo salvado del lugar común que le marcaba su destino. El destino lo recompenzó por esa elección. Hoy es un prestigioso actor que desde el cine, el escenario y la teve lleva su talento y su experiencia. Nunca se olvida de resaltar la importancia de los buenos valores y la familia. No es una paradoja, quizá el sepa de lo que habla.

¿Cuál es la imagen que más representa su infancia?

Unas botas cowboy que me regalaron cuando tenía seis años. Yo tenía adoración por ellas: zapateaba, andaba a caballo, iba a la escuela y no me las sacaba ni para dormir. Con el tiempo, obvio, mi pie empezó a crecer y yo no me quería sacar las botas. Entonces tuvieron que cortarme la punta de la bota y yo andaba con los dedos salidos pero con mis botas puestas.

¿Qué hecho de tu historia personal reconocés como más significativo?

El servicio militar. Marcó un antes y un después en mi vida: antes de la conscripción era un hippie ingenuo y luego me convertí en un militante del Partido Comunista. Además sucedió en el año 1976, cuando comenzó la dictadura militar en Argentina, que dejo un saldo de treinta mil desaparecidos.

¿Reconocés alguna persona en particular que haya producido un antes y un después en su vida?

Silvina Reinaudi, mi madre, mi socia, mi amiga, mi hermana.

Si tuvieras que definirte en función de un sentimiento, ¿cuál es el que más te identifica?

La pasión.

Si te dieran a elegir un viaje en el tiempo, ¿cuál es la época de la historia en la cual te hubiera gustado vivir?

El romanticismo, porque amo la poesía, el tacto, los olores, la delicadeza de las cosas.

¿Qué cosas te ponen automáticamente de buen humor?

Que alguien me de una caricia o un abrazo.

¿Cuál es tu idea de la felicidad?

La felicidad no se consigue si no a precio de cierta ignorancia, decía un poeta con el que estoy totalmente de acuerdo. Nosotros tenemos el don más hermoso de todos que es la vida. Para mi la felicidad es estar vivo.

¿Cuál es la primera imagen que se te viene a la cabeza cuando recordás tu adolescencia?

El dolor, la angustia y la soledad. La adolescencia fue la etapa más terrible de mi vida. Yo vivía con unos tíos, que me la hicieron pasar muy mal. Me castigaron mucho. Me acuerdo que ellos tenían un campo en el interior y se iban todos los fines de semana y si yo no me portaba bien o como ellos querían, me encerraban en el baño bajo llave y me dejaban todo el fin de semana encerrado. Y yo en esos momentos lo que hacía era llorar y jugar. No paraba de imaginar y jugar. Esas fueron mis primeras clases de teatro. Entonces, cuando empecé a estudiar teatro, el profesor me dijo: "mira, el teatro es juego". Y, yo no paré de reirme. Ya había entendido todo desde chico, de aquel juego que me salvó tantas veces.

¿Cuál fue tu peor mentira?

Inventar una familia que no tenía. Yo vivo solo desde los catorce años, desde entonces nunca tuve una familia. Entonces, mi peor mentira fue esta familia de ficción que me inventé. Mi supuesta madre tenía un nombre inventado, al igual que el resto de los integrantes. También inventé una casa en la que vivía con ellos, un lugar, etc. La primera vez que me casé, un día la senté y le dije: "Mirá, todo lo que yo te conté no es verdad. Antes de que nos casemos, quiero que sepas quien soy". En ese momento, develé esa mentira que quería de alguna manera disimular la ausencia de una familia real. Quizá también esa familia inventada era la que me daba la base de ser un sobreviviente y poder soportarlo.

¿Cuál fue tu último placer?

Quizá el placer esté ligado al momento más duro que me tocó vivir en los últimos tiempos, que fue la muerte de mi mujer. Mi último placer fue cuando ella minutos antes de morir me dijo que conmigo había vivido lo mejor de su vida y me lo agradecía profundamente.

¿Qué cosas hiciste que no volverías a hacer?

Engordar quince kilos para interpretar un personaje en una miniserie, llamada Tumberos. Y me salió muy mal ya que todavía no los pude bajar.

¿A qué edad te enamoraste la primera vez y de quién?

Fue de Claudia, mi última mujer. Apenas la miré a los ojos sabía que me había enamorado. En ese momento, no me importó más nada. Además por esos tiempos venía muy mal con el sexo opuesto, decía que eran todas iguales empezando por mi mamá que me abandonó cuando tenía cinco meses. Venía con conceptos espantosos. Y cuando la conocía a Claudia ya le quería dar las llaves de mi casa.

¿Hiciste algo a destiempo?

Me hubiera gustado que la madurez llegara un poco antes.

¿Cuál es tu mejor habilidad?

Mentir.

¿Para que cosas te sentís totalmente inútil?

Ser infiel. Me generaría una culpa espantosa.

¿Tenés alguna cuenta pendiente?

Tener un hijo.

¿Cuál es son tus recuerdos más felices?

Cuando el hijo de mi mujer, que vivió conmigo desde los cuatro años y ahora tiene 19, el día que falleció su mamá en vez de mudarse con el padre se quedó conmigo. Me habló y me dijo: "quiero vivir con vos". Ese momento, entre todo el dolor, fue de una felicidad muy grande.

¿Cuál fue la situación más rídicula que le tocó vivir?

En una reunión de todos los representantes de cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Nación en un teatro, yo llegué tarde y me senté en mi primera fila porque era el único lugar que quedaba disponible. Estaba muy cansado y me hice como que estaba escuchando, y me quedé dormido. Cuando me despierto, estaba todo el auditorio de pie aplaudiendome y yo estaba tirado para atrás y roncando como un marrano. Me dio tanta verguenza que me levanté, fui al baño, me lavé la cara y me fui a mi casa.

¿Pasado, presente o futuro?

Futuro, primero, porque trabajo cotidianamente para construir un mejor futuro. Segundo, presente, porque lo disfruto muchísimo, cada momento, cada persona que conozco. Y sobre el pasado aprendí mucho y me gustaría que las personas recuperen valores como el respeto a los mayores y los buenos códigos.

¿Salud, dinero o amor?

Mucho amor y un poco de dinero.

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Redacción