Qué hacer si caemos en el aburrimiento laboral

Se lo conoce como el síndrome del boreout y repercute no sólo en el estado de ánimo del trabajador, sino también en los resultados de las empresas; qué es y cómo prevenirlo

Falta de ganas. Sensación de monotonía. Ausencia de expectativas de crecimiento. Jefes incapacitados para liderar. Los motivos son variados y múltiples, pero cada vez más empleados se animan a gritar a los cuatro vientos que están aburridos, que su empleo no los hace felices y que quieren cambiar de empresa o, incluso, de profesión.

"Existen muchas razones por las que el boreout puede aparecer. Algunas de ellas son la falta de delegación, es decir, cuando el trabajador se encuentra con responsables de área que no delegan, ve su trabajo limitado a tareas muy escasas y encuentra reducida su capacidad de emprendimiento", dice Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina. Y agrega: "Otras de las razones pueden ser las estructuras rígidas de las organizaciones en las que las tareas no se delegan y las comunicaciones son descendentes, sin dar posibilidad de realizar sugerencias o llevar actividades de forma proactiva. En estos casos, el problema no pasa por el superior inmediato, sino por la misma organización que impide a los que están por debajo desarrollar su potencial".

Para evitar que este síndrome aflore entre los empleados, hay algunas cosas que las mismas empresas pueden hacer desde el inicio: detectar a los potenciales aburridos es la misión. Así, al menos, lo aconseja Sol Zunino, gerenta de Empleos y People Care de Dridco, empresa dueña de ZonaJobs. "En principio, hay que hacer un profundo sondeo en las entrevistas iniciales, dentro del proceso de selección". Pero no sólo los empleadores son los que pueden aprovechar este encuentro para evitar males a futuro. Los trabajadores también pueden hacerlo: "Este proceso debe ser también para la persona un momento de contacto con la empresa, para poder decidir luego si el entorno en el que se desarrollan las cosas le resulta atractivo o no", suma Zunino, para quien, además, es importante que las empresas generen espacios y acciones que saquen a la gente de la rutina. "Desde decorar las oficinas, hacer juegos o tener áreas de esparcimiento, entre otras opciones", remarca la profesional de Dridco.

Si no te diste cuenta a tiempo o pensaste que nunca te iba a pasar, pero de repente un día te levantás sin ganas de ir a la oficina, llegás y todo te desmotiva, ¡poné el freno de mano! Según Molouny, ante la primera señal de aburrimiento se debe hablar sinceramente con la autoridad correspondiente y plantearle los deseos de desempeñar tareas más desafiantes. "La idea es que se pueda establecer una alianza para llevar a cabo iniciativas quepermitan salir del boreout", explica el especialista. "Si después de este intento resulta imposible acceder a un puesto de mayor responsabilidad, habrá que plantearse la posibilidad de renunciar a la empresa antes de que aumente la desmotivación y crezca aun más la inseguridad personal", suma.

Me aburro yo, te aburres tú…..

"Es muy probable que alguien que sufra este síndrome contagie a sus compañeros, quienes de manera inconsciente podrían sumarse paulatinamente a las manifestaciones de aburrimiento o desinterés", advierte el gerente general de Trabajando.com Argentina. Y continúa: "Para ello, el empleador debe identificar el problema, escuchar e interesarse en quien lo padece para luego ver cómo ayudarlo y motivarlo, introduciendo actividades diferentes dentro del trabajo, siempre en un sentido muy colaborador y negociador. Resaltar los logros del empleado, más que subestimarlo, ignorarlo o llamarle la atención será un gran incentivo para éste".

¿Por qué es importante encargarse de devolverle el interés al empleado desmotivado? Porque el aburrimiento genera desgano, el desgano desemboca en una merma en la energía puesta a sus labores y todo eso redunda en un descenso en el rendimiento y pérdidas de todo tipo para la empresa.

Ahora bien, si el responsable hizo todos los esfuerzos necesarios por devolverte la alegría y no lo logró, quizá entonces sea hora de mirar nuevos horizontes. "Es probable que el aburrimiento sea indicador de que el monto de energía que se pone allí no retorna, de forma que enriquezca a la persona, por lo que, sin dudas, invita a replantearse si eso es lo que se quiere seguir haciendo o no", dice Zunino. Ante este planteo, llega uno nuevo: otra vez con el diario bajo el brazo -o, en estas épocas, con el currículum actualizado en los portales de trabajo de Internet-, hay que salir a venderse para conseguir un puesto nuevo, motivante, desafiante y tentador.

Por suerte, no hay ítem ni apartado alguno en el currículum que nos obligue a indicar si la pasamos bien en el trabajo anterior. Sin embargo, es muy común que, al momento de las entrevistas personales, llegue la típica pregunta que intente indagar los motivos por los cuales hemos abandonado la empresa. Según la gerenta de Dridco, el aburrimiento no debería, necesariamente, hacer mella en la imagen que el entrevistador se haga de la persona que está aplicando para el nuevo empleo. Eso sí, siempre y cuando sea uno de los argumentos que lo llevaron a ese estado y tenga claridad sobre sus deseos, expectativas, qué quiere hacer y cómo desarrollarse. "Si esto no lo expresa con claridad, sí impactará negativamente en la entrevista", advierte Zunino.

Sinceridad con uno mismo y con sus superiores, entonces, puede ser la llave que reabra la puerta de la felicidad laboral. Hablar, aclarar las ideas, expresar lo que uno quiere y necesita, ver si nuestras ambiciones tienen lugar en la empresa y animarse a mirar a futuro puede ayudar.

"Hoy en día, el desafío que deben enfrentar las empresas es el trabajar sobre la motivación de los empleados para no llegar a la renuncia o al agotamiento, y esto implica que las empresas puedan asegurarles desarrollo profesional, salario competitivo, buen clima laboral y flexibilidad, tanto horaria como ideológica. Cada vez más los trabajadores necesitan aportar sus ideas, expresarse y sentirse útiles en lo que hacen", concluye Molouny.

Números

Según una encuesta realizada por Trabajando.com, el 54% de los encuestados renunció a su trabajo por falta de satisfacción en general:

  • Un 16% recibió una mejor oferta salarial.
  • Un 13% tomó la decisión porque no estaba conforme con la ubicación de su lugar de trabajo.
  • Un 8% se fue por la incompatibilidad con su equipo.
  • Un 7% reconoció que se fue por temas familiares.
  • El 2% prefirió dedicarse a las labores del hogar y/o a la maternidad.
  • Del total, el 37% todavía está desempleado y el 19% estuvo más de un año en esa situación.
  • En tanto, otro 19% no trabajó sólo por un mes o menos y el 16% pasó entre 2 y 5 meses sin volver a emplearse.
  • El 9% se alejó del mercado laboral entre 6 y 11 meses.

Indicadores

Algunos de los síntomas de alerta del síndrome de aburrimiento extremo son:

  • Cuesta demasiado esfuerzo poner en marcha las iniciativas.
  • Mucho cansancio corporal al llegar a la oficina.
  • Se le dedica cada vez más tiempo a cuestiones personales durante las horas laborales.
  • Incapacidad para hablar con el jefe directo sobre el propio trabajo que se está llevando a cabo o el rendimiento personal.
  • Hay grandes dificultades para definir claramente cuáles son las tareas diarias que se realizan en la empresa.
  • Se percibe cualquier comentario como un ataque.
  • El trabajador comienza a tener problemas con el resto de las áreas de la empresa.
  • Hay un sentimiento de frustración constante.

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Por Verónica Salatino