Psicología positiva: la clave para poner en práctica la felicidad

¿Cómo sentirnos plenos y felices en unos simples pasos? Esta disciplina pone en jaque el tratamiento de un paciente por su enfermedad, para hacer foco en sus talentos y virtudes.


Por Barbi Alloatti
@barbialloatti
:: Argentina ::

A finales de 1990 Martin Seligman, presidente de la Asociación Psicológica de Estados Unidos, supo que debía buscar la manera de renovar la psicología convencional, convencido de que esta quedaba limitada en su campo de estudio al simplemente tratar los defectos y patologías de los pacientes.

Es que, según el psicólogo estadounidense, el método tradicional trabaja basándose en el modelo de la enfermedad: estudia los aspectos negativos y patológicos del ser humano, tales como el estrés, la ansiedad, la depresión y distintas condiciones, y trabaja sobre los mismos para corregir desórdenes y enfermedades.

Fue así como emprendió un nuevo rumbo y desarrolló una rama de estudio completamente inversa a la normal, llamada psicología positiva. Seligman actualmente lleva casi 20 años encabezando esta metodología, que estudia y se centra en las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, así como de las fortalezas y virtudes de la persona.

Psicologia Positiva, ciencia aplicada ¿Dónde, quiénes?

Psicologia Positiva, ciencia aplicada ¿Dónde, quiénes?

El psicólogo, que también es un reconocido escritor y un gran conferencista, sostiene que para resaltar los aspectos más significativos de un paciente y, por ende, tratar sus conflictos y patologías, se debe hacer hincapié en sus virtudes positivas, tales como el humor, la creatividad, la inteligencia emocional y la sabiduría.

“En el apuro de los psicólogos por ayudar a la gente en problemas y reparar los daños existentes, jamas se les ocurrió desarrollar intervenciones positivas para hacer a las personas más felices”, afirmó Seligman en una conferencia, afirmando que el enfoque de la psicología convencional es un enfoque erróneo.

Esa paradoja fue la que llevó al equipo de Seligman a conformar lo que se conoce como psicología positiva, una nueva era de la psicología convencional.

Esta nueva cara renovada de la psicología tiene tres objetivos:

  • La psicología debe ocuparse tanto de las debilidades humanas como de sus fortalezas
  • La psicología debe estar tan ocupada en construir fortalezas como en reparar daños
  • La psicología debe estar interesada en hacer plena la vida de las personas normales estimulando sus grandes talentos

Sin embargo, si la clave es simplemente resaltar las virtudes y talentos de una persona, ¿por qué nos encontramos con tanta gente que dice ser infeliz? “El bienestar es más que sonreír y sentirnos bien”, afirma el psicólogo, que se dedica a estudiar y a comprobar científicamente el impacto del pensamiento y las emociones positivas.

Entonces, ¿cómo poner en práctica la felicidad?

La investigación científica le permitió a Seligman desarrollar un modelo de felicidad que se agrupa en el término PERMA, según sus siglas en inglés:

P – (Positive Emotions) Emociones Positivas: Refiere a la cantidad de palabras y emociones positivas que las personas sienten y transmiten en el día. Mientras mayor sea el número en comparación con las emociones y palabras negativas, mayor es el bienestar.

E – (Engagement) Compromiso: Se relaciona con la capacidad de involucrarse positivamente en los actos diarios, aunque parezcan poco placenteros. El nivel de bienestar es más elevado mientras más se disfruten todas las pequeñas cosas utilizando todas nuestras fortalezas.

R – (Relationship) Relaciones: El manejo de las relaciones de forma positiva y constructiva mantiene nuestro nivel de bienestar alto.

M – (Meaning) Significado: El pertenecer a algo más grande que uno mismo es uno de los pasos para el bienestar. Por ejemplo el ayudar a alguien entrega más felicidad según Seligman que comprar.

A – (Accomplishment) Logro: Las personas que más persisten en el logro de sus objetivos y poseen mayor determinación son las personas con mayor bienestar.

Es importante destacar que ningún elemento por sí solo determina el bienestar de una persona. La combinación de cada uno de ellos contribuye a la plenitud y felicidad. Algunos de estos elementos pueden ser definidos subjetivamente con la información que brinda la persona (mediante tests o entrevistas). Otros elementos pueden ser medidos de forma objetiva, por ejemplo, con la saliva, sangre y estudios cerebrales.

La combinación para poner en práctica la felicidad se conforma al maximizar estos cinco elementos en su totalidad. Por ejemplo, la influencia de los ingresos económicos sobre el nivel de felicidad solo cubre necesidades básicas. Luego de cierto nivel, eso ya no alcanza.

Muy por el contrario, la cantidad y la calidad de las relaciones humanas interpersonales surge como un factor asociado con más frecuencia a un mayor nivel de bienestar psicológico. También se relaciona con este estado el optimismo, la autoestima, la gratitud y la estabilidad emocional.

Es que, según esta rama revolucionaria de la psicología, los estados mentales más positivos actúan como barreras a los trastornos y desórdenes psicológicos. También, poseen un efecto preventivo e incluso rehabilitador.

Para suerte de Seligman, los hallazgos de esta disciplina están siendo aplicados en variados campos, como por ejemplo en el ámbito educativo, el laboral y en el clínico.

Posiblemente esta nueva rama psicológica se imponga como alternativa y como camino sencillo para alcanzar un estado de felicidad total.

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