Proyecto CRISPR. ¿La humanidad juega a ser Dios?

Una nueva tecnología que modifica el genoma humano, podría erradicar las enfermedades hereditarias en el futuro. ¿Estamos preparados para su uso a conciencia?

Imagina que heredaste una rara mutación genética que le garantizará la aparición de algún tipo de cáncer para cuando cumpla alrededor de 50 años de edad. Y esta sería la forma en la que seguramente moriría. Pero, ¿qué ocurriría si se te contara que este gen cancerígeno, heredado generación tras generación, puede ser recortado de tu genoma de forma completa, y nunca heredado por tus descendientes?

Esta es la promesa de CRISPR, que no solo tiene el potencial de cambiar radicalmente el código genético de la humanidad, sino de cambiar fundamentalmente nuestros sistemas de salud, agropecuario, ayuda social e incluso el de producción e industria.

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Entonces, que viene a ser CRISPR?

Podría decirse que es uno de los descubrimientos tecnológicos del siglo. CRISPR (pronunciado “crisper”) son las siglas de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats (Repeticiones Palindrómicas Cortas Espaciadas y Agrupadas Regularmente). Y es una especie de sistema inmune instalado en el código genético de nuestras células.

Estos genes se repiten en secuencias cortas con ciertos intervalos, y cuando nuestro sistema inmune detecta un gen ajeno –por ejemplo un virus intentando insertar su ADN en tu secuencia de ADN- crea un spacer entre las repeticiones y provee inmunidad contra ese virus. Este sistema, llamado CRISPR-Cas, puede recortar código no deseado usando una cierta clase de enzima.

Cas9 es la primer enzima descubierta dentro del sistema CRISPR-Cas, y actúa como una especie de tijeras genéticas, permitiendo a los científicos recortar ADN como si fuera papel, editando y reemplazando ciertos intervalos a lo largo del genoma.

Hay toda una técnica detrás de esto, y la enzima Cas9 necesita ayuda y guía para llegar al punto correcto y hacer su trabajo. Cas9 es capaz de hacer cortes precisos utilizando una pequeña pieza pre diseñada con ARN (Acido Ribonucleico), llamada guideRNA o gRNA.

Historia decodificada

CRISPR entró en escena hace más de una década, pero actualmente hay una batalla legal entre sus descubridores por el uso de CRISPR Cas9. Por un lado, de Berkeley, Jennifer Doudna y su colega Emmanuelle Charpentier, que ahora trabaja en el Instituto Max Planck de Berlín. Por el otro lado, Feng Zheng y sus colegas en el MIT, que tienen la mayoría de las patentes de la tecnología.

Doudna y Charpentier publicaron su trabajo por primera vez en la revista Science y ambos compartieron un premio Breakthrough, como reconocimiento por sus esfuerzos, en el año 2015. Sin embargo, la patente principal en EE.UU. pertenece al MIT.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Al igual que muchos otros avances científicos, éste trae consigo una gran cantidad de cuestiones éticas.

Por un lado, la gran cantidad de riesgos que implica su utilización. CRISPR no es un sistema perfecto y los científicos todavía tienen que investigar mucho más antes de "ponerse a jugar" con el genoma humano.

Un ensayo utilizó pacientes con cáncer que no han sido curados utilizando otros métodos, como la quimioterapia y otras opciones. Y un ensayo similar está programado para comenzar en los Estados Unidos a finales de año, dependiendo de la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Drogas).

Se podría argumentar que está bien cambiar los genes causantes de enfermedades debilitantes como el cáncer, pero ¿si quisiéramos cambiar nuestro color ojos o hacer que nuestros hijos sean más fuertes y más altos? ¿Está bien meterse con el código básico de la vida sólo para mantenerse al día con alguna norma social predeterminada de la perfección genética?

Uno de los aspectos éticos negativos que puede traer esta tecnología, es aumentar la brecha entre ricos y pobres, donde los primeros podrían perfeccionar sus genes, afetando a las generaciones posteriores.

La manipulación de nuestro código genético tiene repercusiones en nuestra descendencia y su descendencia, que se acoplan con los seres humanos que no hayan optado por modificar sus propios genes. Esta es una decisión que afecta a toda la humanidad y que va a necesitar algún tipo de regulación.

Actualmente CRISPR crea un vacío por lo menos en el sistema alimentario. La FDA dice que no va a supervisar a los científicos que recortan los genes indeseables que, por ejemplo, causan tomates amarillos, ya que, a diferencia de la comida tradicional modificada genéticamente, no se va a agregar en el ADN de otros organismos.

Sin embargo, la tecnología se enfrenta a un intenso escrutinio de los reguladores cuando se trata de la manipulación de ADN humano. El temor es que estamos jugando a ser Dios con nuestros propios genes. Hemos estado haciendo esto por un tiempo, en realidad. Esto es sólo una nueva técnica, la más prometedora que necesita más estudio.

La FDA, las Juntas de Revisión Institucional (IRB) y, posiblemente, el Instituto Nacional de Salud (NIH) estarán involucrados en la determinación de la aprobación para el primer estudio en humanos en los Estados Unidos.

Algunos argumentan que esto es redundante y sólo más tramites del gobierno sobre regulación, mientras que otros no creen que podamos "pisar sobre terreno firme" en lo que potencialmente podría acabar con todas las enfermedades hereditarias en el futuro y cambiar radicalmente la raza humana.

De cualquier manera, sólo se puede contener la marea un cierto tiempo y CRISPR va a cambiar nuestro código, para mejor o peor, en un futuro no muy lejano.

Autor y Fuente: Sarah Buhr (@sarahbuhr) | Tech Crunch
Edición: Martín Leonetti
Traducción: Santiago Bellomo.

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Redacción