¿Ovnis en América Latina? Los circuitos de "turismo ufológico" que nos hacen mirar al cielo.

«Fabio Zerpa tiene razón, hay marcianos entre la gente» cantaba Andrés Calamaro en la década del 80. Muchas personas así lo creen y pagan por ello. Chile, Argentina, Brasil, México y Perú proponen al curioso viajero recorridos de "turismo ufológico".

Latinoamérica se presenta como una región en la cuál el avistaje de Objetos Voladores No Identificados (OVNI) se ha convertido en tendencia. Diversas agencias de viaje de la región ofrecen paquetes turísticos con el fin de ofrecer destinos en los cuales los «platillos voladores» podrían hacer una aparición.

Bajo en nombre de Turismo Ufológico se ofrecen alternativas para que el turista pueda ver un OVNI y no fracasar en el intento. Uno de los países precursores en esta tendencia es Chile. El Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) desde hace dos años ofrece un paquete exclusivo de la temática OVNI en el país. Aunque Sernatur le advierte a sus clientes que «no podemos asegurarle que en el momento exacto que usted llegue podrá ver un OVNI», el organismo ofrece una ruta ufológica que «tiene altas probabilidades para el avistaje de platos voladores». El primer destino es San Clemente, al sur de Santiago, al borde de la cordillera de Los Andes y es una de las zonas de mayor congregación de personas adeptas al fenómeno OVNI. Otra de las zonas de avistamientos es el Desierto de Atacama y la localidad de Huara, en la zona norte, además de Punta Arenas y Puerto Natales, en el extremo sur.

Pero no sólo Chile tiene su ruta. Brasil cuenta también con un circuito ufológico que incluye Chapada de Guimarães (Mato Grosso), Serra del Roncador y Chapada de los Veadeiros (Goiás), sur del estado del Piauí, Isla de Marajó y algunos otros puntos del litoral del estado de Pará.

Argentina, es también un país que alberga sitios vinculados a la avisaje de platos voladores. El lugar más emblemático y de mayor congregación de personas anualmente es el Cerro Uritorco, en la localidad de Capilla del Monte, Provincia de Córdoba. Sitio en el que las leyendas y los mitos están a la orden del día. El 9 de enero de 1986, en los cerros de Pajarillos (lugar aledaño en Capilla del Monte), una mancha, cuyo origen hasta el día de hoy es desconocido, quemó la tierra en forma circular. Pero la leyenda tiene además su origen ancestral y se debe a razones propias de los antiguos habitantes de la zona, los indios Comechingones. El mito cuenta que la comunidad indígena habitaba en la zona una ciudad subterránea llamada Erks cuyas entradas nadie ha podido descubrir y es poseedora de los tres espejos sagrados, mediante los cuales sus sacerdotes o maestros podían contactarse directamente con otras ciudades secretas y con naves cósmicas que se desplazarían por el espacio. Durante las noches, Erks iluminaría los cerros y las quebradas con una tenue luz blanquecina, brindado a los presentes una energía revitalizante. El acontecimiento ocurrido en 1986 le dio fuerza al mito y desde entonces miles de turistas arriban al lugar con la esperanza de poder avistar platos voladores o bien energizarse con los poderes mágicos del Uritorco.

Otro de los lugares en Latinoamérica en el cual el avistamiento forma parte de la ruta turística ufológica es Bolivia. El lugar predilecto por los turistas interesados en el tema es el lago Tititaca, en dónde existe un gran historial de avistamiento de OVNIS y la leyenda reza que podría existir una base extraterrestre en su interior.

Al encuentro de ovnis, también México es protagonista en sitios como el Valle de Cuernavaca y Perú, en las costas del sur.

Rutas extraterrestres son recorridas por turistas de todo el mundo. Lejos estamos de saber si "Fabio Zerpa tenía razón" pero mientras tanto, Latinoamérica tiene a miles de personas mirando hacia el cielo.

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Redacción