Mundial 2026: Sufrido triunfo de Argentina, que vivió una noche límite y ya está en octavos

Argentina venció 3-2 a Cabo Verde en un dramático partido y sigue en carrera en octavos del Mundial.

Sufrido triunfo en el alargue: Argentina encontró la respuesta cuando todo parecía complicarse.

Argentina vs Cabo Verde dejó una noche de tensión, goles decisivos y una señal fuerte para lo que viene.

El partido tuvo todos los condimentos de una noche mundialista cargada de tensión, alivio y sorpresa. La Albiceleste sufrió más de lo imaginado en el Hard Rock Stadium, pero logró imponerse por 3-2 en el alargue y consiguió avanzar a los octavos de final del Mundial 2026. El partido pareció encaminarse con el gol de Lionel Messi en el primer tiempo, pero Cabo Verde respondió con carácter, empató dos veces y obligó a la Selección a buscar hasta el final una victoria que recién se aseguró en la prórroga.

Una noche que parecía controlada y terminó al límite

Argentina llegó al cruce con la obligación de imponer jerarquía. El escenario, el rival y el peso de la instancia marcaron una presión evidente desde el inicio. El equipo dirigido por Lionel Scaloni salió con una formación fuerte, con Emiliano Martínez en el arco, una defensa integrada por Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Facundo Medina, y un mediocampo de peso con Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Thiago Almada. Arriba, Lionel Messi y Lautaro Martínez fueron los encargados de liderar el ataque.

Cabo Verde, por su parte, presentó una estructura ordenada. Vozinha ocupó el arco. Steven Moreira, Diney Borges, Roberto Lopes y Sidny Cabral formaron la línea defensiva. Kevin Lenini y Jamiro Montero se ubicaron en el mediocampo, mientras que Ryan Mendes, Telmo Arcanjo, Garry Rodrigues y Livramento completaron el bloque ofensivo del equipo dirigido por Bubista.

Desde los primeros minutos, Argentina buscó manejar la pelota y marcar diferencias. La primera ocasión importante llegó a los 14 minutos del primer tiempo, cuando Messi participó de una buena combinación ofensiva, entró al área y sacó un remate bajo que se fue cerca del palo izquierdo del arquero. Fue un aviso claro. La Selección quería resolver rápido, pero el partido no iba a darle ese margen.

La pausa de hidratación a los 25 minutos mostró que el contexto físico también iba a jugar su propio partido. En Miami, la exigencia climática pesó en el desarrollo. Tres minutos después, Argentina encontró el primer golpe.

El gol de Messi que abrió una ilusión enorme

El 1-0 llegó a los 28 minutos del primer tiempo. Lisandro Martínez tomó la pelota en el círculo central y metió un pase largo que rompió líneas. Messi controló dentro del área y definió con fuerza ante Vozinha. Fue una jugada directa, precisa y contundente.

Ese gol pareció darle tranquilidad a la Selección. Argentina se puso en ventaja sin necesidad de acumular demasiadas situaciones claras. Le alcanzó con una acción bien ejecutada y con la calidad de su capitán para resolver en el momento justo.

El primer tiempo terminó con ventaja argentina. El equipo había encontrado el gol y parecía tener el control emocional del encuentro. Cabo Verde no se desordenó, pero tampoco logró dañar demasiado antes del descanso. La sensación era que la Albiceleste podía administrar el resultado y buscar el segundo en el complemento.

Pero el Mundial no perdona relajaciones. Y Cabo Verde salió al segundo tiempo con otra decisión.

Cabo Verde golpeó cuando Argentina menos lo esperaba

El complemento comenzó con un cambio de tono. Cabo Verde adelantó líneas, presionó con más convicción y encontró espacios que no había tenido en la primera mitad. Argentina ya no controló con la misma comodidad y empezó a sentir el desgaste.

A los 15 minutos del segundo tiempo, Deroy Duarte apareció para empatar el partido. El gol cambió la noche. El 1-1 no solo alteró el marcador, sino también el estado anímico del encuentro. Cabo Verde pasó a creer que podía sostener la sorpresa y Argentina entendió que debía volver a empezar.

La Selección fue en busca del segundo. Scaloni necesitaba que el equipo recuperara ritmo, precisión y profundidad. Messi volvió a probar desde la pelota parada. A los 27 minutos del segundo tiempo, ejecutó un tiro libre que sorprendió a Vozinha, pero el arquero reaccionó con una gran atajada y sostuvo el empate.

Esa intervención fue clave. Argentina tuvo la chance de evitar el alargue, pero el arquero de Cabo Verde se cruzó de una punta a la otra y mantuvo vivo a su equipo. El partido entró en una zona incómoda. Cada ataque argentino generaba expectativa, pero cada salida rival instalaba dudas.

El tiempo reglamentario terminó 1-1. La crónica del vivo lo resumió con una frase directa: “Hay alargue”. La Selección debía jugar dos tiempos suplementarios de 15 minutos para definir su futuro.

El alargue abrió otro partido y Argentina volvió a pegar

El primer tiempo suplementario comenzó con una respuesta inmediata de Argentina. A los 2 minutos, otra vez apareció la pelota parada. Messi ejecutó un córner, Lisandro Martínez apareció por el segundo palo, controló y remató al arco de Vozinha. La pelota entró y el 2-1 desató el desahogo.

El gol tuvo un valor enorme. No solo puso nuevamente arriba a la Selección, sino que pareció devolverle el pulso competitivo al equipo. Lisandro Martínez, que ya había asistido en el primer gol, volvió a ser protagonista en un momento decisivo.

Argentina había sufrido, pero otra vez encontraba una ventaja. El equipo necesitaba sostenerla, bajar la ansiedad y manejar los tiempos. Sin embargo, Cabo Verde no se rindió. El rival africano volvió a mostrar rebeldía y capacidad de respuesta.

A los 12 minutos del primer tiempo extra, Sidny Cabral convirtió un golazo y puso el 2-2.

El impacto fue fuerte. La ventaja argentina se esfumó por segunda vez en la noche. La incertidumbre volvió a instalarse en el Hard Rock Stadium.

La Selección quedó otra vez frente a una situación límite. Ya no había demasiado margen para especular. El partido exigía carácter, eficacia y temple.

La pelota parada volvió a decidir una historia dramática

El segundo tiempo del alargue encontró a Argentina obligada a dar otro paso. Y lo hizo nuevamente desde una jugada de pelota parada. A los 5 minutos del segundo tiempo extra, Messi ejecutó un córner desde la izquierda y Cristian Romero ganó de cabeza. El defensor conectó con potencia y venció a Vozinha.

El 3-2 fue el golpe definitivo. Romero apareció en el área rival como tantas veces lo hacen los centrales en partidos cerrados. Ganó por arriba, marcó la diferencia y puso a Argentina otra vez al frente.

Ese gol cambió el clima. La Selección pasó del desconcierto al alivio, pero todavía quedaban minutos por jugar. Cabo Verde intentó una última reacción. A los 10 minutos del segundo tiempo extra, Emiliano Martínez tuvo una intervención clave tras un tiro libre desde la izquierda. El arquero manoteó la pelota y la mandó al córner.

La transmisión del minuto a minuto lo describió con una frase que sintetizó el momento: “Nos salvó el Dibu Martínez”. Esa atajada sostuvo el 3-2 y evitó un nuevo golpe en una noche que ya había tenido demasiados sobresaltos.

Pocos minutos después, llegó el final. Argentina ganó y avanzó. El alivio fue tan grande como el desgaste.

Messi, Lisandro Martínez y Romero, los nombres de una clasificación sufrida

La victoria dejó tres nombres centrales. Messi abrió el marcador y participó de las jugadas de pelota parada que terminaron siendo decisivas. Lisandro Martínez asistió en el primer gol y convirtió el segundo. Cristian Romero marcó el tanto final, el que selló el triunfo y la clasificación.

El aporte de los defensores fue determinante. En un partido en el que Argentina no pudo resolver con fluidez durante los 90 minutos, la presencia aérea y la precisión en acciones detenidas terminaron marcando la diferencia.

También hubo un rol clave de Emiliano Martínez. El arquero no tuvo una noche tranquila, pero apareció en el momento en que el partido todavía podía escaparse. Su atajada en el segundo tiempo suplementario sostuvo la ventaja y evitó que Cabo Verde forzara otra instancia de dramatismo.

Cabo Verde, pese a la derrota, dejó una imagen competitiva. Empató dos veces, llevó a Argentina al límite y obligó al campeón vigente a jugar con máxima concentración hasta el último segundo. Los goles de Deroy Duarte y Sidny Cabral confirmaron que no fue un rival menor ni un trámite sencillo.

El próximo desafío ya tiene rival y horario confirmado

Con el triunfo consumado, Argentina se metió en los octavos de final del Mundial 2026. El próximo rival será Egipto, que llegó a esta instancia después de eliminar a Australia por penales. El partido se va a jugar este martes desde las 13:00 de Argentina.

El cruce promete otra exigencia. La Selección ya sabe que no puede confiarse. Lo ocurrido ante Cabo Verde dejó una advertencia clara: en eliminación directa, cualquier detalle puede cambiar la historia.

Argentina va a llegar con el impulso de haber superado una noche muy complicada, pero también con puntos para corregir. El equipo tuvo momentos de dominio, pero no logró sostener las ventajas. Se puso 1-0, le empataron. Se puso 2-1, le empataron otra vez. Recién con el 3-2 pudo resistir hasta el final.

Ese dato será central para Scaloni. La Selección va a necesitar mayor control en los tramos posteriores a cada gol. También va a buscar más eficacia para no depender siempre de acciones límite o de la pelota parada.

Una victoria que dejó alivio, advertencias y una señal para lo que viene

El triunfo ante Cabo Verde no fue cómodo. Tampoco fue lineal. Argentina tuvo que jugar 120 minutos, atravesar dos empates, soportar el golpe emocional de perder ventajas y encontrar respuestas en sus referentes.

La noche empezó con una jugada de Messi, siguió con la reacción africana y terminó con un cabezazo de Romero. En el medio, Lisandro Martínez fue protagonista doble y Dibu Martínez volvió a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba.

El resultado final, 3-2, explica apenas una parte de lo ocurrido. El partido dejó tensión, sorpresa y una clasificación que se celebró con alivio. Argentina sigue en carrera, pero el aviso quedó marcado. En el Mundial 2026, cada cruce va a exigir mucho más que talento.

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Redacción Vida Positiva