Los pro y contras de sumar amigos al trabajo

La conveniencia de ingresar amigos o familiares a las empresas es tema de dudas, sobre todo para las Pyme.

Venimos observando que esa conveniencia depende mucho de la cultura y filosofía que el dueño o los dueños del negocio quieren imprimir. Y del estilo de liderazgo que ejercen.

En una empresa democrática -donde evalúan a las personas por los resultados y se les da libertad para opinar y aportar ideas- la presencia de amigos en los puestos clave suele ser muy positiva.

En otras -donde se limita el aporte individual, se controla al personal por el horario, se espera que acepten sin objeción las normas y las formas de trabajo- incorporar amigos puede producir conflictos. Al seleccionar y contratar un nuevo empleado, es bueno considerar para el cargo a un familiar o un amigo.

Pero hay que evaluarlo de la misma manera que a un desconocido: ¿reúne todos los requisitos?, ¿tiene habilidades para ocupar el puesto?, ¿se pudo comprobar que es responsable, que se compromete con la tarea y que es una buena persona? ¡Adelante! No habrá que dudar de su desempeño y compromiso: difícilmente eludirá su responsabilidad y se puede esperar que permanecerá en el cargo por largo tiempo. Repasemos los beneficios y riesgos de emplear amigos:

- Beneficios

· Las referencias directas. Si quien lo propone ya es amigo y posee buen concepto en la empresa probablemente recomendará a alguien con su misma escala de valores.
· Ingresa conociendo la cultura organizacional. Quien lo presenta le contará acerca de ella.
· Genera sentido de pertenencia en menor tiempo: alguien cercano y que confía en él le informa y comunica las características del trabajo.
· Su sentimiento de fidelidad y compromiso hacia quien lo recomendó lo transferirá a la empresa.
· En forma simultánea, provoca mayor compromiso y fidelización en su amigo -el empleado que lo recomendó- que se sentirá reconocido y respetado.
· En los ambientes donde se privilegia este tipo de postulación (a través de la sugerencia de quienes ya forman parte de la empresa) se nota un mejor clima y mayor responsabilidad de los trabajadores.

- Riesgos

· Sugerimos que familiares y amigos no compartan el área de trabajo. Podrían aparecer conflictos de intereses y, aun sin intención, manejos poco claros. · No conviene -como política relacionada con la ética- que amigos y familiares se relacionen como jefe-empleado. Estas situaciones, salvo excepciones, pueden generar alianzas interpersonales o económicas no siempre positivas.
· Esto no significa que un jefe no pueda tener una relación amistosa con sus colaboradores, si ésta nace del propio trabajo y el respeto y comprensión mutuos. Pero no es lo mismo que de pronto un amigo ingrese y se convierta en jefe o subalterno.
· La relación jefe-empleado amigos puede resultar competitiva a nivel profesional: eso ocasionaría que pierdan de vista los objetivos de su trabajo y promuevan confusión en el grupo. Si así fuera, provocaría mal clima.

- En las relaciones interpersonales no existen fórmulas mágicas.

Ni se puede generalizar. Encontramos ejemplos de algo y de lo opuesto... se dan compañías estimulantes -donde cada uno saca a flote lo mejor del otro- o proximidades erosionantes que parecen lijar ásperamente a dos prójimos. El éxito o el fracaso no vienen solos, son eco de las características de personalidad de quienes se relacionan. La afinidad que sientan y cultiven puede ser -como descubrieron Louis y Rick al fina de Casablanca- el comienzo de una larga amistad. En lo laboral también. Mi experiencia me dice que la llegada a una empresa a través de amigos y familiares es positiva.

Compartido por Rodolfo Rocamora

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Por Gloria Cassano | Fuente: http://www.iprofesional.com/