Los «dinkys» son tendencia mundial

Parejas que deciden no tener hijos o deciden posponer su paternidad.

Tienen entre 25 y 35 años y deciden posponer o renunciar a su paternidad para desarrollar sus trayectorias laborales, intereses personales o de pareja. El término “dinky” surge en el año ´80 y se desprende del concepto inglés “double-income, no kids" (doble sueldo sin hijos). El término grafica una nueva tendencia social que da cuenta de distintos matrimonios y parejas que han elegido destinar su salario a su propio ocio o proyectos de diversos tipos.

A medida que el fenómeno avanzó en gran parte del mundo se comenzó a denominar a este grupo como “cultura dinky”, definiendo a este estilo de vida que ha sido cuestionado por diversas instituciones como narcisista, hedonista y consumista. Pero lejos de los prejuicios y los estereotipos que caen sobre ellos, los “dinkys” ya son un fenómeno imparable, especialmente en las ciudades.

Las parejas dinks son un fenómeno en ascenso en países como Estados Unidos, España, China, Canadá, Japón e Italia.

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En América Latina, Argentina, Colombia y México no se quedan atrás. El investigador mexicano Eduardo de León ustifica el crecimiento de los “dinks” argumentando que “la razón principal es que no podrían satisfacer ciertas necesidades de carácter personal y económico si tendrían hijos”.

¿Cuál es el perfil de los dinkys?

Son parejas que superan los 25 años, urbanas, profesionales de clase media alta, amantes de los viajes, la tecnología, la gastronomía y actividades vinculadas al ocio. En este sentido, y por su gran capacidad de gasto, las parejas que optan por este estilo de vida se han convertido en un segmento de mercado favorito para diversas empresas de servicios y consumo

Las razones están a la vista, las parejas “dinks” ganan un 40 por ciento más que aquellas que tienen hijos y tienen una mayor libertad de decisión y de compra. Mantener un status social elevado y aspirar a un estilo de vida, es parte de la idiosincrasia de este grupo social. Las estadísticas lo comprueban. En Europa las parejas sin hijos consumen un 40% del total en alimentación, un 6% en productos de cuidado personal y viajan un 39% más que la media de la población. Conquistar a los “dinkys” es el objetivo del mercado, con campañas dedicadas exclusivamente a ellos, ofreciéndole productos de consumo, tecnología y viajes.

Pero no sólo de consumir se trata la cuestión. Las parejas dinks también se interesan y ocupan su tiempo en causas ecológicas o forman parte de Organizaciones No Gubernamentales. Además, su trayectoria profesional es una gran prioridad y se perfeccionan realizando posgrados, seminarios o estudiando carreras complementarias a su profesión.

Nora D’Alessio, vicepresidenta de la consultora que lleva su apellido, define a este grupo como “personas con alto compromiso con su carrera profesional, y que en el consumo buscan marcas sofisticadas. Son yuppies que no viven solos. Es un moda que va a quedar por mucho tiempo".

Este fenómeno no sólo se está haciendo notar sino que los especialistas destacan que en la actualidad son formadores de tendencia. Sus intereses son imitados y seguidos, no sólo por el mercado, sino también por los consumidores. Su alta estima por los tratamientos estéticos, moda de alta gama, viajes de placer a lugares exóticos o su predilección por la gastronomía orgánica, son en la actualidad modelos a seguir por las nuevas generaciones que ven en los “dinkys” personas urbanas, independientes y sofisticadas.

La difusión del estilo de vida “dinky” fue reflejada en gran medida por el cine y la televisión, especialmente en los Estados Unidos. Series como “Sex and the City”, han presentado el estereotipo de una mujer que elije convivir en pareja y priorizar intereses conjuntos y personales, sin tener la necesidad de ser madre.

Objeto de deseo del mercado y un nuevo estereotipo de status social, la cultura dink es tendencia en las grandes ciudades. Aunque algunos los tildan de hedonistas y consumistas, parece ser que los “dinkys” llegaron para quedarse.

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Redacción