La otra cara de la pandemia: Historias de mascotas huérfanas del Covid que encuentran familia

El Refugio es una organización sin ánimo de lucro, cuyas actividades principales son la prevención y denuncia del abandono y maltrato de los animales, la gestión de su Centro de Adopción de animales abandonados y la realización de Campañas de divulgación y concienciación.

Las historias de Flor, Luna y Chispa

El 7 de octubre de 2020 fallecía María Lucía, una vecina de Madrid de 68 años. Sus perritas Flor y Luna (12 y 14 años) y su gatita Chispa (12 años), quedaban desamparados. Los rescatamos, e hicimos un llamamiento para intentar alcanzar el ambicioso y emocionante objetivo de que fuesen adoptados los tres juntos.

Finalmente, no ha podido ser, pero casi. Flor y Luna siguen juntas pues han sido adoptadas por Manuela, y Chispa ha sido adoptada por Teresa y su perrita Kora de 14 años. ¡Es una noticia fantástica! Con edades tan avanzadas, podía parecer que resultaría muy difícil encontrar personas dispuestas a adoptarlos, pero ¿sabéis una cosa? Pues que ahí afuera hay mucha gente buena; personas como Manuela y Teresa, cuya capacidad de amar es tan grande como la de ayudar a quien de verdad lo necesita, en el momento preciso.

María Lucía no falleció a causa del Covid, pero sus tres chiquitines no han sido los únicos a los que la vida les ha hecho pasar por el trance de su mayor pérdida.

Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todas ellas por su generosidad y compromiso, y también a todas las personas que habéis contribuido de la forma que sea, a que estas imágenes puedan ver la luz: ¡sois increíbles!

En algunos casos, el estado de salud de los pequeños era un tanto delicado, lo cual hacía previsible que fueran a necesitar atención veterinaria frecuente de diversa índole. Dada la árida situación económica que estamos viviendo, y siendo conscientes de que ésta podría significar un impedimento para que fuesen adoptados, desde El Refugio optamos por asumir el compromiso de hacernos cargo de todos los gastos que la atención veterinaria que dichos casos puedan generar mientras vivan, dando pie así a una situación de “acogida permanente” en el seno de familias que de no haber sido así, hubiesen tenido mucho más difícil cumplir su deseo de ayudarlos, de adoptarlos.

Ver a todos estos pequeños produce un sentimiento un tanto agridulce. “Agri” porque hemos vivido en directo la dureza de lo que les ha ocurrido, y “dulce”, porque estas maravillosas imágenes no podrían tener ningún otro sabor. La vida sigue. Es la cara amable de esta pandemia en la que es hermoso comprobar cómo tantas personas nos unimos y organizamos para ayudar a quienes más lo necesitan. ¡Grande, muy grande!

La historia de Pizca

A sus 12 años, PIZCA no ha podido despedirse de su compañera María Jesús. Fue ingresada, y tras un periodo de hospitalización de larga duración, su estado de salud está muy deteriorado. Ojalá pueda finalmente recibir el alta médica, pero aun siendo así, su estado dependiente provocado por las secuelas de la enfermedad, le impedirían poder responsabilizarse de su pequeñín. Marga vio nuestro llamamiento para ayudar a Pizca y decidió que, a partir de ahora, ella será su nueva mami para el resto del viaje de la Vida.

Las historias de Pino y Toy

PINO Y TOY, de 10 y 4 años respectivamente. Su compañero, Mariano, fue ingresado y llevaban 5 días solos en su casa. Los rescatamos y acogimos, a la espera de conocer la evolución de los acontecimientos. Tras 6 semanas, Mariano consiguió superar la enfermedad y volver a su hogar, pero su salud se ha resentido de forma severa, quedando en estado dependiente, y suscitando la necesidad de buscar a personas que pudiesen adoptar a sus pequeños. Sus nuevas respectivas familias han prometido que nunca jamás volverán a estar solos.

La historia de Jonás

JONÁS compartió su vida con Victoriano y Encarnación, dos octogenarios a los que el virus no ha conseguido arrebatar la vida, pero les ha causado muy graves problemas de salud que les impiden seguir responsabilizándose de su pequeño. Afortunadamente son ahora los brazos de Thierry y Brigitte, en los que nunca le faltará calor y amorcito rico.

La historia de Woopy

WOOPY pasó 15 años viviendo felizmente con su compañero Ignacio, hasta que una mañana fallecía junto a ella, víctima del virus. La pequeña tuvo que vivir la desoladora experiencia de presenciar cómo los servicios del Ayuntamiento se llevaban el cuerpo inerte de su compañero. Minutos después, nos personamos en el domicilio para rescatarla, con el objetivo de que en un plazo de tiempo lo más breve posible, pudierais ver la foto de su adopción. Woopy ha tenido mucha suerte. ¡No cabe duda de que cariño y alegría, nunca le van a faltar!

La historia de Whisky

WHISKY vivió felizmente durante 14 años junto a su compañero Gonzalo. El virus se lo ha quitado. Ahora le toca sobreponerse de su gran pérdida, y va a tener el privilegio de poder hacerlo junto a personas tan maravillosas y sensibles como Coraline y Aitor.

Nada nos gustaría más que pensar que estas serían las últimas adopciones que tendríamos que publicar a causa de la pandemia, pero no es así.

La historia de Kitín y Babau

El caso de KITÍN y BABAU también es tenaz. Han vivido con Anastasio y su hijo, hasta que los dos fueron ingresados por Covid. El hijo ha fallecido hace pocos días. Anastasio ha tenido que ser ingresado en una residencia en estado dependiente, sin posibilidad de poder volver a atender a sus pequeños. El pequeño Babau ha encontrado adopción directa, pero estamos buscando una familia para Kitín. Es chiquitín, muy bueno, y tiene dos añitos.

De nuevo queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas que nos estáis apoyando en estos tiempos tan duros, consiguiendo que “ayudar” no sea un imposible, y permitiendo que la felicidad de ver a todos estos pequeños adoptados por familias tan lindas, nos ayude a vaciar de nuestros corazones, todos los posos de dolor que cada uno de sus rescates nos dejaron.

Nuestro sentido recuerdo para todas las personas que no han conseguido sobrevivir a esta terrible pandemia, y para los que seguimos aquí, cuidemos mucho nuestra salud, y protejamos nuestra alegría.

Cómo ayudar a El Refugio

  • Puedes ayudarnos a salvar muchas vidas más, haciéndote socio de El Refugio desde tan solo 3 € al mes: elrefugio.org/hazte-socio.
  • Si quieres ser tú quien le dé la oportunidad a una mascota, de continuar viviendo en familia, escríbenos un e-mail a adopta@elrefugio.org adjuntando un teléfono de contacto.
  • También puedes realizar un donativo: elrefugio.org/donativos

Si quieres adoptar a cualquiera de los perros y gatos recogidos en el Centro de Adopción, o hacerte socio, puedes hacerlo en elrefugio.org o llamando al Tel: +34 91 730 3680

El Refugio es una organización protectora de animales española totalmente independiente que no recibe subvenciones de organismos oficiales, empresas ni partidos políticos. Las cuotas de sus socios y las donaciones de los simpatizantes permiten una labor sostenible y preservar su libertad de acción. Cuentan con un centro veterinario en Madrid abierto al público, que destina sus ingresos íntegramente al cuidado de los animales abandonados, y un centro de acogida en El Espinar (Segovia).

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