La mejor semilla

La mentira tiene patas cortas

En una lejana aldea de Oriente, existía un joven y bello príncipe.

Como era su deseo encontrar una princesa consorte, llamó un día a todas las doncellas de la aldea y les dijo:

"Es mi deseo encontrar una mujer con la que me casaré... Les doy a cada una de ustedes, una semilla que contiene una hermosa flor. Quien en un lapso de tres meses, la cultive y consiga de ella la flor mas hermosa que se haya visto, partcipará de mi elección para futura esposa". Dicho esto se retiró y todas las jóvenes, con su preciada semilla en mano comentaban alborozadas la buena nueva, mientras se dirigían a sus casas. Había entre ellas, una hermosa doncella, llamada Lee Yung, de humilde condición, que estaba secretamente enamorada del príncipe.

Viendo ésto como una oportunidad inigualable y única de llegar hasta su amado, se dedicó a la tarea encomendada. En la mejor vasija que encontró, colocó la preciada semilla y día tras día se dedicó por horas a cuidarla con devoción. Sacaba las malas hierbas que pudieran crecer, removía cuidadosamente la tierra y la regaba diariamente. Tal era su amor por el príncipe, que llegó a dormir junto a la vasija, con la esperanza de ver asomar la primera punta de la futura flor, con la que agradaría a su majestad.

Pero pasaban los días y las semanas, y Lee estaba cada vez mas desolada.

Desesperada, recurrió a su madre para que la asesorara en el arte del cultivo de flores. Podría haber equivocado el método y con ello, perder la oportunidad de llegar a su amado. Pero aun así, nada ocurría...

La fecha se acercaba rápidamente y Lee, solo tenía una vasija vacía...

Llegado el día, y sin escuchar los consejos de su madre, que quería evitarle una situación vergonzante, Lee concurrió a la ceremonia con su vasija. Tenía el deseo de ver a su amado, aunque mas no sea unos minutos, pasar cerca suyo.

Cuando llegó, se encontro con innumerables jovenes, que portaban vasijas con hermosísimas flores, orgullosas del resultado. Hasta mas de una, miró de soslayo a Lee, sin ocultar una mirada burlona o una sonrisa despectiva...

¿A que concurría esta pobre joven a la ceremonia con una vasija vacía?

Una vez colocadas las jóvenes en fila y hechos los anuncios correspondientes, apareció el principe, dispuesto a realizar la elección prometida de entre todas las flores presentes. La tensión podia sentirse entre las jóvenes postulantes...

Comenzó a caminar por entre las doncellas, admirando y aprobando en algunas ocasiones con un gesto, las bellas flores obtenidas. Cuando llegó al lado de Lee, la miró un momento a los ojos, pero ella, con mucha verguenza, solo atinó a bajar la vista, estremeciéndose por la cercanía de su amado. El príncipe continuó con su caminata por entre las vasijas, y una vez visto todas, se dispuso dar su veredicto.

Un silencio se produjo entre la multitud. Y el principe dijo: "He visto todas las vasijas. Observé cada uno de las flores con mucho detenimiento y estoy en condiciones de dar mi veredicto final... La joven que se casará conmigo será la portadora de la vasija vacía..."

No alcanzó a decir esto, que se armó un gran revuelo entre la concurrencia y las doncellas se miraban entre indignadas y furiosas, por la decisión a todas luces arbitraria del príncipe.

Este esperó a que el gentío se acallara y dijo: "La señorita Lee Yung, ha traído la mejor flor que una futura esposa podría traerme... la flor de su honestidad. Todas las semillas que les entregué... eran estériles".

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Gentileza, Betty Marchese