"Esperanza", el buque insignia de Greenpeace, en campaña contra la deforestación en Argentina

Luego de pasar por la costa marplatense, el buque “Esperanza” sigue su recorrido durante enero por los puertos de Rosario y Buenos Aires, en donde Greenpeace está denunciando la situación forestal en el país. Argentina está entre los 10 países del mundo que más bosques destruye.

El “Esperanza”, el barco más grande de la flota de Greenpeace, continúa su periplo en su visita a la Argentina. Luego de pasar por el puerto de Mar del Plata, con una gran afluencia de público que lo visitó durante su estadía en la ciudad balnearia, la embarcación se encuentra ahora en Rosario, siendo su destino final la Ciudad de Buenos Aires, donde estará desde el 15 al 19 de enero, para zarpar posteriormente hacia Sudáfrica.

El objetivo de la visita es denunciar que Argentina se encuentra en emergencia forestal: un informe de la FAO indica que el país está entre los 10 que más bosques destruyen en el mundo. Esto ocurre, entre otros motivos, porque no se cumple la Ley de Bosques sancionada en 2007. A pesar de la Ley, desde su sanción se destruyeron 600 mil hectáreas de bosques protegidos.

El buque está al mando del capitán argentino Daniel Rizotti, activista de Greenpeace desde hace 20 años, condenado en 2005 por protestar contra la guerra en Irak a bordo de otro barco de Greenpeace, el Rainbow Warrior.

Los barcos de Greenpeace siempre han sido importantes instrumentos para impulsar las campañas ambientales que realiza la organización en todo el mundo. Como Capitán del Esperanza en este viaje, es para mí una enorme responsabilidad llegar a mi país para poder contribuir en la defensa de nuestros bosques nativos”, afirmó Rizzotti.

La tripulación del Esperanza está formada por activistas de diez nacionalidades diferentes. Además del capitán, están a bordo otros dos argentinos; una voluntaria de Paraná y uno de Buenos Aires, que están trabajando como marineros y a cargo de las redes sociales del barco.

El Esperanza fue construido en Rusia en 1984, donde era usado como barco de bomberos. Con 72 metros de eslora y una velocidad máxima de 16 nudos, la nave es ideal para un trabajo rápido y largo. Tiene capacidad para navegar en regiones polares. Fue modificado para ser más respetuoso del medioambiente; entre otras reformas, se incorporaron un sistema carburanteespecial para evitar derrames, una nueva y más eficiente propulsión diesel eléctrica y un sistema de reciclaje de aguas residuales que permite que sólo el agua limpia sea arrojada al mar.

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Fuente: Greenpeace