Emotivo primer Viernes Santo del papa Francisco en la basílica de San Pedro

El sumo pontífice estará al frente de los actos; se espera que sea él quien tome la cruz

Viernes 29 de marzo de 2013 | 08:43

Foto: El papa Francisco se postra en señal de adoracion y de pedido de perdon y de penitencia.

ROMA- El papa Francisco inició hoy, a las 13 hora argentina, la celebración que recuerda la Pasión de Cristo (las últimas horas de la vida de Jesús). El Santo Padre ingresó a la Basílica de San Pedro y se postró contra el piso como símbolo de la pequeñez humana ante la inmensidad del amor de Dios. En el altar no hay cruces, velas, ni manteles

Francisco presidirá este Viernes Santo su primer Via Crucis, que se celebra en el Coliseo romano, como líder de la Iglesia católica, a la que quiere despojar de sus oropeles y acercarla a los más necesitados.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dio a conocer esta mañana en una conferencia de prensa quiénes portarán la cruz durante las 14 estaciones, descartando las especulaciones periodísticas que señalaban al propio sucesor de Pedro participando, de esa forma, en la celebración. La cruz, será llevada por personas de distintas nacionalidades; entre ellas, dos jóvenes brasileños.

Lombardi indicó que el símbolo del Viernes Santo será llevado por personas de nacionalidad italiana, india, china, nigeriana, libanesa y dos jóvenes brasileños, a los que nombró especialmente, en relación a la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Río de Janeiro, en julio de este año.

No se descarta, además, que el primer papa latinoamericano acarree la cruz en alguna de las 14 estaciones del Vía Crucis que coronará las actividades de este Viernes Santo en el Coliseo romano. Este quizá sea uno de los pocos actos de la Semana Santa de este año que lleva la impronta de su predecesor, Benedicto XVI, que había encargado las meditaciones al patriarca de la Iglesia maronita libanesa Bechara Rai y éste encomendó a dos jóvenes su redacción.

Se trata de una forma de destacar el drama que vive Oriente Medio, con la guerra de Siria, pero también la difícil coexistencia entre musulmanes y cristianos, el auge del islam y la huida de muchos cristianos de la región ante la persecución que sufren, en particular en Egipto. El mensaje de estas meditaciones encargadas por el ahora Papa emérito podrían centrarse en la defensa de la vida, amenazada por guerras, intolerancia, opresión, y también, según la Iglesia, por las leyes (aborto, eutanasia) que no defienden lo suficiente los derechos de los más pobres.

Conceptos que Francisco, que alza constantemente su voz a favor de la "protección", asume plenamente. Se espera que estas conmemoraciones, el punto álgido de la Semana Santa, cuenten este año con una asistencia de fieles mayor de lo habitual por la curiosidad que despierta y el magnetismo que desprende el papa argentino.

En un clima distendido, Lombardi respondió a las preguntas de los periodistas acreditados en la Sala Stampa del Vaticano, y repasó detalles de las diferentes actividades que se realizarán en Roma y que tendrán su punto culminante con el saludo "Urbi et Orbe", en el que el Santo Padre deseará el domingo felices pascuas en múltiples idiomas. En ese sentido, Lombardi destacó "la particular globalidad de la celebración", y recordó que aunque tradicionalmente el saludo se realizaba en 60 lenguas, seguramente "el Papa tendrá alguna sorpresa en esta ocasión".

Respecto de la liturgia del Viernes Santo, destacó que al comienzo de la celebración -que se realizará hoy desde las 17 (hora local, 13 en Argentina) en la Basílica de San Pedro- el Santo Padre "se postrará ante el altar", tal como lo marca la liturgia.

• Cercanía con los más necesitados

Francisco, el primer jesuita que llega al sillón de Pedro, ha dejado claro en poco más de dos semanas de pontificado que quiere un cambio para esta milenaria institución cuya imagen se ha visto empañada en los últimos años por las luchas intestinas de poder, abusos sexuales de sacerdotes a menores o la turbia actividad económica del banco del Vaticano.

Aunque los analistas predicen que no lo tendrá fácil por las resistencias de los que prefieren mantener el status quo.

Quizá, el mensaje más contundente lo dio el Papa el Jueves Santo. Señal de la importancia que otorga a la cercanía con los más necesitados, se desplazó a una cárcel de menores de Roma, "Casal del Marmo", donde ofició una misa ante medio centenar de jóvenes -35 chicos y 11 chicas de entre 14 y 21 años- y lavó los pies a 12 de ellos en una ceremonia que conmemora la última de cena de Jesús con los doce apóstoles.

Arrodillado en el frío suelo sobre un simple paño blanco, Francisco lavó, secó y besó los pies de diez chicos y dos chicas de diferentes nacionalidades detenidos en este centro, dos de ellos de confesión musulmana, sacando esta simbólica ceremonia de su marco habitual, la suntuosa basílica de San Juan de Letrán en la capital italiana y de sus protagonistas tradicionales, los sacerdotes. "Quien está en lo más alto debe servir a los otros", "ayudar a los demás", les dijo el Papa argentino, trayendo al corazón de la Iglesia de Roma una costumbre que como cardenal Jorge Mario Bergoglio solía llevar a cabo en su tierra natal.

Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, a muchos de los participantes se les saltaron las lágrimas en la ceremonia, a la que solo tuvieron acceso las cámaras del Vaticano. Poco antes, en la misa crismal, ante 1.600 religiosos pidió que vistan una "humilde casulla" y se conviertan en "pastores con olor a oveja", en "pescadores de hombres" y sirvan a los "pobres", a los "cautivos" y a los "oprimidos".

El sábado, el Papa seguirá con el maratón de actos con la Vigilia Pascual, que celebra en la noche de Pascua la resurrección de Jesús. El domingo celebrará en la Plaza de San Pedro la misa de Pascua ante decenas de miles de peregrinos y dará la bendición "Urbi et Orbi" ("a la ciudad y al mundo"). (AFP).

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