El sol y el viento

Cuentos de importación - Recopilación de cuentos y tradición oral en la ciudad de Huesca

Publicado el abril 9, 2013 - Informante/procedencia: Polyxeni Tsalera, Grecia.

Introducción/información previa: Polyxeni recuerda con cariño esta fábula de Esopo que le contaban de pequeña.

EL SOL Y EL VIENTO

Una vez el sol y el viento discutían sobre quien era más fuerte de los dos.

- Yo – decía el sol.

- No, yo – decía el viento.

Los dos eran muy testarudos.

- Hagamos una apuesta – dijo al final el viento.

- ¿Qué apuesta? – preguntó el sol.

- Elegiremos a la primera persona que pase y el que sea capaz de quitarle la ropa será el más fuerte.

- Acepto – dijo el sol.

Al poco rato apareció un hombre que caminaba solo por el campo. El viento sopló y sopló con todas sus fuerzas. El hombre agachó la cabeza, cruzó los brazos para protegerse del viento y se abrochó el abrigo. Cuanto más se esforzaba el viento, más se apretaba el pobre hombre la ropa. Al sentir tanto frío, se echó por encima una manta que llevaba en un saco. Cuanto más soplaba el viento, más se tapaba el hombre.

Al final el viento se cansó, dejó de soplar y le dijo al sol:

- Ahora te toca a ti.

El sol salió en el cielo y enseguida el hombre se quitó la manta y la guardó en el saco. El sol lucía cada vez más y el hombre se desabrochó el abrigo. Cuánto más brillaba, más calor tenía el hombre que empezó a sudar mucho. Al final, se quedó completamente desnudo y buscaba un árbol para sentarse a la sombra. Pero como no encontraba ninguno, se tiró al río y se quedó ahí hasta que el sol dejó de brillar tanto.

- Tú eres el más fuerte – admitió el viento.

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