El Llamado de los Andes

Las tradiciones y valores ancestrales andinos renacen para volver a implantar los principios que nos ayudarán a sobrellevar el derrumbe del sistema occidental actual.

La Conquista

Antes de la irrupción europea, en los Andes se desarrollaron sociedades caracterizadas por la moral, fraternidad, reciprocidad, equilibrio, orden y previsión; todas ellas fundamentadas en el reconocimiento de un ordenamiento cósmico, en el desarrollo de una relación armoniosa entre el hombre y la naturaleza, no contradiciéndola pues la consideraba su madre. El hombre andino y las sociedades prehispanas fueron capaces de desarrollar una ciencia que permitió dar paso a una sociedad donde se desconocía el hambre y la desocupación.

La Conquista Trasplantó la Edad del Hierro, trajo el valor del oro como símbolo del materialismo, los sistemas monetarios y económicos, una ciencia imperfecta desarraigada de la espiritualidad y sistemas de vida apoyados por creencias religiosas que culminaron por separar al hombre de lo creado. Se trasplantaron sus sistemas sociales: Esclavismo, Feudalismo y Capitalismo y el dominador Globalismo neoliberal junto a todos sus sistemas políticos: Monarquía y Republica con sus formas de gobierno: dictadura, democracia, protectorado con sendas posturas de izquierda, centro y derecho. Un saqueo continental como nunca antes aconteció en la historia universal, fué acompañado de un genocidio aún mayor sin que el tiempo ni los derechos humanos pudieran jamás juzgar.

El cooperativismo y la reciprocidad propios de las culturas andinas, fueron aplastados por la conquista. La esclavitud y el saqueo sigue hasta nuestros días, desde entonces millones de libras esterlinas y después decenas, centenares y millares de millones de dólares en préstamos e inversiones ha corrompido la moral del hombre andino, endeudando a sus pueblos por siempre.

Punto Límite

Hablar de ‘crisis económica’ les permite a los culpables encubrir la verdadera situación. Hay muchas crisis juntas, interrelacionadas, fusionadas unas con otras que nos llevan al fin de una era en la evolución de la especie humana. Muchas de esas situaciones han pasado el punto de no retorno, por lo que son irreversibles. Nos vienen engañando desde hace muchos años, desde que se inventó el dinero, aunque nunca antes el engaño había alcanzado las proporciones apocalípticas a que ha llegado con la irresponsabilidad de los gobiernos del mundo, las estafas corporativas y la máquina de imprimir billetes sin respaldo de la Reserva Federal, porque la verdad es que el dinero es deuda y deuda significa negocio para unos pocos.

La verdadera crisis es de valores, la cual está alcanzando el punto de no retorno, y si todavía no lo hemos alcanzado, estamos haciendo nuestros mejores méritos por alcanzarlo y superarlo en el menor plazo posible. Si alguien duda, ¿Porqué hay gobiernos que hacen guerras para beneficio económico de unas pocas empresas a un inmenso costo en vidas y deterioro ambiental? ¿Porqué la vida se mide en dinero y ese dinero es papel que no vale nada? Nuestra Cosmovisión Occidental está equivocada y es una de las principales causas de nuestro fracaso como especie. Los Partidos Políticos pasaron a ser organizaciones mafiosas para falsear la democracia y elegir a sus líderes con el fin de beneficiarse a ellos mismos y del poder invisible que les permitió acceder al poder visible.

La esclavitud ya sea en forma directa o indirecta, incluyendo la explotación de la infancia es una realidad inconcebible, pero ahí está. El abismo entre ricos y pobres sigue creciendo. El hambre aumenta cada día junto con la extrema pobreza y la sobre población. La corrupción, la mentira, la contaminación, la muerte, la desinformación son los valores de nuestra época. Todo esto, sin mencionar el deterioro ambiental y la depredación de los recursos planetarios.

Los Valores Andinos

Son los países más pobres andinos, los que más posibilidades tienen frente a la caída del sistema corrupto de occidente. Aún más posibilidades poseen, aquellos pueblos que mantienen los principios y tradiciones culturales de los antiguos ansentamientos andinos. Si queremos sobrevivir deberemos estudiar y adaptar a las circunstancias, la cosmovisión andina y sus esquemas sociales. En la pasada crisis económica Argentina del 2002, fué la implementación de viejos sistemas andinos de intercambio y reciprocidad, como son el trueque y el cooperativismo, lo que mantuvo al país funcionando cuando no existían directivas que bajaran de la cambiante cúpula gubernamental.

Grandes automotrices y fabricantes de maquinaria agrícola apelaron a canjear sus productos por quintales de trigo y empresas que no podían sustentarse frente al colapso económico, se convirtieron en cooperativas asociando a dueños y empleados en uniones voluntarias para lograr mantener su productividad. En períodos de crisis, en los cuales la equidad, la solidaridad y la austeridad son sinónimo de supervivencia, la cooperativa constituye la forma más genuina de economía social. No se trata de volver el tiempo atrás en la evolución, sino de rescatar valores comunitarios y sociales que son propicios frente al derrumbe del sistema occidental actual.

La minka (quechua) o minga, es una antigua tradición de trabajo comunitario con fines de utilidad y beneficio de la comuna social. Este sistema aún se encuentra vijente en la actualidad en muchas regiones andinas. En Bolivia y Perú se utiliza para la construcción de escuelas o incluso para beneficio de una persona o familia, como al levantarse una cosecha o labor agrícola. El sistema se basa en la cooperación, la retribución para quienes han ayudado y con una promesa de reciprocidad en el futuro.

Antes de que Sea Tarde

Los pueblos andinos entendían que la formación educativa y la capacitación comunitaria son la llave de un sumaj qamaña (vivir bien). Un pueblo que no esta educado, formado e informado es un pueblo que se queda en silencio y por consecuencia dominado y destinado a la pobreza y la marginzación social. Se deben crear redes sociales de ayuda, virtuales y físicas. Organizarnos para prever lo que ocurrirá. Una apropiación moderna de la institución del Minka como política de estado es la que se dió en Perú durante los dos gobiernos de Acción Popular con el presidente Fernando Belaúnde Terry (1963-1968 y 1980-1985), cuando se creó una institución estatal a la que se denominó Cooperación Popular, que retomaba la antigua idea del trabajo comunal para lograr un bien común.

El principio fue que, dados los escasos recursos económicos del Estado, las obras públicas que haría esta institución, debían contar con el "co-financiamiento" de los beneficiarios, básicamente este co-financiamiento, consistía en aportar la mano de obra. El gobierno corría con los gastos de adquisición de bienes (60% a 70% del coste) y los beneficiarios la correspondiente a servicios (30% a 40%); esto le permitía al Estado peruano un ahorro en efectivo de entre 30% y 40%, por obra pública, que era invertido en más bienes para otra obra; por otro lado, los beneficiarios, no apotaban dinero, sino su fuerza de trabajo comunal. Con este sistema, se construyeron centenares de kilómetros de carreteras comunales, represas, canales de riego, se incorporaron nuevas hectáreas a la frontera agrícola, pequeñas centrales hidroeléctricas, además de infraestructura comunal y municipal.

Perú logró superar a bajo costo su falta de infraestructura sin caer en endeudamientos ni detener su progreso. En el mundo Andino, todas las relaciones son bi-direccionales y todo lo que va para un lado regresa hacia el otro. Así los seres humanos debemos entender que se debe compensar el amor y alimento ofrecidos por la Naturaleza. Si queremos construir un nuevo mundo basado en el respeto a lo creado, debemos aplicar y respetar el equilibrio sobre todo aquello que tomamos de la naturaleza y el respeto hacia todo y todos, unido al agradecimiento y a la compensación a través del cuidado y la preservación de la vida.

La cosmovisión andina nos enseña la naturaleza espiritual de las cosas y sustentándo la lógica de la vida partiendo de su origen sagrado. Necestitamos recuperar el sentido de lo sagrado en la vida cotidiana, acordándonos de la sagrada tradición ancestral que nos enseña que vivimos en el paraíso y que tenemos derecho a él, todos por igual. Que somos administradores y no propietarios de lo que poseemos.

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Por Brad Hunter | Nota Publicada en la Revista el Planeta Urbano, Sección Planeta-X