Dormir la siesta, un placer posible en plena city porteña

En un marco cosmopolita atravesado por largas jornadas laborales y la grandes distancias entre el hogar y el lugar de trabajo, hoy existen opciones que resuelven estos impedimentos y ofrecen un lugar para disminuir tensiones, descansar y volver a empezar el día con más energía y pro actividad

En tiempos sin tiempo, la costumbre de dormir la siesta se percibe como un hábito de antaño. Pero, en un siglo XXI signado por el vértigo y la urgencia todavía hay espacio, momento y escenario para dormir después del mediodía e inclusive en las grandes capitales.
 
En un marco cosmopolita atravesado por largas jornadas laborales y la grandes distancias entre el hogar y el lugar de trabajo, hoy existen opciones que resuelven estos impedimentos y ofrecen un lugar para disminuir tensiones, descansar y volver a empezar el día con más energía y pro actividad.
 
Buenos Aires es la primera ciudad de Latinoamérica en contar con distintos siestarios que ofrecen a los ejecutivos, empresarios y trabajadores la posibilidad de dormir una siesta en habitaciones especialmente acondicionadas para el buen descanso durante las horas de la tarde.
 
El emprendimiento pionero en la región y en la Argentina es Selfishness, que ofrece cabinas equipadas con el objetivo de lograr la ausencia absoluta de ruido o distracciones visuales y así garantizarle al cliente todas las garantías y posibilidades para el relax.
 
Uno de las características más interesantes sobre la definición de la siesta es el tiempo: dormir entre 15 y 20 minutos es el lapso óptimo para incrementar la productividad, evitar el stress, incentivar la creatividad y mejorar la memoria y la calidad del aprendizaje.
 
Estos son lo beneficios a corto plazo, pero dormir la siesta 20 minutos por día tiene consecuencias favorables para la salud a largo plazo. Así lo demostró un estudio realizado por la Universidad de Harvard en el cuál se demostró por ejemplo que la mortalidad coronaria era menor en un 37% en aquellas personas que dormían la siesta al menos dos o tres veces a la semana.
 
Además, la investigación determinó que el hábito de dormir al10 minutos al día mejora la circulación sanguínea, la capacidad pisco motriz, previene y reduce el estrés y estimula el buen humor en las personas.
 
Los siestarios en Buenos Aires no sólo cuentan con opciones para los clientes a nivel individual sino que también poseen planes y convenios corporativos. La propuesta es crear e incorporar en las empresas espacios acordes para el descanso y así abordar y prevenir cuestiones vinculadas a la salud ocupacional como el estrés, la ansiedad y las tensiones propias de ámbitos laborales competitivos.
 
La siesta, una tendencia global
 
En las principales capitales mundiales la siesta lejos de ser un hábito vinculado al ocio pernicioso es una costumbre asociada al incremento de la creatividad y a la pro actividad laboral.
 
En los Estados Unidos el 34% de los trabajadores cuentan con la posibilidad concreta de tomarse un tiempo determinado para dormir la siesta y además, el 16% cuenta con lugares específicos para descansar en su entorno laboral.
 
Las estadísticas hablan por si mismas acerca de los resultados. En Japón, por ejemplo, la mayoría de las compañías cuentan con siestarios dentro de las mismas organizaciones y a partir de un relevamiento se determinó que la productividad aumentó un 20%.

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Por Eugenia Plano