Conociendo el Barrio de Boedo

Este “Rinconcito Porteño” posee muchos atractivos interesantes que les invitamos a descubrir.


Por Tito Gastaldi
Turismo
:: Argentina ::

Después de unos meses retornamos con nuestro “Rinconcito Porteño” y les proponemos una breve recorrida por el porteñísimo barrio de Boedo,

El nombre homenajea a Mariano Joaquín Boedo quien fuera diputado por Salta en el Congreso de Tucumán de 1816. El día del barrio se conmemora el 25 de julio, día del nacimiento del prócer.

Al igual que todos los demás barrios de la ciudad posee su escudo. Éste aparece dividido en dos campos: en el superior, sobre blanco, destaca la actividad de la Editorial Claridad, emergiendo una llamarada roja de la antorcha, la cual simboliza el ideario del Grupo de Boedo.

En el campo inferior, sobre fondo gris-celeste, a la derecha, una paleta recuerda a los artistas plásticos. Sobre la izquierda, el libro abierto y la pluma con la inscripción Pacha Camac rememora a la tradicional peña.

Entre ambas representaciones, el tango, simbolizado por el bandoneón, y dos bailarines entrelazados completan la alegoría. En el límite inferior, dos cintas argentinas, sostienen una cinta roja con el nombre del barrio en azul

El tango Sur inmortalizó al barrio: “San Juan y Boedo antiguas y todo el cielo…..” aunque luego la letra del tango nos traslade a otro barrio, Nueva Pompeya.

Los autores de ese tango que vió la luz en 1948 fueron Homero Manzi en la letra y Aníbal “Pichuco” Troilo le puso música. En esa esquina justamente encontramos el restaurante “Esquina Homero Manzi”, por donde han pasado ilustres figuras del 2x4, que hicieron que el tango se convirtiese en la música más representativa de la ciudad. Es lugar de Interés Nacional (1995), sitio de Interés Histórico Nacional (1996) y Área de Protección Histórica (APH) de la C.A.B.A.(1998). La marquesina posee dibujos del afamado dibujante caricaturista Hermenegildo Sabat.

A pocos metros en la esquina de Boedo y Carlos Calvo hallamos otro reducto tanguero: “la esquina Osvaldo Pugliese” y a pasos nomás, el Café Margot, Bar notable de la ciudad que se hizo célebre por su sándwich de pavita. Se ubica en la esquina de Av. Boedo y la Cortada San Ignacio, otro hito del barrio.

Esta pequeña calle de tan solo una cuadra de extensión es nombrada por el poeta Julián Centeya: “…era la esquina de la cortada San Ignacio, una tribuna proletaria, a medias con la concertina….” Y también por Camilo Volpe: “Cortada de San Ignacio, rincón azul de mi barrio con su farol parpadeante donde ayer amaneció…” El maestro Horacio Salgán la musicalizó como milonga. En tanto el artista plástico español, radicado en el barrio, Francisco Reyes, realiza en él las primeras exposiciones de escultura “a cielo abierto”. Hoy existe un busto del artista en el “paseo de las esculturas de Boedo” (Av. Boedo entre Av. San Juan y Carlos Calvo).

El barrio posee muchos otros atractivos interesantes que les invitamos a descubrir.

Hasta la próxima.

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