Cheesecake saludable, sin horno, rápido y en vaso

Esta versión práctica y muy rica del famoso postre te sacará las ansias por comer algo dulce en tan sólo 10 minutos.

Si estás en búsqueda de un postre ligero, saludable y con mucho sabor, esta receta súper práctica es ideal para cualquier momento del día.

En este caso, esta reversión en vaso del famoso cheesecake es muchísimo más liviana que la original, lleva menos ingredientes, muy pocas grasas y sin azúcar agregada.

Además, lo puedes tener listo en 10 minutos ya que no lleva horno y lo puedes preparar en una porción individual para darse un pequeño gusto rápido y sin desperdicios.

Pero esta receta lleva un ingrediente fundamental que además es alto en proteínas: el requesón (o ricota).

Este es un ingrediente ideal para reemplazar los quesos con más contenido graso comúnmente utilizados en recetas de este tipo.

Además, el nivel de grasas del requesón es muy bajo y además aporta minerales y vitaminas esenciales para nuestro organismo.

Si no tienes requesón, puedes cambiar este ingrediente por un queso crema light o el que tengas al alcance. Pero en esta receta sugerimos que idealmente utilices el requesón, no sólo por sus propiedades, sino para probar una alternativa especial para este postre tan tradicional.

Ingredientes (para una porción individual en vaso):

  • Para la base: 2 galletas de vainilla para moler (puedes optar por galletas light o integrales).
  • Para el relleno: 80-100 gr de requesón (buscar opciones light o sin grasas).
  • Media cucharadita de esencia de vainilla y unas gotitas de Stevia (este último puede ser sustituido por otro edulcorante de tu preferencia).
  • Para el topping: una cucharada de mermelada casera (o light) de fresas, frambuesas, frutos rojos o el sabor que más te guste.

Preparación:

  1. Tritura las galletas con una procesadora o algún elemento parecido al mortero con el que puedas ejercer presión. También puedes poner las galletas en una bolsa y aplastarlas con un rodillo o palo de amasar.
  2. La idea es conseguir que las galletas queden trituradas lo mejor posible para poder disponerlas en el fondo del vaso y formar una base compacta.
  3. Mezcla con un batidor de mano el requesón (o queso crema que tengas) con la vainilla y el edulcorante elegido.
  4. En el caso de que hayas optado por hacer la versión con requesón, mezcla poco a poco para quitar la textura que tiene la ricota, hasta lograr una consistencia cremosa y con muy pocos grumos.
  5. Agrega la preparación del relleno en el vaso (con las galletas ya en la base) con la ayuda de una cuchara hasta llenar casi al tope.
  6. Por último, suma la mermelada en el topping y distribuye uniformemente. Si se te hace difícil por su consistencia, puedes darle un pequeño golpe de calor o agregarle unas gotas de agua caliente para quitarle espesor).

Tip: Si dejas que tu postre esté por lo menos tres horas en la nevera (o toda la noche) conseguirás que los sabores se asienten mucho más y que sea mucho más intenso y rico al paladar.

¡Y listo! Ya tienes un postre saludable, práctico y sobre todo muy rico que en menos de 10 minutos lo tienes terminado para consumir, o mejor, reservar en la nevera para que los sabores se sientan mucho más.

También puedes aumentar la cantidad de unidades a preparar multiplicando las proporciones de los ingredientes según cuantos vasos quieres que salgan, y luego endulzando a gusto.

Recuerda que mientras más frío y más tiempo de reposo, disfrutarás de unos sabores mucho más asentados y exquisitos.

Sin duda esta reversión del clásico neoyorquino es una muy buena opción para darte un gusto saludable y con mucho sabor sin alterar tu rutina del día gracias a su practicidad.

Además, no desperdiciarás ingredientes, y no tendrás que pasar tiempo frente al horno revisando la cocción del postre.

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